Derrota

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Feroz guerrero: aquí me tienes postrado a tus pies con el cuerpo ensangrentado, sudoroso y sumido en el cansancio, con el fango embarrado a mi armadura.

La cota deshecha y la espada rota. Mi camino fue arduo, más no me justifico pues llegue y con toda el ansia de mi alma y el vigor de mi cuerpo me lance, fiero, a la lucha.

Ahora nada queda que no sea mi escudo, hasta las ganas de vivir me han abandonado. Solo nostalgia queda al ver tu armadura reluciente, con tus soberbias armas, todo presidido por tu rastro de finas facciones en una altiva pose.

¡Venga! Acepto mi derrota, que tu espada traspase mi escudo y en feroz acto arranque de mi corazón el divino aliento vital.

¿Para que renegar de mi destino? ¿Es pues la vida solamente una cadena irremediable de toma de decisiones? ¿Acaso no sería el absurdo de la contemplación de las ideas, émulas a las estrellas que contemplo, desde este cuerpo, cárcel del alma? ¿O bien fatal resignación a todo lo numénico?

¡No permitas que continúe esta agonía, este trago amargo! ¡Haz tu labor y cumplo con la carencia de sentido de esta vida!

¡Que el coro comience a desgarrarse las vestiduras y a echarse cenizas en las cabezas rapadas! Casi escucho sus lamentos…”ay ay ay”, cumplan con el duelo, no importa que el que se les va esté hinchado de levedad… venga tu espada, guerrero…

1 Interpretaciones, fantasías, idealizaciones:

Jorge Chacón dijo...

Muy interesante tu blog. Una voz original en busca de la propia identidad en un mar de locura. Lo añadiré a mis favoritos.

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