Tarde Lluviosa

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

En tardes como aquellas, frías y nubladas, se sentaba con un café en el balcón de aquella casa ajena, como le eran todas las cosas de este mundo. Observaba a la lejanía las nubes que cubrían por completo el cielo. El aire, helado a más no poder, rozaba su cara manteniéndolo lejos del sopor del sueño. Después de dos sorbos de aquella bebida caliente, su mirada perdía foco alguno, pues su mente ya se encontraba contemplando otra realidad, mientras la nostalgia comienza a invadir su cuerpo aletargado. Empieza a recordar aquellos amores que nunca ha tenido: su ideal de pareja. Da otro trago más, y piensa lo hermoso que sería vivir aquella relación que le vino, cual reminiscencia, el domingo pasado: aquella persona tan segura de sí misma pero a la vez tan tierna, despertando en la misma cama, mientras un leve rechinido y algo de luz atentan contra los respiros confundidos y unos pasos pequeños irrumpen entre la serenidad del momento de descanso de dos almas unidas hace horas. Siente, así, como un escalofrío recorre su piel y se pregunta ¿si es algo tan bello, porque no se puede realizar? Comienza la racionalización y la crisis de ideas, y en el flujo sale la que tanto le atormenta, de qué le sirve contemplar tan bellos ideales, si su vida cotidiana es tan común y hueca. Aquello lejos de ser un don o una virtud, casi parecía un castigo venido del mismo Olimpo. El café se ha acabado, las últimas gotas se encuentran en su boca, recarga su cabeza en la pared y descubre como la ansiedad le desgarra el alma. Una gota, otra más y poco a poco la cabeza se le va humedeciendo. Escucha su nombre, ha olvidado que hay alguien más allí. La compañía en cuestión salió al balcón –te vas a mojar- le dijo, y lo tomó del brazo, le besó mientras sentía toda aquella revolución de sentimientos. Pensó, con decidida resignación, que aquella no era la vida que había soñado, que aquella persona no era la que podía cumplir con lo que tanto anhelaba; pero después de todo esa circunstancia era suya, muy suya. En cada amanecer, en cada puesta de sol, en cada respiro ponía parte de su voluntad y esfuerzo. Sí, en definitiva no todo era tan hermoso como debía de ser, pero era su vida. Correspondió el beso, y su mirada fue capaz de ver objetos terrestres de nuevo, las ideas se fueron pero la sensación de tristeza leve pero desgarradora continuaba allí, mientras iba tomando de la mano.

5 Interpretaciones, fantasías, idealizaciones:

eder dijo...

jaja esa historia kuento lo ke sea jaja no era para mi por lo de el kafe??? jaja te burlas de mi por el star vdd jaja ntc

alex dijo...

que lindo, me ha pasado cosas asi nada mas q en diferente maneras, es verdad lo q dices es algo muy urbano, una pequeña historia de un instante que pareciera eterno y al mismo tiempo tracedental, que hermoso q puedas causar sentimientos a traves de las letras, pero si como tu dices prefiero cosas mas pasionales, dramaticas, como una tarde roja, una noche violeta antes de un suicidio, jajajajaja q bonito q bonito

Muegano. dijo...

Hmmm, bien, me gusta. Es como un cuadro o una fotografía que te permite evocar muchas cosas...es nostalgia, memorias...

Erranteazul dijo...

Es evocador y nostálgico, dolorosa resignación k no debería.
Quizá todos pasamos por ahí, nos acercamos a esa ventana y se revuelven en nuestro espíritu todas las angustias y en nuestro corazón todos los sentimientos y en nuestro cuerpo todos los deseos.

El café...punto de encuentro con el ser que no vendrá, al menos no tal y como lo idealizamos, tal como lo deseamos, tal como lo anhelamos.

Hermoso!!!!...Otro hermoso capítulo.

Erranteazul dijo...

Ahhhh....las tardes lluviosas son tan...lindas. Invitan a tantas cosas.

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