Recordando a Pessoa

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Bueno que más me queda que escribir, es como reír con el spleen y el tedio ahogándome.

Desde el lunes nada ha sido igual; y es que si el domingo me sentía golpeado, a partir de ese día me siento deshecho, literal. Y así ha transcurrido la semana entera: altibajos pero dentro de lo bajo.

Y ahora el colmo, si la situación emocional estaba casi en bancarrota, la situación económica no es mejor: reducción de horas de trabajo, reducción de sueldo. Y sin argumento que oponer, ni responsabilidad que asumir: “ya que”. Menos alcohol y menos libros.

Sí, que no olvide lo optimista: menos trabajo, de acuerdo pero más tedio y menos dinero para pasar ese tedio.

Es otro madrazo más a la base de mi vida y eso empieza a hartarme…Mis valores y de quien salieron ya fueron puesta en duda e incluso golpeados por mí, su más fiel portador.

Y, es que, harto de tanta descalificación e insignificancia me atreví a erigir valores propios, míos, humanos demasiado humanos. Y cuando los contrapuse en vía de algo evolutivo, resultó que los constructores de los antiguos valores consideraron lo nuevo como algo imposible…

Que ya no suena a tripas esto, pues claro que lo sé… ¿Pero como no le voy a sacara a las vísceras si el lunes en la espesa desesperación envuelto me vi? Tristeza y odio en sus más amplias definiciones, y con una diferencia de segundos fueron vividas y transmutadas en una nueva emoción, toda desgarrante: la impotencia, al grado de sentirme incapaz de poder deprimirme con las canciones de antaño: calle melancolía, paloma negra, si tu no vuelves, la llorona, etc. A todas encontraba el icono que me llevaba al contenido que tanto dolía.

La referencia al hueco, al vacío existencial, al sinsentido, a lo efímero, a lo leve y cuantos sinónimos se me ocurran, se tornó ridícula y patética; vergonzoso, tonto y harto doloroso, se volvió todo lo que amenazara en tocar ese tema.

Ahora me siento flotando en el éter o estacionado, cargado de energía cinética, émulo a un bulto. Ya no quiero causas eficientes, me repugnan. Incluso salta al recuerdo aquellas letras de Pessoa: “No, no quiero nada; ya dije que no quiero nada…” pues tengo la impresión que toda mi volición se relacionaba con objetos para llenar ese hueco.

Con amargo sabor en la garganta, he de confesar que cuenta me he dado que nada de lo que en mi fantasía se hallaba, lo ha de llenar: ni el dulce Olimpo, ni los frutos de Apolo, ni el desorden de Dionisos, ni las caricias de Eros, ni las noches de caza con Artemis, ni las batallas junto con Ares, ni Palas con sus ojos, ni Cipris con su belleza, ni las armas de Hefesto, ni Eris con sus manzanas doradas, ni siquiera Hades con su silencio y olvido infinitos.

Pero, esperen, como dijo Pessoa, yo no tardo, nunca tardo, allí está el fin: Uranos y Gea de nuevo…

2 Interpretaciones, fantasías, idealizaciones:

Jorge Chacón dijo...

Aunque de cierto estoy en cuanto a tu conocimiento del ssiguiente poema, por pura cábala lo incluyo, esperando ahuyentar aves maléficas. Es mi texto favorito de Pessoa.

Fallé en todo.
Como no tuve propósito alguno, tal vez no haya sido nada,
La enseñanza que me dieron
Le eché por la ventana trasera de la casa.
Fui al campo con grandes propósitos.
Pero allí sólo encontré hierbas y árboles,
Y, cuando hubo gente, fue igual a las demás.
Dejo la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?
¿Qué se yo de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no pueden ser tantos!

Gracias por tu visita a mi blogcito. Si te interesa una copia de la película dime a donde te la mando.
Saludos...

Bernardo dijo...

Orales, ese no lo había leído pero esta genial! Gracias! Oye pues de la película estaría bien, si puedes mandamelo con nuestra amada ninfa vouyerista jaja ella será la mensajera de los dioses...

saludos!

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