Desierto Existencial

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La épica de Gilgamesh con sus torrentes e inundaciones de alcohol y lágrimas ha muerto. Los grandes tiempos acaban con una lluvia de centellas a la que precede una silenciosa y larga noche émula a la eternidad de los tiempos. No hay forcejeos en el cielo abierto: las nubes se han desvanecido. La luna no perturba con su torpe luz. La lucha porque amanezca parece inexistente pero es la obscuridad la que cubre todo discretamente, pero ese manto es más pesado que la Roca de Sísifo: impregna, corrompe, asquea, asfixia y lacera finamente. No termina de amanecer nunca, la aurora no clarea, las capas de aire enrarecido siguen sin moverse de lugar alguno. El ser no conoce otro estado que el de la nausea existencial. ¿Esperanza? ¿Qué es eso? ¿Ilusión? ¿En qué arcano lenguaje se formula tal cuestión? Deseo? ¡Tantas teorías se han dicho al respecto de eso! El corazón no produce más lágrimas, lo peor no es el desierto o la noche, sino la tortuosa combinación de la penumbra en las dunas de la arena infinita.




Del cuerpo sin deseo

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No es necesidad, no es ansia, no es anhelo, no es deseo, no es volición, no es imperativo, no es ímpetu.

Es un torbellino caótico sin centro, un huracán sin ojo, un terremoto sin epicentro ni magnitud concreta. La noche que no amanece ni clarea, el llanto ahogado sin fin ni sentido pero que continúa lento y flagelante.

El paso incesante de las horas de ese reloj podrido que es mi vida ya no incomoda: no deseo apurarle ni deseo que se demore más, lo veo únicamente con fatal resignación.

Mis letras, otrora combatientes del feroz fuego de mi pecho que, cual cristalina, lo doblegaban hasta hacerlo flaquear por completo, hoy son espasmos de aire vil ante una llanura rocosa.

Viene un amanecer y otro más, y otro y otro... anochece, más obscuro, más noche y otras vez...

Los libros no animan mi sentir revolucionario ni detonan mi sentir anclando la idea con la sensación descrita.

Apolo no me atrae más...
...Dyónisos me aterra

Bailaba para exorcizar mis demonios, pero mis danzares y mis agitaciones con los brazos no fueron suficientes. Mi cuerpo se encuentra rendido, mientras sus lenguas recorren mi piel y un silbido pasa por mi oído y recorre, una y otra vez, mi mente: 


"Esta vida, tal como la vives ahora y como la has vivido, deberás vivirla una e innumerables veces más; y no habrá nada nuevo en ella, sino que habrán de volver a ti cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada gemido, todo lo que hay en la vida de inefablemente pequeño y de grande, todo en el mismo orden e idéntica sucesión, aun esa araña, y ese claro de luna entre los árboles, y ese instante y yo mismo.Al eterno reloj de arena de la existencia se le da vuelta una y otra vez y a ti con él, ¡grano de polvo del polvo!"*


*Nietzsche, en "La Gaya Ciencia".
Imagen de: http://labuhardilladepuck.blogspot.com/2010/08/hombros-bajos-cuerpo-encorvado-mirada.html

Lo buscado

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Los poetas mienten, dice Platón; habría que expusarlos, continúa...
¿Debo exiliarlos, con sus dyonisiacas voces, de mi mente?
¿No es acaso la realidad una mentira también?











"Uno vuelve siempre a los viejos sitios, donde amó la vida..."



Tal vez en busca de cariño, de ternura impregnada en las paredes de esos lugares, algún rastro del perfume que pueda olfatearse aún, de un sorbo de ese café que nos revitalizaba, de aquellas flores conservadas que alegraban nuestras miradas.

Tal vez en busca de esas tristezas que desgarraban, de aquellas lágrimas que sepultamos precozmente en kleenex , servilletas o lo que fuera, de los ecos de nuestras infelicidades contados a otros o al causante, de la música elaborada por la insatisfacción, de la sinfonía de sollozos que sólo son comprensibles para los corazones rotos, para los devotos de San Antonio que piden besos, como diría Sabina.

Tal vez en busca de esa energía tan peculiar que dan los sueños; de ese ejercicio mental de desplegar nuestra intencionalidad hacia un horizonte, visto desde allí, como abierto y esperanzador; tal vez de esa sonrisa de los amaneceres, cuando el despertar culmina una realización onírica; de esa esperanza que no pesa, sino que aligera nuestra existencia.

Tal vez en busca del tedio, de sumergirnos totalmente en él: de ser-en-el-tedio, olerlo, asfixiarnos, respirarlo, morjarnos con sus gotas amargas, dejarnos sepultar y cubrir por completo, de terminar transpirándolo; de esa relación con lo que ya no está y que alguna vez estuvo; por ese vínculo entre lo deseado, y que no se desea más, y lo que quisieremos tener para dejar de desear...





Imagen: http://es.groups.yahoo.com/group/ActividadesCulturalesenSantoDomingo/message/2794

Pureza uránica

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Los poetas mienten, dice Platón; habría que expusarlos, continúa...
¿Debo exiliarlos, con sus dyonisiacas voces, de mi mente?
¿No es acaso la realidad una mentira también?











Ante tus ojos y los míos no hay espacio que nos separe ni distancia que nos lacere. Y es que el ansia que precede a la espera nos inunda y hace temblar nuestros labios y vibrar nuestros cuerpos. El corazón de cada cual se dirige hacía el del otro queriendo sentir los latidos diferentes. Más la realidad, terrible parca, nos separa con un cruel abismo y tortuosa lejanía sin importar nuestro puro deseo. Y no hay vehemencia que sirva como espada para enfrentar al destino, ni escudo que nos proteja de sus feroces saetas. Si los dioses nunca pudieron vencer a la Moira, ¿qué nos espera a nosotros pobres y débiles mortales que nos hacemos acompañar sólo de nuestro deseo?: yo de amarte, tú de amarme. Dulce inocencia que se ve contestada con el feroz veneno de la existencia.





Imagen: http://i296.photobucket.com/albums/mm188/Yeye_90/Fantasia%20Wall/Pecados/EncadenadoPorPecados.jpg

Ansiedad y locura

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:
















Y esta ansia loca y necia de querer resarcir lo que roto está, de volver a sembrar margaritas en esa árida tierra semejante a un desierto, de tornar en felicidad hasta los momentos más infelices, de creer que todo era vino en esa tosca tinaja de agua, de creer que el motor era el cariño cuando la necesidad movía a su antojo todos los hilos habidos y por haber, de creer que todo podría ser igual como cuando no había abierto los ojos, de necesitar a lo que nunca fue necesario, de esos labios entregados pero huecos, de ese corazón rebozante pero con espíritu faltante... Esa ansia es la que inunda mi ser, Gólgota de mi vida, la que cala como flagelo en mi alma, como si tornara mi vida en una desgarradura constante...



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