Angel Promiscuo

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:






Te debía un escrito, desde hace mucho tiempo atrás mi pequeño ángel: seductor y promiscuo como solo tú sabes serlo. Solo que las ideas se han dispersado un poco y el sentimiento, para bien, atenuado está. Pero haré un esfuerzo. ¿Cómo no he de comenzar con tus ojos? Con aquel par de luceros que combinan una vaga alegría con la desesperación por el existir. Cual figurilla de jade te eriges, elegante y bello, intocable para muchos pero abierto a las caricias lascivas de otros muchos que eliges como el quiño que busca un nuevo padre. Tu bailar, ante todo inocente, tiene una breve pizca de sensualidad: la de un infante disfrazándose en fogosidad. Tu buscar, fácilmente detectable, asquerosamente obvio, es satisfecho en cada noche: antes de que se ponga el alba, pequeño ser, irás en el asiento del copiloto, adornado el coche del que minutos atrás era apenas un desconocido para ti. Niño, aún recuerdo cuando a mi oído hablaste: tu voz bella y melodiosa cual canto del zenzontle o del ruiseñor, a la cual presté toda mi atención. Ángel de otras tierras decías ser, en eso igual a mí. Pues ahora lo sigues siendo: tus geografías con la carne del desconocido, el miembro del maduro, las sábanas de innumerables moteles y casas, los plásticos protectores arrojados al lado de la cama, las superficies de los besos furtivos, tu virginidad perdida y renovada al amanecer. Tu ser, antes tan etéreo, ahora se vuelve efímero y asquerosamente vulgar. Y tus tierras, oh extranjero, no son las mías y de tu ser, oh leve criatura, como de otros similares, huyo vertiginosamente.

Gracias por la imagen a Dídac


Hojas y nefastitud

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,

A lo lejos cae una hoja marchita estrellándose con el suelo, no es que muera cuando toca la tierra: la vida hace tiempo que la ha perdido. Pero en ese oscilar por el aire, recuerdo los espirales, con esa misma tendencia a caer, en los que se desarrolla la vida humana. Basta un breve soplo para arrancar de su lugar incluso a la hoja más viva. Hay más que llama mi atención: la hoja sin vivir, continúa compartiendo el espacio con las otras, aún rebosantes de jovial verdor: amarillenta, sin vitalidad, sin savia que le recorra; ya es poco más que polvo, más sin embargo es parte de aquel frondoso y a todas luces, ente vivo. ¿Cómo pueden convivir muerte y vida en la misma rama? ¿Acaso es que hay humanos muertos conviviendo con los vivos? ¿Personajes cuyas ilusiones carecen del influjo vital, tomados de la mano con otros iguales? Y ¡oh gran absurdo! vivos queriendo morir, tomados de la mano con los que nacieron muertos, abortos de hojas, frutas que han crecido podridas simulando alegre sabor y cubriendo elegantemente su fastuosa oquedad.

Rueda mi mente

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Casi no te conozcoy no te dejo de pensar
estas tu en mis palabras
rueda mi mente donde estas
casi no te conozcoy no te dejo de pensar
.
¿Sabes? La verdad es que no soy gay.
Dijo con una voz un tanto insegura, mientras una leve risa se escuchaba en la bocina.
- Tu no dijiste que eras gay, dijiste que eras bisexual ¿recuerdas?
- Bueno como sea, el chiste es que es un momento por el que todos debemos atravesar.
La picardía que debía suponer la frase, no se desarrollo.
- Y esos momentos, ¿son por temporadas? ¿fechas? ¿ocasiones especiales?
- Pues mejor lo hablamos cuando nos veamos ¿va?

Rafael no sabía como tratar esa nueva situación en su vida. Los encuentros furtivos en otros lugares habían sido lo suyo, pero ahora esto que aparecía traía a la luz nuevos conflictos para si. ¿Qué era lo suyo? ¿Hombres? ¿Mujeres? ¿Qué implicaba tomar tal o cual decisión?

Estaba seguro de que Alberto le gustaba, le parecía atractivo y nada que pudiera normalmente disfrutar. Incluso por eso había tomado la determinación de ser él quién propusiera la actividad para ambos. Pero no sabía que pasaría realmente.
Dicen tus ojos algo
muero de curiosidadcomo seguirte al paso?
como saber a donde vas?
Casi no te conozco
y no te dejo de pensar

Las horas pasaban, los cigarros se iban terminando proporcionalmente con los segundos. A lo lejos, se escucha el sonar del timbre. De inmediato se reincorporó para abrir. Eran amigos. Después de saludos, acepto su invitación a salir, justo media hora antes de pasar por Alberto.

Pláticas sobre los eventos recientes, mientras Rafael seguía pensando en lo qué estaba por ocurrir. Participaciones en la plática para el disimule:
- Sí, yo solo me tomé 2 de tequila.
- Aún quedan vacaciones.
Y otras frases que cumplieron su objetivo.

8 minutos más tarde de lo propuesto, se encontraba fuera de la casa Alberto, y éste a su vez se encontraba afuera como lo habían pactado. Fue éste quien se quedó sorprendido. Pues al qué esperaba no venía solo como él había propuesto, sino en compañía de personas que si bien le eran indiferentes, no brindarían el espacio adecuado para la plática que se habían propuesto. No obstante, no le quedó de otra y se reunió con el contingente que se le presentaba.

Rafael no sabía por donde empezar, apenas algunas platicas referentes a las fiestas. Alberto, más sincero y decidido, abandono la reunión ante un atónito Rafael. El resto de la noche, resultó ser tan parecida a las anteriores: la música, el alcohol, la gente, etc. que nadie notó la ausencia de la personalidad que era característica de Rafael, perdido en sus pensamientos.

El día siguiente, Rafael pasó varias veces por la casa de Alberto esperando toparlo aunque sin saber precisamente que haría si aquello llegara a suceder. Después, otra fiesta logró entretenerlo y con unas cervezas encima, se fue detrás de una camioneta con sus demás amigos.
Dejas al paso huella
que yo sigo sin dudar
Como saber si sientes
lo que yo siento si te vas?
Casi no te conozco
y no te dejo de pensar

Ya pasado de copas, y sin poder agarrase, pidió a otro de aquellos amigos que le gustaba. En el transcurso, pasó por casa de Alberto quién extrañamente estaba afuera de su casa. Como pudo, Rafael se quitó los brazos de aquel amigo y trato de voltear la mirada hacia otro lado fingiendo no mirar a Alberto, que no pudo disimular su cara de decepción.

Copas más tarde, Rafael lamentaba su actuación y se dirigía a casa de Alberto. Que importaba que fuera tarde. Tenía que decirle que quién le gustaba era él, que la cita anterior había sido un fraude, que él mismo se sentía mal por lo que había pasado. Quería pedirle que esta vez si le diera aquel beso que quiso postergar para después y que no había llegado.

Tocó el timbre, cosa no hecha hasta ese momento. Todo le parecía tan caótico, que pasaría si los padres en lugar de Alberto, eran los que habrían ¿qué problemas habría de ocasionar para ambos? Pero toda duda se disipó cuando vio un rostro familiar.

Intercambiaron saludos, y Alberto no dijo palabra extra.
- Estás muy callado hoy.
- Pues no sé me ocurre nada que decir.
- Sabes, creo que la regué. Si quería estar contigo pero no sabía que hacer.
- Vaya, yo creía que ya se te había pasado ‘la’ temporada.

El cerebro de Rafael era un caos, tratando de hilar ideas que parecían inconexas.
- Es que si me gustas, pero…
- ¿Pero?
- No sé.
- ¿Sabes Rafael? Creo que fue un error, discúlpame yo también andaba demasiado ebrio cuando traté de robarte el beso en la fiesta, supongo que es mejor que dejemos de lado eso, ¿no crees?

Rafael sabía que en definitiva no quería eso, pero no se le ocurría más.
- Podríamos salir otro día.
- Me voy mañana, mis vacaciones ya se han termiando.

En definitiva todo se complicaba.
- Tengo que arreglar algunas cosas, nos veremos luego.
Le extendió la mano para despedirse. Rafael no pudo más y se abalanzó sobre él, besándolo para la sorpresa de Alberto que sintió los bellos y húmedos labios rozándole el alma.

- No te vayas.
Le susurró al oído.
- Quédate conmigo.
Imploró como un niño pequeño.
- Rafael, sabes que lo haría, creo que sobra decirte lo mucho que me gustas pero tengo que irme mañana, no puedo cambiar eso.
- Sé que desperdicie tiempo, pero entiéndeme esto no es fácil.
- Lo sé, pero yo también tengo una vida, y complicada.

Lo volvió a besar, mientras sus cuerpos se juntaban más, sin importar las personas que los observaban y que habían sido el supuesto impedimento para no concretar eso días atrás.

- No sabes cuanto te he esperado.
Fue Alberto quien tomó la palabra.
- No es poco el tiempo, pero ante la última negativa y tu actitud de hoy, creí que lo mejor sería resignarme.
- Sentí que te perdía…
- No puedo cambiar las cosas, mañana me tengo que ir Rafael.
- Por favor…no te me vayas, no ahora…
Rueda mi mente, no se detiene
presiento que ya no se detendra
todo termina siempre en tu nombre
rueda mi mente tras de ti
me temo que me voy a enamorar

Y se aferró a su cuerpo, como nunca lo había hecho con el de ningún otro humano (hombre o mujer). Mientras Alberto también sentía un ansía incontrolable de tenerlo a su lado.
- Podrías venir conmigo, unos días, si gustas…
- ¿Lo dices en serio?
- Claro.
- Tendría que ver muchas cosas.
- Piénsale, total ya tienes mi número.

Alberto lo acompañó a su casa. Ambos se tomaban de la mano. Rafael no podía ocultar lo conflictuante que era aquello para él, pero se sentía tan bien andar de la mano con aquel hombre que tanto le gusta. La noche se cerró con un beso, en las puertas de su casa.
Rueda mi mente, no se detiene
presiento que ya no se detendra
todo termina siempre en tu nombre
rueda mi mente tras de ti
me temo que me voy a enamorar

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