Soledad

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Escrito antiguo (inédito, sin cambios, a pesar de que el autor fluye para bien o para mal, más que el río de Heráclito), que data de los tiempos de la sala "Ciencia y Tecnología ET". Empapado de Metafísica y Esoterismo. Con siluetas de las sombras de Astral, Princesa, Lazher, Titus, Aurika, Drakken, Felipe_Topo, Cletonia, Wiccano, Sortilegio, Irusita. Con la crisis a punto de explotar. Vierto libaciones donde quieran que estén, reciban este saludo, y este escrito fruto de tanto compartido con ustedes...

* * * * *



Soledad

Fue hoy, mientras caminaba sólo que te recordé. Recordé los momentos en que has estado a mi lado, y otros tantos en los que te has ausentado. Llegué incluso a dudar si la mayoría de mi vida la pase sin ti.

Después de divagar otro rato, concluí: no era así, siempre habías estado presente en mi vida, y era solo en pequeños lapsos de tiempo, que te habías ausentado.

A veces era feliz a tu lado, tu presencia me llenaba y me daba fuerzas para continuar el sendero pedregoso hacia la cima. Pero tu ausencia, era la desilusión de ver tan lejos esa cima y tirarme solo y derrotado. Otras tantas tu presencia era el aire denso que no permite al viajero llegar a la cima.

A veces eras la pieza que completaba mi obra, eras lo más hermoso, lo que coronaba todo lo que yo había construido. En tu ausencia, todo se veía tosco, frío, sin sentido; como si mi obra no la hubiese hecho yo. Pero otras tantas veces, tu presencia hacia que mi obra se tornar trágica, además que me hiciera pensar que esa obra no era digna, que esa obra era algo que no expresaba lo que el arquitecto quería expresar.

A veces eras el Jesús que suavizaba mi vida, que me decía que el amor lo era todo, que yo tenía un Padre y que ese Padre era conciente de mi. En tu ausencia, gritaba y pedía encontrar a ese Padre, me sentía fuera de ese amor, y luchaba por encontrarlo, donde el ya había dicho que no estaría... Otras tantas veces tu presencia era la de Casandra, prediciendo que todo lo que yo había hecho estaba mal, diciéndome que la destrucción se aproximaba...

A veces eras el arma de este viejo caballero, usada para rechazar todos los ataques, pero también para atacar al que tratara de hacerte daño. Pero en tu ausencia me sentía cual niño entre el campo de batalla llorando por ti. Otras tantas veces era la daga que atravesaba mi corazón, una daga que no me hacía morir cuando tanto lo deseaba, que solo me hacía ver y sentir mi dolor por estar junto a ti.

A veces eras la presencia que hacía de cada atardecer una cosa especial, un evento inigualado a ningún otro, una belleza directamente traída del cielo. En tu ausencia, el atardecer era cubierto por una oscura niebla que me hacía mirar hacía otro lado menos hacia el sol. Pero otras tantas veces, tu presencia hacía que yo me pareciera tanto a ese sol que moría frente a mis ojos llenos de lágrimas, que moría... y que algún día renacería... pero cuando sería ese día?

A veces eras la lluvia fresca que caía sobre mi cara, y me hacía sentir que la lluvia se dirigía a mí, simple ser del universo, una lluvia que me purificaba en todo el ser. En tu ausencia el calor del desierto, sofocante y seco, que agobiaba todo mi ser. Otras tantas veces eras el huracán que destrozaba todo lo que había podido sembrar en mi vida, muchas veces, incluso lo que había sembrado junto a ti...

A veces eras la flor que llenaba con su aroma y su presencia mi jardín, ese jardín donde podía dirigir mi vida entera y donde todo era belleza. En tu ausencia, mi vida era un desierto, sin belleza; árido sin vida sin nada que valiera la pena para mí. Pero otras tantas veces tu presencia era aquella rosa negra que soñé una vez, llena de espinas...espinas que se encajaban sutil, pero dolorosamente en mi alma...

Eres tantas cosas Soledad, tantas vivencias, tantos sentimientos. Hay momentos en que mi vida no tiene sentido sin ti, pero otros tantos donde no tiene sentido por ti.
Ahora me pregunto, ¿eres acaso parte de mí?, o es posible que yo te pueda decir adiós cuando quiera. Pero si ya lo he hecho... y siempre, siempre vuelves, más pronto que tarde...

EPÍLOGO

Soledad… tú tan fuerte, tan implacable. El estar sin tu presencia era algo que nunca en mi existencia, creí poder lograr. No fue un triunfo mío tu partida, hay que reconocerlo…

Llegó alguien más, cuando de tu mano me llevabas hacía el abismo. Alguien que cambio mi destino junto a ti. Alguien que en un torbellino de amor me arrancó de tu lado e hizo que te alejaras de mí. Con el brillo de su ser hizo que se cortaran las cadenas que tras largos siglos tu habías puesto en mí.

Con sus alas, me llevó lejos, muy lejos. Con sus brazos extendidos esperó a que comprendiera quien se presentaba ante mí. Con su propio corazón me protegió del último ataque de tu feroz guadaña que amenazaba con acabar con tan miserable vida.

Una vez en tu ausencia, Soledad, todo fue diferente…no había antagonismos: el atardecer y el amanecer tomaban forma frente a nosotros, solo existían porque nosotros estábamos allí, unidos en una comunión en que nuestras almas se unían para dejar la huella una sobre la otra, una huella que duraría una eternidad.

La lluvia nos rodeaba, la felicidad se hacía inmensa. Tú no estabas por ningún lado… Ahora el mundo solo existía para nosotros. La eternidad que pasé a tu lado, bien valía la pena volver a vivirla con todos sus dolores y llanto, todo por ese momento en el que, con la calidez de un beso y la unión de nuestros cuerpos, ambos nos entregamos en la totalidad del universo.

Solo fue un instante, que duró eones… Entonces comprendimos que yo debería de regresar a ti, entrañable maestra de los siglos. Que si el destino me encadeno a ti, fue para aprender, para poder estar junto al ser que significó todo, y para el cual fui hecho.

Tomé tu mano, y tú con la paciencia y la desesperación, me llevaste otra vez más a seguir tu camino. Pero ahora todo era diferente…no había angustia, temor y lágrimas. Ahora la luz fluía, pues sabía que al final, Soledad, no estarías tú, sino que al final este pedazo de alma dentro de mí, se uniría con el otro pedazo que un día como éste se unió a mí.

Y ese día, Soledad, por más lejano llegará…No me daré cuenta, pero alguien tomará mi mano, me llamará por mi nombre. Y la entrega de sus labios, me hará saber que para mí, ya no estarás más allí Soledad, que ahora me espera la plenitud de la unión en el amor en algún rincón de este largo y vasto universo, que será sólo para nosotros, y para nadie más…ni para ti Soledad.

5 Interpretaciones, fantasías, idealizaciones:

Anónimo dijo...

Ella nunca se va realmente, solo le pasa la estafeta aotro jugador mas...

ƒяэåкª dijo...

hermoso...

Erranteazul dijo...

ycpAlguna vez todos hemos escrito..sentido...la soledad. De hecho, para mi es hermosa. Sublima ms sentimientos y mis antisentimientos. Pero tú post...es, de nuevo, la sencillez, espontaneidad y sinceridad hechas palabras.
No renuncies a ella. Disfrútala, amala...Acaso descanso requerirá, pero nunca la dejes ir.

Anónimo dijo...

Saludos desde siempre TITUS

Anónimo dijo...

Bernardo, tengo una triste noticia, ASTRAL fallecio hara cosa de 3 o 4 meses en Paris
TITUS

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