¡INDIGNACIÓN CHINGA TU MADRE ESPURIO CALDERÓN!

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:








¡INDIGNACIÓN CHINGA TU MADRE ESPURIO CALDERÓN!


Una disculpa esta ocasión por no mostrar argumentos y mostrarme demasiado viseral pero la verdad creo que me faltaran palabras para expresar la indignación de la que soy presa. Para ver la información completa, pueden checarle:




No, no enviaré la noticia como lo suelo hacer, ¿por qué? Porque quiero expresar la opinión con todas las tripas que llevo dentro. Y les habló a todos ustedes, amigos y conocidos míos. ¿Cómo es posible que una propuesta, a todas luces, inconstitucional sea aprobada? ¡Chingao! Es para enchilarnos y lo que sigue el hecho de la venta de lotes para que extraigan el petróleo. Estamos, ellos con sus propuestas y nosotros con nuestra tibieza, tirando a la basura el gran logro que fue la expropiación petrolera. No es un paso, es un largo retroceso. Ya se demostró, el hecho de esta crisis es el mejor argumento, que el Mercado y las Corporaciones no son los mejores para administrar los recursos (más aún: el que dirige el destino de nuestro país), basta ver las experiencias en otros países donde se ha privatizado (o “reformado” en lenguaje calderonista”) cuestiones como el agua y otros energéticos que son BÁSICOS para que el Estado pueda ofrecer una vida digna para el pueblo por y para quien este fue fundado. Por lo que, solo él debe regir en dichos ámbitos. El manejo de los recursos por las trasnacionales ha dejado una serie de catástrofes de las cuales podemos citar un par de ejemplos: el tiradero de deshechos en el Amazonas causando un desastre ecológico por no darle un tratamiento adecuado a los residuos debido a que la empresa quería ahorrar unos cuantos millones para beneficiarse a sí misma. Otra: la privatización de la industria eléctrica en Georgia que dejó a una ciudad entera sin luz porque la gente no era capaz de pagar ese servicio. ¿A quién beneficiaron estos cambios? A las Empresas y a la gente en el poder que no sabe ni siquiera como fortalecer un Estado y fortalecerse a sí misma, solo conocen el pinche poder de los billetes, ellos se largan con sus maletas llenas de dinero dejando a la gente hambrienta, al Estado debilitado y a un puño de beneficiados nacionales o trasnacionales extrayendo la poca riqueza que nos queda. ¿Y qué mas podríamos esperar de un presidente espurio, vendido, impuesto que solo favorece a los intereses que lo coloraron allí? ¿Y qué más podríamos esperar de una bola de huevones que se sientan para “legislar” a su manera? ¿Quién ha de ver por el pueblo? Obvio que ellos no. Ya hemos visto como consumaron ayer una de las traiciones más grandes a la patria, no se si la mayor, porque el cúmulo de traiciones a la gente sube, como subían los pecados de Sodoma y Gomorra hasta el cielo, por la gente de esa línea (Salinas y el TLC, por ejemplo). ¡Basta de inacción! Esta es mi primer acción (no la última) y es mentarle la madre a ese que está sentado en la silla presidencial y a toda su jauría de cínicos lameculos y vende patrias, al pinche presidente del empleo y su neofascismo pendejo, y ya somos más los que te odiamos cabrón a ti y a toda tu cofrade, no digo que la historia los juzgará porque nosotros los estamos juzgando: son culpables de violar la Constitución, son culpables de dejar desprotegido al pueblo de México, son culpables de traición a la Patria, son culpables del pecado más atroz que ni los animales comenten: traicionar a su propia sangre, a su propia manada…

Crímenes Perfectos...

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

La moneda cayó por el lado de la soledad...

Lagrimas y sangre

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,







En el altar de las pasiones desoladoras
Alguien busca una bendición
Que reza en llanto y le prende tres veladoras
enterrado en su sumisión
Siente la muerte tentarlo intensamente

lleva luto en el corazón
duerme y despierta junto a la luna incierta
con sabor a consagración


Quiero llorar hasta desecar mis ojos, de manera tal que mis lágrimas dejen de producir agua y manen gotas de sangre que escurran mis mejillas con rasgos de uñas mostrando marcas rojas. Que mi garganta enronquezca y le falte lubricación por el constate flujo de alaridos. Convertir todo mi cuerpo en una escultura inspirada por el dolor de tu ausencia, masa informe con solo materia. En un sordo quejido expresar el mas grande lamento fruto de tu abandono: sí, del tuyo. Tú que me elevaste a la esfera celeste, a contemplar las ideas y que ahora me dejas encarcelado en esta prisión de carne y hueso; a quien coroné con guirnaldas y devolvió el gesto ciñendo mi cabeza con espinas. Doloroso adiós que me sumerge en una existencia del tormento. ¿Por qué tuve que probar de tus manos la esperanza a la que ya había renunciado? ¿Por qué tus labios estaban repletos de alegría, la que yo no puedo producir? ¿Por qué ungido estabas en eso que se llama sentido? Y todo lo probé, desgracia mía, abriste todas mis heridas que comenzaban a cicatrizar. Esto no es luto, es una enfermedad mortal, tu ausencia carcome mis energías, mi ansia vital, mis ganas de seguir respirando... Me convierte en una sombra de la existencia…


Mira como sangro y como lloro por tí
mira como el tiempo me ha traido hasta aquí
Mira como el manto de la noche me cubrió
mira este rostro que la identidad perdió



Canción: El altar de las pasiones desoladoras
Canta: Anabantha
Imagen: http://i17.photobucket.com/albums/b74/lisrc20/bfs.jpg

Una Luz que se apaga

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Entre copa y copa se acabó mi vida, llorando borracha tu pérfido amor…


El ruido del lugar, las copas que se suceden una a otra, desconocidos que transitan, cuerpos que bailan y minutos que caen asesinados sin más cruel martirio que una orla que no conozco: misión cumplida. Todo igual, nada que sobresalga, como dijo Nietzsche: ningún pastor y un solo rebaño. ¿Y yo? Pensando sin pensar. La noche se va descomponiendo en nauseabunda podredumbre, no atisbo ni de cerca lo que puede acontecer. Hasta que una luz tenue, alumbra las tinieblas del lugar y de mi conciencia. Y cuando vi la cara de esa luz desee creer en las coincidencias y pensar que él era la razón de que yo hubiera elegido ese lugar y no otro, antes de vernos o conocernos siquiera. Y es que la belleza que expresa un rostro como aquel, con una cierta dosis, muy exacta, de inocencia en un lienzo de piel blanca, evoca lo que puede tener de divino el hombre y despierta el ansia por la metafísica y la religión, pero esos libros ya los he quemado por consejo de Hume y ahora predico, con Zaratustra, la muerte de Dios. Justo cuando le aprecié de cerca, supe que ya no habría marcha atrás, era una de esas situaciones que te marcan lo quieras o no, y recordé a Kierkegaard, lo hagas o no lo hagas te arrepentirás, profética frase, ni en Delfos se dijo algo de tal envergadura. Su hermosura sin igual cortó mi aliento y elevó mis pies de la tierra. Quería volar y llevarlo conmigo a un lugar que pudiera analogar o simular su belleza, eso pudiera ser posible. Y mis miedos y temores se convirtieron en mi flagelo que terminó por hacerme tomar una decisión: no lo haría y por tanto, me arrepentiría. Pero este tipo de seres tienen una especie de autopercepción (aunque sea inconciente) de sus características estéticas y saben que un rechazo es prácticamente imposible. Así que bajó del Topos Uranos y escuché una voz preciosa que se dirigía a mí. Allí lo supe: me arrepentiría. El acercamiento y el reconocimiento que solo puede dar ese primer beso en que tiempo y espacio pierden su forma, solo recalcó aquel pensamiento. Sentí una y otra vez como la música perdía intensidad, sabiéndose inoportuna, cuando él me hablaba y entre pequeñas frases me lo dijo: quería que lo acompañará. Y supe que podía ser feliz… Cuando sientes la piel del otro, es decir, estar a contra piel con un cuerpo caliente cuyo corazón palpita acelerado aún por los embates de la acción erótica, sabes que después de todo la vida si puede tener algún sentido y deshechas por infructuosa la teoría del absurdo y afirmas el eterno retorno: sí, lo haría una vez y otra vez, olas veces que fueran, las vidas que fueran, repetiría todo con tal de volver a vivir este momento. Y cuando se duerme en brazos de con quien quisieras pasar toda una vida es justo en ese momento en que realmente no falta nada. El amanecer me arrebató mi plenitud y cuando caminaba por las calles de la ciudad que se levantaba no sabía si todo había sido un sueño o la alucinación de una droga que no me había dado cuenta de consumir. Y el arrepentimiento comenzó levemente, primero como un escalofría, después como una heladse por todo mi cuerpo. Había cometido el pecado más alto: probar la gloria divina, el elíxir, la ambrosía de los dioses. Y ahora ¡ay de mí! Quería repetirlo, me sentía más hueco que antes de mirarlo. Mi sola rutina fue capaz de levantar el clamor a los cielos pidiendo volverlo a ver, pero los dioses ya no moran en el Olimpo. Con sangre y sudor luché por repetir lo irrepetible, pero la belleza de la muerte de una estrella, esto es su fugacidad, no se repite. La amargura de la derrota de quien había triunfado sobre lo finito y ahora se descubre mortal de nuevo, me invadió. Él se fue, partió ayer, eso es lo que creo, y no hay un minuto en que la intención de mis pensamientos lo reflejen, no hay sentimientos que no lo evoquen. El descender a los pantanos es más difícil si se conoce el bosque, que si se viene de un desierto Y yo, que le recuerdo, escucho su voz entre mis añoranzas, y mi memoria sobre él es una tortura que pesa y que pesa más en un amanecer de domingo, cuando solo alguien como él pudo salvarme de la fatídica le vedad que me cubre en este día…
Traigo penas en el alma que no las mata el licor...

Canción: "Traigo penas en el alma" Canta: Lila Downs


¿Quién se apunta?

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:




El capitalismo y la mercantilización del humano en su máxima espresión jajajaja... que conste que yo no llamé (aún jajajaja).

Se produjo un error en este gadget.

Twitter

Seguidores