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viernes 12 de junio de 2009

En torno a la marcha...



Es difícil abordar un fenómeno tan complejo como las marchas del orgullo gay o de la comunidad lésbico-gay-bisexual-trasgénero, o el orden que sea; pues exige un análisis agudo de los distintos factores que cofluyen en un movimiento de dicho tipo. El presente escrito encuentra relación con otro publicado hace año y medio en este blog (checar: http://bernardorimbaud.blogspot.com/2007/10/sbado-por-la-noche.html) y pretendo explicar mi postura que, adelantado, es de rechazo hacia dicha manifestación. Holga decir que las siguientes líneas no forman parte de un estudio sustantivo, sino de reflexiones basadas en la circunstancia en la que yo y muchos más, nos encontramos inmersos.


La marcha busca, desde mi perspectiva, dos cosas que se funden una sola: la primera, es un grito sórdido que espera ser escuchado por la sociedad y la autoridad, un "aquí estamos, somos nosotros, los diferentes". La segunda, es una pretensión de igualdad y normalización: "nosotros, los diferentes, somos iguales ustedes, por lo tanto exigimos sus mismos derechos para nosotros".

Hasta aquí vamos bien pues ¿no debe exigir todo ciudadano, más aún, todo ser humano, reconocimiento e igualdad de derechos que lo lleve a una aceptación y unión con la sociedad? Mas aún: si se está afirmando una identidad que se dice diferente y aquí, comienzan las complicaciones.

¿Realmente la marcha lésbico-gay, etc., afirma la diferencia? ¿O acaso no es solo la negación de un parámetro de normalización, que en este caso es una preferencia sexual? Ejemplifico. Una afirmación: esto es azul, y lo defino y lo caracterizo, de suerte que puedo identificar al azul donde lo encuentre. Una negación: esto no es azul, pero no afirmo ni defino el color de esto, de suerte que nada podré identificar, excepto que no es el azul a lo que me refiero.

¿No pasa lo mismo con la marcha? Ese tan afamado orgullo gay ¿no es un orgullo con un sustento ontológico-axiológico falso?: "Yo no soy como ustedes" pero deja la puerta abierta: ¿Quién eres entonces? El defensor se esforzará a responder: que es queer, gay, lesviana, trasgénero, etc. Pero estas definiciones, ¿no tienen más que ver con "no respondo al parámetro normalizadorindividuo y no el constitutivo básico de su existencia?

Si tomáramos el primer camino, la "homosexualidad" por ejemplo, como rasgo más, se vuelve complicado; pues la auténtica diferencia se ve coartada de tajo, pues ¿cómo yo podría predicar que soy enteramente diferente solo por el hecho de no seguir una norma sexual? Si aventuramos a decir que dicha situación nos lleva a una diferencia casi ontológica, llegamos al segundo camino.
¿Qué tipo de identidad puede crearse basándose únicamente en la diferencia de una satisfacción sexual? ¿Realmente vale la pena un individuo que tenga como centro y motor de su vida una preferencia sexual y edifique su existencia sobre arena? Pero ¿qué otros centros hay? Sencillo: amor, justicia, forman parte del menú cotidiano como en cualquier otro lugar. Y volvemos a la cuestión, más que una afirmación es una negación: "Niego la discriminación que vivo afuera y meigualdad, placer, realización, libertad, etc. Donde cofluyen creatividad, sexualidad, intelecto todo lo que es humano y no solo una burda diferencia respecto de la elección del satisfasor de un deseo sexual (que puede o no transformarse en amor).

De entrada, he problematizado el punto central: ¿qué afirma la marcha? Definitivamente: la diferencia NO. Hablamos desde un punto de vista ideológico y de identidad de los sujetos manifestantes. Y hemos llegado a la cuenta que una diferencia de facto no es posible, sino que se trata de un indeterminación basada en una negación: "no soy como ustedes, no soy normal".

El siguiente punto es abordar la tan mencionada tolerancia, que al borde del caos y de la violencia social, se antoja hartamente. No obstante creo, con Goethe, que si tomo al hombre como es, lo haré peor y si lo tomo como debería ser lo haré mejor, por lo que rechazo ese principio y antepongo el respeto como base para una auténtica convivencia. A continuación realizo una distinción de ambos

La mayoría toleramos, vamos en el camión con una persona con un fuerte olor y pese a nuestro desagrado, continuamos a su lado porque vamos tarde al trabajo y no hay más lugar, lo toleramos por fuerza. Otro día de trabajo somos puntuales, y tenemos que tolerar la mala cara del jefe, producto de una causa ajena a nosotros. ¿Es eso lo que se busca? Es decir, la mirada aparentemente de indiferencia del otro. Buscamos que se nos mimetize en el olvido y que vilmente no se nos tome en cuenta ni se nos reconozca, simplemente se nos tolere.

Esto no es respeto. Respeto, para ejemplificar, es el reconocimiento del otro como diferente y la aceptación de su riqueza personal desde mi yo, constituido en identidad. El respeto, por tanto, bien que mal, requiere de dos factores: una conciencia e la identidad y una apertura hacia lo diferente como tal. Y como analizamos primeramente, estos dos factores no se encuentran presentes pues no hay una conciencia de identidad de los marchantes ni una apertura a la diferencia en sentido estricto. Por lo que, al menos son coherentes al pedir tolerancia y no respeto.

Los intentos de afirmación de una identidad, han existido pero se han quedado en eso, pues la identidad auténtica distingue de otras, no es el caso de estos intentos. Un ejemplo son los lugares de reunión donde la diferencia es accidental y no esencial: alcohol, mercancías y enajenaciónenmurallo para protegerme" y ese mismo dolor que llevo a dicha situación, provoca de nuevo discriminación y resentimiento, pues no hay reconocimiento del otro y respeto.

Después d este esbozo de ideas "más profundas" pasemos a la más evidente de todas las críticas que se puede hacer, la cuestión económica. A todas luces el fenómeno gay es un negocio que deja, y deja mucho. Basta ver los antros, cafes y bares repletos. El único incentivo es poner una bandera para atraer a los creyentes de esta nueva fe. Dichos negocios se basan, entre otros, en un mecanismo muy fácil de explicar: la represión social de la que es fruto la persona que pasa horas allí, al no poder expresar sus sentimientos libremente, y el hecho que solo sea en ese tipo de lugares donde pueda hacer a plenitud lo que quiera, nos habla de la necesidad a que pasan dichos lugares.

¿Cómo no habrían de ser los dueños y empresarios, insertos en tal trama, los principales promotores de la marcha? Tanto patrocinador solo se explica en términos de que dicha inversión es redituable. Y no hay mejor publicidad que promover lo que las comunidades y grupos afines buscan aparentemente: derechos, respeto, etc.

¿Qué lugar ocupan los eventos culturales, la información, las actividades artísticas y deportivas? Es mínimo, por la falta de interés de ambos lados: empresarios y participantes. Lo que importa es el carnaval, los carros alegóricos, el cotorreo, el ligue, la embriaguez, el desmadre, la banda y el fetiche que provoca el ser visto dentro de un colectivo en media ciudad, exhibiendo lo que en definitiva, no se es.

Es una mentira que las personas vivan como se exhiben y aunque tuvieran la oportunidad de hacerlo no llevarían una vida de ese tipo. Así, la actividad que pretende ganar derechos para la cotidianidad, muestra como fachada lo no cotidiano, muestra el lujo y el glamour, un estilo de vida superficial que solo es asequible al que participa de los rituales de los patrocinadores que se erigen en sumos sacerdotes y benefactores de la causa.

¿A quién le importa un carajo la responsabilidad con lo que se es y la lucha por afirmarse uno mismo y el reconocimiento de los demás? Lo que se quiere es más dinero, por un lado, y por otro lado: una solución rápida a la soledad y a la vida carente de sentido: una y otra vez, semana a semana, dichos lugares se llenarán con las mismas personas que buscan lo mismos.

Una lucha con los factores que arriba menciono, es una lucha larga y prolongada, implica esfuerzos, unión, sacrificios y tal vez después vengan las recompensas. pero nada queremos saber de frustraciones. Queremos una marcha mandada a hacer, donde impere la diversión y el placer. No niego el trabajo serio y desinteresado de los colectivos en todas sus acciones; pero no basta afirmar categorías tradicionales, ya no basta la falaz pretensión de mostrar lo que no se es, el mundo cambia ¿por qué no nosotros con él?

¿Por qué no enfurecernos y de una vez exigir nuestros derechos como seres humanos con un cuerpo que es todo placer, sin estigma alguno? ¿Por qué enfrascarnos con una torpe categorización y sectorización de la sexualidad y el placer?

Prefiero, afirmar con Terencio, a decir de Unamuno: "Hombre soy, a ningún hombre estimo extraño..."

c

miércoles 27 de mayo de 2009

Pus y sangre






Siento que las esperanzas se escapan de mi corazón igual que los males de la caja de Pandora, pero aquí no ha quedado nada mas que el vacío, provocador del fiero tedio. La náusea y el asco hacia esta vil existencia vuelven a apoderarse de mi, tanto camino y aún sigo entre el fango de la ciénaga de lo absurdo. No escucho el soplido del caracol del sentido, todo se encuentra injerto en el mas horroroso de los silencios. Y las espinas y punzantes piedras que hieren mis pies descalzos, empapados se encuentran de sangre. Y heme aquí arrodillado sobre la inmundicia hacia la luna nueva, clamando con los ojos deshechos en lágrimas, las mejillas arañadas y con unos andrajos que llamo vestiduras. La maldición cayó sobre mi, y ¡ay! ¿Cuánto tiempo más ha de durar? ¿Obtendrá este torpe Sísifo perdón de los dioses y dejará la condena de su roca? Y los sollozos ni siquiera retumban ya en los árboles huecos, ya no se conmueve la maleza, pero el corazón sufre, si que se sufre. La larga agonía se sigue perpetuando. ¡Cruel tormento! Tu inicio ya no recuerdo. ¿Y tú final? ¡Ay! ¡Tan lejos se ve! Me arrancaría los ojos como Edipo si con esto algún númen generoso me llevara a una dulce morada. ¡Que va! Viviría mil veces el purgatorio o el infierno con todos sus círculos dantescos. Porque allí se está seguro: hay una razón por la cual se está ahí. Y aquí solo hay la duda desgarradora, la angustia que lacera a cada paso que doy con la sangre escurriendo de mis talones. ¡Quiero el calor abrazador del desierto! Y no la frialdad que cala hasta los huesos en este destino. Las llagas revientan y su líquido pulula por toda mi piel, el dolor viene en oleadas a mi cuerpo y alma. Lastimosa vida: ¿cómo he de nombrarte para que tu elíxir no me sepa a salitre? El torbellino de la amargura se vislumbra en el horizonte ¿qué refugio podrá guardarme? La mujer de Lot sabía que si volteaba atrás, a las ruinas y a la destrucción, se convertiría en estatua de sal, pero yo ¿a dónde no he de voltear para no convertirme en sal si de todo no queda roca sobre roca? ¿Qué blasfemia he vociferado a cielo abierto para encontrarme aquí?


_-_-_-_



Pus y sangre se diluyen sobre mi sudor, es mi herencia la oquedad del corazón. Pus y sangre se diluyen sobre mi sudor, ¿quién puede entonar mas triste canción? Pus y sangre se diluyen sobre mi sudor, ¿a qué dios encomendaré mi corazón? Pus y sangre se diluyen sobre mi sudor, ¿vendrá un mesías a ser mi salvación? Pus y sangre se diluyen sobre mi sudor, ¿de qué me ha servido mi razón? Pus y sangre se diluyen sobre mi sudor, es el ocaso y suicidio de mi corazón.








Imágenes:
http://s3.amazonaws.com/lcp/lacienagaoscura/myfiles/alonegoth.jpg
http://www.espacioblog.com/myfiles/lacienagaoscura/piel-sangre.jpg

sábado 2 de mayo de 2009

Sueño que sueño





Sueño que sueño

algo insoñable,

que tú con tu mirada

terminas con lo insoportable,

cual única hada

que con encanto poderoso,

destruye mis anocheceres

terminando con todo lo fatigoso,

abriendo nuevos amaneceres.

Y cuenta que cuenta lo incontable

de aquel niño con piel de nieve,

y de ternura inenarrable

que destierra lo más leve.

Aquellos labios rosas

que rozaron mi ser,

deslizándose cual hojas

del más sagrado hacer.



Imagen: http://www.republicajoven.org.ve/foticos/angel_caido_640px.jpg

lunes 13 de abril de 2009

Decadencia









A lo lejos suenan las campanadas que indican que son las seis de la mañana, señal inequívoca de que tu noche en vela ha terminado. Has luchado ferozmente contra la almohada para poder obtener al príncipe Hypnos de tu lado, con vehemencia buscaste los brazos de Morfeo pero todo termino en la derrota de quien sufre la tortura de sus pensamientos como un cruel demonio en algún círculo del infierno dantesco. Se ha consolidado el imperio de lo efímero en tu vida y, bien lo sabes, es poco lo que puedes hacer ya. Asesinaste lo que había de divino en ti y terminaste convirtiéndote en todo lo vano y futil que siempre odiaste de este mundo terrenal. En el intento por ahogar la locura, tu locura, terminaste anegado en copas de tinto y de brandy que terminaron por eliminar la virginidad que le ofrecías a Dyonisos; dejaste de ser una báquide para convertirte en una cualquiera. Ya el templo de Apolo está cerrado para quienes ya no tienen la claridad. Ya las columnas que sostenían la mansión de tu existencia, demolidas están; tal fue tu intención: '¡que no quede piedra sobre piedra!' gritaste en otro momento. Y he aquí, oh ironía, que tu más grande anhelo se cumplió: liberarte de todo, que para que nada te una al mundo nada habrá de atarte, y te zafaste de todas las sogas. ¡Ay de ti! Ahora te lo preguntas con la claridad del suicida cuyas venas se desangran lentamente tras los feroces tajos con los que se ha envestido: '¿Por qué sigo aquí?'. Y la luz del alba hace su aparición, pero no llega la claridad. Si es cierto que, como dicen, una vida sin reflexión no vale la pena ser vivida, ¿no será igualmente cierto que una vida sin pasión tampoco vale la pena ser vivida? Las sábanas te estorban, es el calor de la existencia el que te atosiga y ya no hay agua en este desierto que cure la sed de sentido que padeces y te causa horribles dolores. Las heridas revientas pero ya no buscas curarlas, quieres que ese charco de sangre quede allí como prueba de tu lucha fatídica y fallida, y como moribundo que se aferra a ver por última vez el sol, recuerdas algunos versos de Amado Nervo:

Amaba y me decías: «analiza»,
y murió mi pasión; luchaba fiero
contigo por coraza, triza a triza,
el filo penetrante de tu acero.

Y caigo, bien lo ves, y ya no puedo
batallar sin amor, sin fe serena
que ilumine mi ruta, y tengo miedo...
¡Acógeme, por Dios! Levanta el dedo,
vestal, ¡que no me maten en la arena!



Imagen: Francis Bacon figure study II

Poema: Amado Nervo - Yo tuve un ideal

jueves 9 de abril de 2009

"El cinismo de la vida del mundo que sigue girando, es el puñal con el que el suicida perforará su corazón"

B. Rimbaud

viernes 27 de marzo de 2009

Quiero amanecer con alguien...

viernes 6 de marzo de 2009

Desgarradura y Angel







Y así es que tu ausencia genera dolores del parto de la soledad absoluta. Si mi retardo fecundó esta sensación, ¿¡no he de maldecir la impuntualidad constante!? ¡Ay tristeza! Caes, a decir de Neruda, como al pasto el rocío. Desgarradura que me asfixia, dolor sin sentido, quiero morir y eres tú, cruel Ángel-demonio, lo que me ata y me empuja al abismo a un tiempo. Bebí de ti, mar de infelicidad, para saciar mi sed de existencia y estoy aquí, podrido en estremecimientos, sudando fatigas. Y vuelven los sueños que nunca se realizan, jardines que nunca recorreremos tomados de la mano, caricias que no recorren tu piel. Y duele más lo que no sucederá que lo sucedido. ¡Tú, última esperanza de este desvalido del amor! Te deshaces como el hielo, llevándote mi última lucha en este valle de lágrimas. No la ignominia, solo la amargura de la derrota. Corazón: ¿Por qué me has derrotado si primero vitalidad influías en mi corazón? Hacia el colapso me has traído, el abismo se cierne sobre mi, y torpe y desvalido con el escudo y la estada rotos, solo queda la opción de enfrentar al ejército que llaman vida o lanzarme… Y ¡ay de mí! Tanta es la atracción a caer, tanto el vértigo. Y tú, no estás allí para detenerlo, tú lo has provocado con tus crueles encantos. ¿Por qué no has de dominar esta tierra que es tuya? ¿No es acaso el abandono y la ausencia el peor tormento? Cruel desgarradura verte humano, ya no celeste y divino, sino humano demasiado humano y poder tenerte a mi lado, y sea tu voluntad la que elija otro dueño, otra posesión. Porque los amores, mientras más imposibles, dolores más soportables generan, pero cuando se tornan tangibles en desgracia degeneran. ¡Tan inocente y torturador! ¡Señala mi pecado para espiarlo! ¡Revienta la llaga para que salga la inmundicia! ¡No me dejes la penitencia del solitario! ¡Toma mi mano y señálame el camino, tú a quien me encomiendo! Súplicas y súplicas no ablandan tu corazón, sigues el navío que ha de llevarte a aquella lejana patria, que no es la tuya. ¿No lo vez acaso? Esta es tu tierra, tómala. El extranjero poca valía posee. Pero aquí todo lo tienes, nada te falta. ¡Ay, no retrocedes! Rasgo mis vestiduras y la sangre comienza a mezclarse con las lágrimas de mis mejillas. ¡Ay, no retrocedes! Continúas con la vista fija en el horizonte. ¿Qué puedo hacer amor y dolor mío? No basta la sangre, motor de vida para detenerte en tu resignada partida. Las olas te llevan, y caigo de rodillas derrotado. ¿Podrá este último y lastimero alarido detenerte? Resuena temible en la distancia. No volteas, no te mueves. Ni el amor ni la lástima han logrado nada. Caigo pesado en el suelo con la oscuridad rodeándome. Todo en silencio, solo el silencio de tu partida.



Imagen:http://3.bp.blogspot.com/_CTtU5PGDLh8/Rste_UUQl9I/AAAAAAAAAAU/FvIe5ftRzKQ/S660/deathangel.jpg

domingo 1 de marzo de 2009

Jeanette - Frente a Frente

sábado 21 de febrero de 2009

Tarde...Muy tarde...

Cuando escribir se vuelve una necesidad de vida o muerte...


Tarde, a destiempo, a contratiempo, impuntual, tantos sinónimos para describir más que una patología, una manera de ser. No llegar en el momento adecuado tiene sus contras: la vida no espera, el mundo no se parará por más que suplique con lágrimas y rasgando mis vestiduras, todo continuará girando. Pero ya no llegó a tiempo, ya me tocan despojos: pedazos de hombres, situaciones incompletas. Y ante la infamia de ello, siempre la resignación. Que no se entiende, es porque no lo entiendo yo. Hace mucho tiempo, me preparé para una viaje largo y salí cargado de ilusiones esperando llegar en los momentos adecuados a los lugares adecuados, ahora tras el cruel desengaño de la vida me doy cuenta de que no estoy hecho para ello. De mi equipaje de ilusiones y mis reservas de esperanza no queda nada. De aquel viajero de mirada soberbia y fastuosos ropajes, solo queda la mirada desgarrada y los andrajos propios de un pordiosero. Ya no transito con la frente en alto, mi cabeza permanece agachada, esperando así causar más lástima y lograr más fruto en mi mendicidad. Y aunque aquel viejo orgullo de vez en cuando renace para decirme que debo de luchar por lo que quiero, la vida se encarga se sofocar el incendio haciéndome ver que llego tarde, que mi lugar ya fue ocupado hace mucho; y solo hay dos opciones conformarme o con la iniquidad o convertirme en un indolente, y entre esas dos oscilo. ¿Qué delito he cometido? ¿A caso la realidad no tolera a todo aquel que es capaz de visualizar otra existencia que se la contraponga? ¿Blasfemé acaso y no me di cuenta? La sentencia fue dictada hace mucho, no hay Erinias que me persigan, no hay tragedia ni una locura que me consuma, solo delirio, tan solo la asquerosa cotidianidad que me atraganta con su fétido vómito...

domingo 15 de febrero de 2009

Donde habita el olvido...








El día que llegó
tenía ojeras malvas
y barro en el tacón,
desnudos, pero extraños,
nos vio, roto el engaño
de la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir
y se fue, sin decir:
“llámame un día”.



La situación no podría ser más inadecuada: verse con un casi desconocido en vistas de compartir el lecho. José se preguntaba si haría bien, pero los sentimientos que lo obligaban a ir en búsqueda de esa otra parte que lo completaba terminaron por arrasar con el raciocinio y su torpe freno. Tras llegar al lugar del encuentro, se sentó en una banca a esperar, transcurrieron pocos minutos pero para él fueron horas, encendió un cigarro que fue muriendo poco a poco, mientras José hacía un recuento de lo que había llevado a dicha situación. Pensaba en los momentos de soledad desgarradora que lo atormentaban con una constancia inconstante: siempre brotaban no en un determinado lapso, pero brotaban. Había leído bastante sobre su situación, sabía que era ridículo esa insistencia por completarse con alguien más, que le parecía más acertado Deleuze al hablar de la inmanencia de los deseos como un desborde del ser, más que como una carencia, ¿pero podían más los argumentos que la necesidad imperiosa de sentir la piel del otro y engañarse pensando que estaba para él? La respuesta era cínica: estaba esperando a otro. El humo salía de su boca y en el último instante de agonía de aquel tabaco, el esperado apareció.


La pupila archivó
un semáforo rojo,
una mochila, un peugeot
y aquellos ojos
miopes
y la sangre al galope
por mis venas
y una nube de arena
dentro del corazón
y esta racha de amor
sin apetito.
Los besos que perdí,
por no saber decir:
“te necesito”.


José lo escaneó rápidamente. En definitiva era mejor que en la foto pero ¿pensaría igual el otro que él?

- Hola José, disculpa la tardanza.

- No te preocupes Oliver, ¿nos vamos?

- Claro.


Tras caminar juntos y platicar muy superficialmente los últimos eventos de su vida, pararon a comprar una botella de vodka con algunas botanas. Para después finalizar el recorrido que los llevaría al departamento de José

- Pasa.

- Gracias.


Ya sentados comenzaron a fluir las copas entre una música que incitaba a una buena charla. José se sentía un tanto nervioso, las señales de Oliver no le parecían muy claras, y es que él no pudo disimular desde el primer instante lo mucho que le gustó aquél, pero Oliver no daba señal alguna. Tras un buen rato y con la botella de vodka disminuida, Oliver preguntó:

- Bueno, y a parte de esto, ¿qué otros planes tenías?

- Ehm, pues lo que se diera no sabía como ibas a reaccionar.

La respuesta de José fue burda, tanto que se preguntaba si Oliver había captado todo el nerviosismo. Es más, no le quedaba claro si había tartamudeado.


No obstante, con todo el temor que llevaba dentro, fue José quien tomó la iniciativa. Tras servir las siguientes copas se acercó más a Oliver y le tomó la mano mientras intentaba aparentar normalidad con la plática. Para Oliver eso era ridículo, por lo que sin más le plantó un beso a aquél.


José cerró los ojos, y sintió la gruesa pero fina textura de los labios de Oliver. Y sentía que con cada choque y recorrido de las lenguas de ambos, asesinaba a su verdugo, a quien nombraba como Soledad. Las caricias de las manos no se hicieron esperar y comenzaron las primeras incursiones sobre los cuerpos de ambos. Cuando los cinturones ya no sostenían los pantalones de ambos, fue que José creyó conveniente continuar aquella historia que comenzaba, en su cuarto.


Con la desnudez de los cuerpos y el grito sórdido de la noche, fue que José se entregó a Oliver; sientiendo que entregaba a la nada ese profundo vacío que sentía y que ahora se encontraba repleto de Oliver. Con una sonrisa tras haber concluido los forcejeos, se recostó sobre el pecho de Oliver, y solo se quedó oservándolo.


La habitación, antes caliente, ahora se sentía fría. Oliver lo alejó de su lado, José lo miró a los ojos y encontró la dolorosa verdad que el cuerpo, ahora hostil, de Oliver le había regalado. El resto de la noche, José no durmió solo miraba a Oliver, pero como si viera un paisaje en la lejanía: una montaña que se erigía distante e inaccesible. El aire entraba por la ventana y congelaba el corazón de José, tras ver muerta su más nueva fantasía.



Cuando se despertó,
no recordaba nada
de la noche anterior,
“demasiadas cervezas”,
dijo, al ver mi cabeza,
al lado de la suya, en la almohada…
y la besé otra vez,
pero ya no era ayer,
sino mañana.
Y un insolente sol,
como un ladrón, entró
por la ventana.


En la mañana, Oliver se despidió de prisa, dijo a José que tenía que trabajar. Para José no había más incertidumbre, el dolor lo inundaba de nuevo.


Desde el balcón, la vi
perderse, en el trajín
de la Gran Vía.
Y la vida siguió,
como siguen las cosas que no
tienen mucho sentido,
una vez me contó,
un amigo común, que la vio
donde habita el olvido.




Imágenes:

http://www.vagamundos.net/2008/albums/Creatividad/Donde_habita_el_olvido_001.sized.jpg

http://lostinmongi.blogia.com/upload/20060225020042-olvido.jpg

Canción: Joaquín Sabina - Donde habita el olvido

viernes 13 de febrero de 2009

El centro de Guadalajara

Advertencia: Este post contiene palabras obscenas y groseras, no tiene contenido filosófico, político (serio), ni literario, es más ni tripas de las buenas solo la opinión de una persona más que vive en la zona metropolitana de Guadalajara.




Escribo porque estoy harto. La verdad estoy hasta la madre del pinche gobierno panista a nivel municipal, estatal y nacional. Pero la gota que derramó el vaso. No voy a hablar de los casos de violación de los derechos humanos, en el estado, no voy a hablar de los generosos donativos de nuestro gobernador, no voy a hablar de nuestro estimado cardenal y sus vínculos con los poderosos, no voy a hablar del intento de placazo, de la concesión del macrobus a los mismos que frenaron la ciudad hace unos días, no voy a hablar de la construcción de la villa olímpica en un lugar ilógico, no voy a hablar del intento de penalizar el aborto, no voy a hablar del intento de cerrar espacios homosexuales, no voy a hablar de la mentada de madre que nos regaló nuestro gobernador hace unos meses, no voy a hablar de la presa del zapotillo, no voy a hablar de la candidatura de nuestro querido exrector a diputado federal, no voy a hablar de las próximas elecciones; a estas alturas dirán: ¿Pues de qué chingaos va hablar entonces este wey?

Hablaré de lo que me tiene tan molesto: Las pinches obras del centro. ¿Es qué acaso ya ni siquiera puedo ir a trabajar o pasear por allí agusto? Si son necesarias o no, yo no lo sé pero solo denotan la falta clara de planificación y lo que es más la completa estúpidez y mediocridad de nuestras autoridades al no preveer las consecuencias inmediatas que traen sus cierres de calles a lo pendejo (literal).

El caos vial al no haber rutas alternas (también más de sus pinches obras, la inseguridad que provocan a los transeuntes de lo cual tengo varios casos documentados (yo soy uno de ellos, el daño a los negocios que son inaccesibles por falta de estrategias que liberen calles o banquetas para poder tener clientes y muchas más.

¿Es qué acaso no se les puede pedir ni siquiera el mínimo de planeación? Sí, es año electoral, no soy tan ingenuo. ¡¿Pero a mí que chingaos me importa?! Eso no los exculpa de nada, además no pienso votar por ninguno voy y rayaré mi boleta, ni siquiera soy capaz de escoger al "menos pior", todos mediocres, todos corruptos, todos imbéciles, todos idiotas.

No se necesita ser ing, arq, o algo así para planificar esas obras solo un poco de sentido común o sentido social, por mi parte ya no tengo nada que decir solo le mando a mis queridas autoridades las siguientes palabras (total si el gobernador lo hace porque yo no):

CHINGUEN A SU MADRE

domingo 8 de febrero de 2009

Tierra de Luz

viernes 6 de febrero de 2009

Delirio y Cataclismo







Fue la visión de este delirio
todo un desastre de locura
como si el mundo se estrellara
un cataclismo para los dos

Javier Solís



Como si ya estuviera entre tus brazos tras esa larga búsqueda que llaman vida, con el choque de besos que conmueve o desfigura los horizontes de la realidad. Las pupilas, que ya no están lejos reflejando otros rostros, fijas ahora en mí, hiriendo mi cuerpo como látigo de dulce verdugo. Desaparece el anhelo de la siembra de tus manos en mi cuerpo, tras la profanación de mis pezones ahora húmedos. La fuga de huecos, que perecen uno a uno al ser llenados por ti, que me llevan a una violenta tempestad de convulsiones que fragmentan mi pretendida unidad, arrojando torrentes de completud que desbordan las líneas limítrofes de mi ser. La voz, antes escuchada a la lejanía, ahora jadeando suspiros que rozan y acarician mi alma...



Imagen: http://www.elobservatodo.cl/tmp_images/95/noticia_4734_normal.jpg

martes 3 de febrero de 2009

Mensaje para la generación "Dr. Jorge Manzano 2008B"

Dicen los antiguos, que cuando la filosofía se encontraba aun en pañales, tras haber sido parida por el mito, y dando sus primeros pasos, torpe cayó en un agujero por encontrarse tan ensimismada, y una criada carcajadas soltó. Agrega uno de nuestros colegas: es que la criada no se daba cuenta de que ella ya se encontraba en dicho agujero.

La profesión del filósofo no ha sido bien digerida desde largo tiempo atrás, recordemos como Sócrates fue juzgado por corromper a los jóvenes y enseñar dioses diferentes de la ciudad; su castigo: ingerir la cicuta para morir. La filosofía nació siendo una manera de pensar que se contraponía al modo común del pensamiento, a una serie de instituciones establecidas con normas rígidas cuidadas por feroces cancerberos puestos allí por alguna razón oscura.

¿Qué mostraba la filosofía? Primero: que se puede pensar de manera diferente, segundo que las cosas se podían hacer de manera diferente. Esas alternativas fueron ferozmente criticadas criticadas basta recordar: los “cerdos de la piara de Epicuro”, los cínicos (es decir: los perros), Sócrates y Querofonte como sodomitas en “las Nubes” de Aristófanes.

¿Por qué los feroces sarcasmos ante la diferencia? El delito en que incurrieron nuestros predecesores y que tal vez nosotros, los que nos graduamos hoy, es salirse más o menos del parámetro de lo establecido por las situaciones imperantes descubriendo un mundo de posibilidades solo accesible al que frena la inercia de lo cotidiano y es capaz de sentir y pensarse a sí mismo por algunos instantes.

Y, si como se dice, el tiempo es oro: ¿no es el filósofo el mayor derrochador por no aprovecharlo e invertirlo en algo “redituable”? Así parece, más aún: el filósofo pareciera dejar este mundo para mudarse a uno más cómodo, el que él mismo diseño ya fuera teniendo como base su materia gris o su cometa de humo.

Ser filósofo, en este contexto, es no vivir en la realidad. Nada más contrario de la circunstancia de este peculiar individuo pues como dijo Volpi hace poco tiempo en esta ciudad: la filosofía se encuentra hasta el tope, hasta el cuello de realidad histórica. Agrego yo: aunque ella misma no se de cuenta siempre.

Compañeros, nuestra profesión, como bien lo sabemos, tiene una posibilidad creativa y transformadora inmensa, pero eso depende de que tanto estamos comprometidos con nosotros mismos y nuestro entorno. La elección es, ante todo, entre la vía contemplativa y la vía crítica, tal y como lo dijo Marx en su XI tesis sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Por otro lado, los cambios son los que operamos a nivel personal también: filosofía es dejar la carga moral, los códigos y normas del camello hacia el yo quiero del león y el santo decir sí del niño nietzscheano; filosófico es el paso de la posibilidad a la realidad del compromiso ético kierkegaardiano; entre otros muchos ejemplos.

¿Qué hemos aprendido en estos años en nuestra Universidad? Cada uno tendrá una respuesta sin duda, pero no podemos negar nuestro crecimiento personal que se reflejará en el profesional. Tuvimos muchos compañeros, profesores que nos dormían, otros que nos maravillaban, otros simplemente nos eran indiferentes, asistimos a clases, participamos de distintos coloquios, congresos y conferencias; aprendimos el abc de la filosofía descubrimos que realmente pasarían muchos antes de poder saber que es ésta.

Cambiamos, en definitiva. De suerte que cuando nos sumerjamos en el río heracliteano que es la vida, ya no seremos los mismos y la vida no será la misma. No hay reglas ni normas fijas para la Filosofía. La profundidad con la que queramos sumergirnos en ella depende de nosotros. Porque la filosofía puede ser tanto una herramienta, como un modo de vida. Pero si después del acercamiento a esa sabiduría que se busca a sí misma quedamos indiferentes, en definitiva no hemos conocido a esa bella dama (o bello caballero, dependiendo del gusto).

Hoy concluimos una muy importante etapa de nuestra vida: finalizamos nuestra Licenciatura en Filosofía, detalles más, detalles menos. Sabemos bien, que a diferencia de cualquier otra profesión, esto no nos hace directamente filósofos. Si pasamos más de 4 años en este aulas y no lo somos. ¿Qué nos haría serlo? ¿Una maestría? ¿Un doctorado? En definitiva, la respuesta es negativa.

Bien lo sabemos compañeros, ningún título académico nos garantiza estatus. ¿Pretendo definirlo? Tampoco. La filosofía, conscientes somos de ello, más que dar respuestas: formula preguntas. Y al preguntarme a mí, a este que tienen enfrente, no me topé con la diosa que llevó a Parménides a la vía de la verdad, me tope conmigo mismo y algunos bosquejos para queda uno arme sus respuestas o preguntas.

¿No nos demuestra a caso la historia de nuestra disciplina el compromiso de los filósofos con sus proyectos, en última instancia consigo mismos? ¿No es otra nota el interrogar hasta desnudar el cuerpo varonil para llegar al alma femenina de la realidad? ¿Y no será también la crítica que propone otras posibilidades, personales-sociales otra nota?

Ahora, ¿aprendimos solo a leer y redactar textos? ¿o fuimos capaces de degustar en la copa de nuestros autores favoritos el suave vino del compromiso, la profundidad y la crítica de esta actividad tan mal-querida y mal-pagada por nuestra sociedad?

Solo lo diremos nosotros en el tiempo. No sé si la filosofía es esto o si la filosofía es aquello. Solo sé que después de la filosofía, ustedes y yo, ya no somos los mismos...

jueves 22 de enero de 2009

Portishead - Only you