Mensaje para la generación "Dr. Jorge Manzano 2008B"

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Dicen los antiguos, que cuando la filosofía se encontraba aun en pañales, tras haber sido parida por el mito, y dando sus primeros pasos, torpe cayó en un agujero por encontrarse tan ensimismada, y una criada carcajadas soltó. Agrega uno de nuestros colegas: es que la criada no se daba cuenta de que ella ya se encontraba en dicho agujero.

La profesión del filósofo no ha sido bien digerida desde largo tiempo atrás, recordemos como Sócrates fue juzgado por corromper a los jóvenes y enseñar dioses diferentes de la ciudad; su castigo: ingerir la cicuta para morir. La filosofía nació siendo una manera de pensar que se contraponía al modo común del pensamiento, a una serie de instituciones establecidas con normas rígidas cuidadas por feroces cancerberos puestos allí por alguna razón oscura.

¿Qué mostraba la filosofía? Primero: que se puede pensar de manera diferente, segundo que las cosas se podían hacer de manera diferente. Esas alternativas fueron ferozmente criticadas criticadas basta recordar: los “cerdos de la piara de Epicuro”, los cínicos (es decir: los perros), Sócrates y Querofonte como sodomitas en “las Nubes” de Aristófanes.

¿Por qué los feroces sarcasmos ante la diferencia? El delito en que incurrieron nuestros predecesores y que tal vez nosotros, los que nos graduamos hoy, es salirse más o menos del parámetro de lo establecido por las situaciones imperantes descubriendo un mundo de posibilidades solo accesible al que frena la inercia de lo cotidiano y es capaz de sentir y pensarse a sí mismo por algunos instantes.

Y, si como se dice, el tiempo es oro: ¿no es el filósofo el mayor derrochador por no aprovecharlo e invertirlo en algo “redituable”? Así parece, más aún: el filósofo pareciera dejar este mundo para mudarse a uno más cómodo, el que él mismo diseño ya fuera teniendo como base su materia gris o su cometa de humo.

Ser filósofo, en este contexto, es no vivir en la realidad. Nada más contrario de la circunstancia de este peculiar individuo pues como dijo Volpi hace poco tiempo en esta ciudad: la filosofía se encuentra hasta el tope, hasta el cuello de realidad histórica. Agrego yo: aunque ella misma no se de cuenta siempre.

Compañeros, nuestra profesión, como bien lo sabemos, tiene una posibilidad creativa y transformadora inmensa, pero eso depende de que tanto estamos comprometidos con nosotros mismos y nuestro entorno. La elección es, ante todo, entre la vía contemplativa y la vía crítica, tal y como lo dijo Marx en su XI tesis sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Por otro lado, los cambios son los que operamos a nivel personal también: filosofía es dejar la carga moral, los códigos y normas del camello hacia el yo quiero del león y el santo decir sí del niño nietzscheano; filosófico es el paso de la posibilidad a la realidad del compromiso ético kierkegaardiano; entre otros muchos ejemplos.

¿Qué hemos aprendido en estos años en nuestra Universidad? Cada uno tendrá una respuesta sin duda, pero no podemos negar nuestro crecimiento personal que se reflejará en el profesional. Tuvimos muchos compañeros, profesores que nos dormían, otros que nos maravillaban, otros simplemente nos eran indiferentes, asistimos a clases, participamos de distintos coloquios, congresos y conferencias; aprendimos el abc de la filosofía descubrimos que realmente pasarían muchos antes de poder saber que es ésta.

Cambiamos, en definitiva. De suerte que cuando nos sumerjamos en el río heracliteano que es la vida, ya no seremos los mismos y la vida no será la misma. No hay reglas ni normas fijas para la Filosofía. La profundidad con la que queramos sumergirnos en ella depende de nosotros. Porque la filosofía puede ser tanto una herramienta, como un modo de vida. Pero si después del acercamiento a esa sabiduría que se busca a sí misma quedamos indiferentes, en definitiva no hemos conocido a esa bella dama (o bello caballero, dependiendo del gusto).

Hoy concluimos una muy importante etapa de nuestra vida: finalizamos nuestra Licenciatura en Filosofía, detalles más, detalles menos. Sabemos bien, que a diferencia de cualquier otra profesión, esto no nos hace directamente filósofos. Si pasamos más de 4 años en este aulas y no lo somos. ¿Qué nos haría serlo? ¿Una maestría? ¿Un doctorado? En definitiva, la respuesta es negativa.

Bien lo sabemos compañeros, ningún título académico nos garantiza estatus. ¿Pretendo definirlo? Tampoco. La filosofía, conscientes somos de ello, más que dar respuestas: formula preguntas. Y al preguntarme a mí, a este que tienen enfrente, no me topé con la diosa que llevó a Parménides a la vía de la verdad, me tope conmigo mismo y algunos bosquejos para queda uno arme sus respuestas o preguntas.

¿No nos demuestra a caso la historia de nuestra disciplina el compromiso de los filósofos con sus proyectos, en última instancia consigo mismos? ¿No es otra nota el interrogar hasta desnudar el cuerpo varonil para llegar al alma femenina de la realidad? ¿Y no será también la crítica que propone otras posibilidades, personales-sociales otra nota?

Ahora, ¿aprendimos solo a leer y redactar textos? ¿o fuimos capaces de degustar en la copa de nuestros autores favoritos el suave vino del compromiso, la profundidad y la crítica de esta actividad tan mal-querida y mal-pagada por nuestra sociedad?

Solo lo diremos nosotros en el tiempo. No sé si la filosofía es esto o si la filosofía es aquello. Solo sé que después de la filosofía, ustedes y yo, ya no somos los mismos...

3 Interpretaciones, fantasías, idealizaciones:

Un errar soy sin sentido dijo...

En horabuena mi estimado B. Rimbaud, qué bien que ya te has graduado de la carrera; ahora empieza el auténtico camino, el ejercicio propio, personal, íntimo del pensar a solas.

Un abrazo.

Ramón

JORGE SOLANA AGUIRRE dijo...

Saludos interesante escontrar tu espacio.
La filosofía es la idea prematura compuesta por cientos de estados reflexivos del pensamiento,La diferencia es entender las fuerzas y debilidades del pensar y extraerlas del interior con madurez para hacerlas existir en la acción. La imperfección es el desequilibrio de la acción antes de la reflexión.

B. Rimbaud dijo...

Ramón: Muchas gracias por tus palabras, que tal tu camino?

Jorge: Gracias por tu reflexión, estaremos en contacto.

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