Este jueves y viernes y el miércoles que vendrá....
Este jueves y viernes y el miércoles que vendrá....
¡Que tardes nubladas aquellas! Cuando esperaba, con el ansia que el café infunde, unos cigarrillos a medio morir y un libro de Baudelaire, que llegaras en este clima que nos invita a una fiesta de nosotros, hundiendo lo otro, bajo el diluvio que se avecina. Festín de caricias que condimentaremos con ternura y cariño. El aire, con cierto dejo de frialdad, nos lastimará pero con el roce de nuestros cuerpos, curaremos nuestras heridas. ¡No demores más! Que el viento comienza a hacer titiritar mi alma. Las nubes físicas parecen hacer brotar hermanas suyas en mi interior y el flagelo me llama a gritos. El café y los cigarrillos agonizan, el humo se difumina… La tormenta, tanto interior como exterior, está por comenzar. No hay paraguas que me salvé: me empaparé. Los relámpagos interiores irrumpen, pero son superados por un ruido aún mayor: el timbre, avatar de tu llegada…