Amor sin objeto

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,

Canto al dolor nacido del amor sin receptáculo. Feroces alaridos salen de las profundidades de mi ser. Tan rápido profiero palabras que mi boca cerrada parece. Manos lentas y torvas, incapaces de transmitir el sufrimiento que mi mente pretende ordenar. ¡Oh locura! Excelsa apareces ante mí, digna hija de Dioniso, que una de tus iluminaciones penetre mi fútil entendimiento. ¡Que el corazón deje de sentir por un momento! Imploro de rodillas: ora en Delfos, ora en Atenas, ora en Chipre… no hay respuesta. ¡Que la herida sane! Con lágrimas imploro a mis alrededores… pero la sangre continúa manando a chorros. Sentir blasfemo, vitalidad exasperante, si ya he rechazado la racionalidad ¿a dónde voltear? Condición humana infértil, ¿de que te sirve querer emprender el vuelo con tus alas de cera, si el sol de la realidad, en segundos, el costo de tu pecado te hará pagar? ¡Oh Apolo! Decías: ‘piensa’ y pretendí anular mis sentimientos con tu pie sobre mi mandíbula; capaz fui de darme cuenta del error y furioso me alcé contra ti, y en cadenas y grilletes te viste envuelto. Como guerrero triunfante en mil batallas, me dirigí al encuentro de Dioniso y para cerrar el pacto me propuse torturar tu cuerpo hasta los límites de la existencia: mi corazón volvía a latir. Después me di cuenta de que otro pie sobre mi cráneo se apostaba, era el hijo de Zeus. Tardé más en darme cuenta, pero con rabia sin igual, me levanté y gras singular batalla, recluso quedó. Y ahora con dos dioses como esclavos, mi ser entero reconocía su blasfemia y al abandonar la escena del crimen, a vivir mi herejía me dediqué. Tiempo ha de aquello, pero salta al recuerdo cuando Afrodita, con desprecio, dos cartas me entrego: una, decía “Amarás”, firmaba Dioniso; en la otra “sin objeto” se leía, firmaba Apolo.

2 Interpretaciones, fantasías, idealizaciones:

Erranteazul dijo...

Wow¡ Si los tiempos helénicos volvieran, no habría mejor introducción. Toda la tragedia griega reflejada en esta para mí inspiradora prosa, que igual refleja tu entrega y pasión.
Como alguna vez te dije, Rimbaud, tu corazón y tus sentimientos, a flor de piel, y eso, a mi parecer, es sensacional.
Me encanta de principio a fin, pero el cierre es...tan dualista que me gusta aún más.

Ser el primero es mi más sincera prueba de lealtad, acorde con lo dicho.
Un abrazo.

B. Rimbaud dijo...

Muchas gracias, en verdad agradezco todos tus comentarios...

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