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Soy lo nuevo

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Soy lo nuevo. El campo fértil que tu anhelo fecunda y de el que, de las entrañas de Calíope, surgió. No tu tortuoso pasado o tu insatisfactorio presente, sino ese potencial en sí. Soy el juego creativo que manipulan tus manos, extendiendo la tinta de tus sentimientos, el que destacan tus dedos al juguetear con el aire creando música e imágenes de efímero existir. Soy la promesa y el fruto, el río y la pesca, el mar y el atardecer que se dirigen a tu rostro avisor de mirada inquieta. Soy el viento que revolotea tus cabellos y entra por tu nariz, que más que oxígeno lleva inspiración a tu espíritu. Soy la sangre nueva que hace latir a tu corazón con más fuerza, el flujo que lleva a sentir de una manera diferente la vida. Soy tu percepción, tu sensibilidad elevada potencialmente. Soy lo que eres tú y tú eres lo que soy yo... ¿Romperás las cadenas?

Cruento, cotidiano devenir.

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Garabatos de existencia, girones de vida y ausencia de amor o sentido. Un corazón en el retrete y una razón sin solución.

No hay pecados que pagar, aquí nadie asesinó a Abel, ni del soundtrack de la vida forma parte "El hijo desobediente" de Antonio Aguilar.

No hay deudas por saldar ni se han hipotecado todas aquellas cosas que seguimos siendo.

No hay restos que evidencien el paso se un huracán o rastros del destazamiento propio de un holocausto.

La lírica aburre, la épica no adquiere fundamento. 

No hay filosofía que sirva de guía o sustento.

Los compromisos son desconocidos aquí.

Habla la vida desnuda de sentido, sin el mínimo vestido que opaque su atroz bestialidad. 

Navaja que todo lo corta: ¿quién podría resistirte? ¡Oh intelecto cruel que todo partes y repartes! ¿Dónde quedó la balsámica síntesis? Del lento y efímero transcurrir de la vida y de tu osada perfidia labor padezco no embates, ni atrocidades rimbombantes. Sufro más bien, de su teatro de la crueldad, de las marcas que dejan en mi cuerpo que más que mío, perdido en mil batallas, Cristo condenado, de ustedes es.



Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjUcKRe1cEvCJah7v8q5l9E5vTpZyM3_aqcnocRcQ5MAXk5Hq6UDLdbcokdBITNwhw-BQQNGMh_JUDRxOECu_UhdfgcSnL0Wks8N3KVR4K8WpXVUjnQc36N6jX1AU-gtSeKXe8qbxas64Y2/s400/sangriento+-+corazon+de+vampiro.jpg

Desierto Existencial

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: , , ,




La épica de Gilgamesh con sus torrentes e inundaciones de alcohol y lágrimas ha muerto. Los grandes tiempos acaban con una lluvia de centellas a la que precede una silenciosa y larga noche émula a la eternidad de los tiempos. No hay forcejeos en el cielo abierto: las nubes se han desvanecido. La luna no perturba con su torpe luz. La lucha porque amanezca parece inexistente pero es la obscuridad la que cubre todo discretamente, pero ese manto es más pesado que la Roca de Sísifo: impregna, corrompe, asquea, asfixia y lacera finamente. No termina de amanecer nunca, la aurora no clarea, las capas de aire enrarecido siguen sin moverse de lugar alguno. El ser no conoce otro estado que el de la nausea existencial. ¿Esperanza? ¿Qué es eso? ¿Ilusión? ¿En qué arcano lenguaje se formula tal cuestión? Deseo? ¡Tantas teorías se han dicho al respecto de eso! El corazón no produce más lágrimas, lo peor no es el desierto o la noche, sino la tortuosa combinación de la penumbra en las dunas de la arena infinita.




Del cuerpo sin deseo

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,







No es necesidad, no es ansia, no es anhelo, no es deseo, no es volición, no es imperativo, no es ímpetu.

Es un torbellino caótico sin centro, un huracán sin ojo, un terremoto sin epicentro ni magnitud concreta. La noche que no amanece ni clarea, el llanto ahogado sin fin ni sentido pero que continúa lento y flagelante.

El paso incesante de las horas de ese reloj podrido que es mi vida ya no incomoda: no deseo apurarle ni deseo que se demore más, lo veo únicamente con fatal resignación.

Mis letras, otrora combatientes del feroz fuego de mi pecho que, cual cristalina, lo doblegaban hasta hacerlo flaquear por completo, hoy son espasmos de aire vil ante una llanura rocosa.

Viene un amanecer y otro más, y otro y otro... anochece, más obscuro, más noche y otras vez...

Los libros no animan mi sentir revolucionario ni detonan mi sentir anclando la idea con la sensación descrita.

Apolo no me atrae más...
...Dyónisos me aterra

Bailaba para exorcizar mis demonios, pero mis danzares y mis agitaciones con los brazos no fueron suficientes. Mi cuerpo se encuentra rendido, mientras sus lenguas recorren mi piel y un silbido pasa por mi oído y recorre, una y otra vez, mi mente: 


"Esta vida, tal como la vives ahora y como la has vivido, deberás vivirla una e innumerables veces más; y no habrá nada nuevo en ella, sino que habrán de volver a ti cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada gemido, todo lo que hay en la vida de inefablemente pequeño y de grande, todo en el mismo orden e idéntica sucesión, aun esa araña, y ese claro de luna entre los árboles, y ese instante y yo mismo.Al eterno reloj de arena de la existencia se le da vuelta una y otra vez y a ti con él, ¡grano de polvo del polvo!"*


*Nietzsche, en "La Gaya Ciencia".
Imagen de: http://labuhardilladepuck.blogspot.com/2010/08/hombros-bajos-cuerpo-encorvado-mirada.html

Lo buscado

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Los poetas mienten, dice Platón; habría que expusarlos, continúa...
¿Debo exiliarlos, con sus dyonisiacas voces, de mi mente?
¿No es acaso la realidad una mentira también?











"Uno vuelve siempre a los viejos sitios, donde amó la vida..."



Tal vez en busca de cariño, de ternura impregnada en las paredes de esos lugares, algún rastro del perfume que pueda olfatearse aún, de un sorbo de ese café que nos revitalizaba, de aquellas flores conservadas que alegraban nuestras miradas.

Tal vez en busca de esas tristezas que desgarraban, de aquellas lágrimas que sepultamos precozmente en kleenex , servilletas o lo que fuera, de los ecos de nuestras infelicidades contados a otros o al causante, de la música elaborada por la insatisfacción, de la sinfonía de sollozos que sólo son comprensibles para los corazones rotos, para los devotos de San Antonio que piden besos, como diría Sabina.

Tal vez en busca de esa energía tan peculiar que dan los sueños; de ese ejercicio mental de desplegar nuestra intencionalidad hacia un horizonte, visto desde allí, como abierto y esperanzador; tal vez de esa sonrisa de los amaneceres, cuando el despertar culmina una realización onírica; de esa esperanza que no pesa, sino que aligera nuestra existencia.

Tal vez en busca del tedio, de sumergirnos totalmente en él: de ser-en-el-tedio, olerlo, asfixiarnos, respirarlo, morjarnos con sus gotas amargas, dejarnos sepultar y cubrir por completo, de terminar transpirándolo; de esa relación con lo que ya no está y que alguna vez estuvo; por ese vínculo entre lo deseado, y que no se desea más, y lo que quisieremos tener para dejar de desear...





Imagen: http://es.groups.yahoo.com/group/ActividadesCulturalesenSantoDomingo/message/2794

Pureza uránica

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:




Los poetas mienten, dice Platón; habría que expusarlos, continúa...
¿Debo exiliarlos, con sus dyonisiacas voces, de mi mente?
¿No es acaso la realidad una mentira también?











Ante tus ojos y los míos no hay espacio que nos separe ni distancia que nos lacere. Y es que el ansia que precede a la espera nos inunda y hace temblar nuestros labios y vibrar nuestros cuerpos. El corazón de cada cual se dirige hacía el del otro queriendo sentir los latidos diferentes. Más la realidad, terrible parca, nos separa con un cruel abismo y tortuosa lejanía sin importar nuestro puro deseo. Y no hay vehemencia que sirva como espada para enfrentar al destino, ni escudo que nos proteja de sus feroces saetas. Si los dioses nunca pudieron vencer a la Moira, ¿qué nos espera a nosotros pobres y débiles mortales que nos hacemos acompañar sólo de nuestro deseo?: yo de amarte, tú de amarme. Dulce inocencia que se ve contestada con el feroz veneno de la existencia.





Imagen: http://i296.photobucket.com/albums/mm188/Yeye_90/Fantasia%20Wall/Pecados/EncadenadoPorPecados.jpg

Ansiedad y locura

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:
















Y esta ansia loca y necia de querer resarcir lo que roto está, de volver a sembrar margaritas en esa árida tierra semejante a un desierto, de tornar en felicidad hasta los momentos más infelices, de creer que todo era vino en esa tosca tinaja de agua, de creer que el motor era el cariño cuando la necesidad movía a su antojo todos los hilos habidos y por haber, de creer que todo podría ser igual como cuando no había abierto los ojos, de necesitar a lo que nunca fue necesario, de esos labios entregados pero huecos, de ese corazón rebozante pero con espíritu faltante... Esa ansia es la que inunda mi ser, Gólgota de mi vida, la que cala como flagelo en mi alma, como si tornara mi vida en una desgarradura constante...



Dirección de la imagen: http://www.ithacatimesartsblog.com/wp-content/uploads/2007/04/antigona-170-elenize-dezgeniski.jpg

Amores perfectos/imperfectos

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: , ,










 





Escucha una cosa
que te voy a decir,

aunque te duela el alma
como me duele a mi.

Podría engañarte
si se me diera mentir
el caso es que
no puedo enamorarme de ti.

J. Sabina


De tu cuerpo emergen ráfagas de sentido para estos ojos ansiosos que te miran; mientras que tu alma adopta la posición de ser venerada por su belleza. Y es que son tus palabras las que hechizan mi entendimiento, y en una suerte de trance conducen a mis sentidos a exaltar, lo que de por si ya está exaltado. Son tu labios los que profieren la verdad tanto tiempo esperada para este ser errante. Y parece que la solución no es otra que borrar tu sonrisa con un beso que selle a la vez a nuestras almas, que fueron hechas para estar juntas en comunión amorosa. Y no puede resistir este corazón herido que tú, el poseedor de la cura de sus males, te niegues a sanarlo con la ambrosía de tu amor. 

No hay sentimiento filial que sirva de consuelo cuando lo que realmente se quiere es consumar la lejanía de dos existencias tendiendo un puente de cariño y caricias. 

Toda posibilidad se me escurre entre las manos cual preciado liquido en este desierto de mi vida, tú no lo entenderás. A lo más sonreirías viendome con un dejo de misericordia y alejando cualquier posibilidad con un discurso barato indigno de ambos. 

Es así que hay que fracasar antes de emprender cualquier intento, que no hay alivio que cure satisfactoriamente este mal de mi amor por ti. El silencio de la soledad empieza a resonar con las partituras de dolor en esta sinfonía de incompletud desde la que te observo callado. Después de todo, inocente soy, la naturaleza del alma es aspirar hacia lo divino pero mis alas no han alcanzado para acariciar, aunque sea, el horizonte de tu ser.


“¿Qué es el hombre, este semidios tan ensalzado? ¿No le faltan las fuerzas precisamente allí dónde más las necesita? Y cuando bate sus alas con alegría o se sumerge en el dolor, ¿no se siente detenido en ambos y es devuelto de nuevo a su obtusa y fría condición cuando más anhelaba perderse en la plenitud del infinito?”
Goethe en "Werther"




Imagen: Retrato de Lucian Freud en un sillón naranja de Francis Bacon.
http://www.foroderelojes.es/showthread.php/16432-Arte................./page13

Ángel extraviado

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

NOTA PREVIA (o para entender mejor este post): Hace algún tiempo publique una trilogía (sin proponérmelo) de escritos hermanados con la temática de la contemplación de lo sublime aquí en la tierra: humanos siendo ángeles, nada de metafísica, puro "flechazo" y harto sentimiento. Esos escritos son: "Desgarradura y Ángel", "Ángel Decadente" y "Ángel Promiscuo". Ahora surge éste, uno más. Por otro lado, había estado utilizando un lema: "Cuando escribir se vuelve una cuestión de vida o muerte", ahora cambia, al inicio del post se notará. Sin más...


 ~ ~ ~ ~ ~



-Escribe.
Me dijo aquella voz
Yo, confundido y con 
los ojos cerrados, respondí:
-¿Con qué?
Imperativa me respondió:
-Con sangre, ¿se puede
escribir de otra manera?







Con el rostro de la ternura me topé: lo perecedero y lo sublime, ambos disueltos en un cuerpo esbelto y de color de etérea nieve, con la mirada ávida de quien despierta a la vida. Cual alma que, tras su tortuoso encarcelamiento, se eleva presurosa a contemplar los sublimes ideales que emulan todas las cosas de este mundo.

Dicen que los ojos son el espejo del alma, mas yo digo: los ojos son el alma y, con ello, la persona entera. Ellos moldean el rostro según les parezca la disposición del interior de la persona.

Y recordar aquella luz que miraba ayer entre tanta oscuridad, es rendir culto a lo que nunca se tendrá. No a aquel cuerpo -torpe amor fugaz- sino a aquel rostro, a aquella mirada, a aquel ángel extraviado entre el vendaval de pasiones exacerbadas. Entre los que realmente son solo cuerpo y no mirada.

Traer al aquí y al ahora la fineza de las manos de quién sin saber, por el mismo hecho de esta extraviado, no encontraría a alguien digno de acariciar, sino solo lo grotesco y las masas informes tan poco capacitadas para aquellos dedos que sobre el tambor descargan todos los sonidos, como lo diría Rimbaud.

Duele también ver en la mente a aquel ángel extraviado en sus danzares exquisitos, sin la impudicia y el desbordamiento de la urgencia hecha cuerpo. Bastan unos movimientos de ese rostro con cuerpo, de esas alas etéreas con carne y hueso para volver a creer, con Platón, que la música y su discípula más avanzada, la danza, son algo divino.

¿Y qué verían esos ojos de celestial criatura en ese lugar donde el devenir se hace devenir, donde lo sagrado muta en profano y gobierna lo vacuo? -Nada, no veían nada- y en feroz dialéctica hegeliana, pienso que lo veían todo. Sí, todo, porque todo eso era lo que no es este ángel extraviado. los demás cuerpos con rostro y ojos hechos para no ver, viven en penumbra sin saberlo. Y aquellos de pupilas vivas las hierven en alcohol y hierbas para poder tolerar la inmundicia en la que se ven reflejados. Pero tú, tierna criatura, con tu mirada, tal como lo dice Nietzsche, haces bellas todas las cosas. ¿Y no habrás de tocar a este cuerpo torvo y decadente para transformarlo en algo más digno? ¿No se clavarán tus ojos, en los míos ansiosos y secaran las lágrimas añejas del pasado y las heladas que continúan brotando cual manantial en este momento?


El presente apenas y nos dura, pero las imágenes perduran para bien o para mal para consuelo o martirio.


Ángel extraviado no partas aún, ¿no ves que al agitar  tus alas, mil plumas clavarás en mi espíritu formando tu imagen perfecta que siempre herirán al corazón al recordarles que después de ti, ya todo es despojo, necio afán y triste miseria?



Imagen: http://www.flodeo.com/favius

No sé que me das...

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,








 

Puede que solo sea artificial,
puede que a mi manera me sirva para olvidar

Tal vez mi interpretación extralimite lo que eres en realidad. Que mi corazón turbe mi razón nublando los ojos de mi intuición. O quizá es una actitud que me impongo para continuar en este mundo tan hostil. Tal vez me engañe, tal me engañes, pero lo quiero creer así.

Prometí que nunca volvería a caer,
pero esta vez no lo quiero evitar

Digamos adiós a nuestros miedos, a nuestras experiencias pasadas de amor y dolor. Atrás quede ese juramento que hice de no entregar mi corazón. Quiero abrir nuevamente las puertas de mi alma. ¡Que va! Más que desearlo mi ser entero lo exige en cada respirar de mi cuerpo. Quiere superar la tormentosa desgarradura de esa soledad, la oscuridad del claustro de la tristeza que solo ofrecía una seguridad mínima. Ya solo me permitía las caídas en el abismo sin fondo de la decadencia. Ahora quiero que mi cuerpo caiga, agotado de amar, sobre el tuyo.

Y es que me hace volar
como el águila que vuela en libertad,
sobre el valle lejos de la tempestad,
como el viento cuando cruza la ciudad
con el rumbo fijo y sin mirar atrás.

La elevación que me provocan tus besos y caricias, la experiencia de ya no estar en este mundo, el corte de ataduras y cadenas hasta la inmensidad. El cese del dolor y el finiquitar la separación eterna entre el tú y el yo. Almas y cuerpos fusionados volando hacia la misma dirección. Porque esa es la verdadera esencia de la libertad, que solo se logra tras la entrega de uno mismo. Cuando ya los obstáculos no importan, cuando se fluye juntos con el Todo. Y me repito con la respiración agitada: “No, no sé que me dás, que me hace volar”.

Puede que solo dure un poco más,
dicen que lo que sube también tiene que bajar
como el sol entre las nubes hacia el horizonte irá
sabiendo que mañana amanecerá.

Asesinemos las ataduras con el pasado y el futuro, no importa cuanto dure, que sea solo este instante, este Aquí y Ahora absolutos. No pensemos en más, no sintamos sino nuestros cuerpos sudoroso y nuestras almas fatigadas. Mientras sintamos esto, lo repetiremos una y otra vez. ¿Qué importa si la vida o alguno de nosotros elegimos separarnos? Sabemos que el horizonte de lo efímero no se estingue, que la noche sin luz se avecina, pero esta luz, sol mío, se reflejará en mi corazón por mucho tiempo, será la luna en esas noches obscuras.

No, no sé que me das…
Como una montaña se vuelve volcán.
Y de un remolino surge un huracán.

¡Oh fuerza de mi ser! De mi paz provocas mi guerra, avivas el fuego de este corazón hace poco casi extinto, casi muerto. Y de esta dispersión, que he sido, la sintetizas y unificas en un feroz huracán donde el ojo y centro no eres otro sino tú. Que se preocupe la vida, porque este guerrero ha renacido, y tú, mi fiel herrero, has forjado mi espada hecha añicos y reparado los trozos de mi escudo. Todo se vuelve explosión y ríos de felicidad manan de mi corazón. Ansias infinitas se disparan de mi voluntad de poder.

No, definitivamente, no sé que me das...





Imagen: http://univisions.wordpress.com/category/jafree-ozwald-and-margot-zaher/
Canción: No sé que me das
Interpreta: Fangoria

Exégesis existencial

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,





Vuelvo a las tertulias -que no son sino solitarios monólogos- de café. A la necesidad de narrar, que no describir, el dolor que me atormenta. Los malos espíritus ya se niegan a abandonar este cuerpo consumido y maltrecho, solo escucho el eco de sus voces: "Somos Legión". La descripción es producto del ojo que avizora algo fijo, estable, mas no por ello inmutable. La narración cuenta el flujo y el reflujo, los triunfos y caídas, los espasmos que padece el ser, toda esa olla en ebullición que no cede ante el frío invernal del mundo cotidiano.

Baile para exorcizar a mis demonios. Me entregué al mundo siendo de él y para él solamente, y al final el mundo me abandonó. Las letras que habían sido mi consuelo, ya fueran mías o ajenas, en inútiles techos de cartón impotentes de contener esta tormenta se convirtieron. La flor del amor que, según dicen, transmuta todo con su dulce perfume, marchitó en una primavera cuando yo esperaba el más hermoso capullo.

¡Oh cruel partida! Aún me atormenta. ¡Voraz Naufragio! Cruel destino que te has llevado todo. Las amistades, las pocas, pero sinceras que quedan con dulces bálsamos pretenden aliviar el penar de este corazón, ignorando que hace ya tiempo que se encuentra muerto y sepultado. La esperanza de que alguien grite: "Levántate y anda" también ha fenecido. Y en esta nada -nadeante- que vuelvo y vuelo sin moverme de mi lugar, mientras oculto se encuentra y es misterio fatal, lo que me mantiene.

¿Me hace falta asesinar a algún dios más para poder al fin resucitar? Siento con dolor, a esta alma cansada, vapuleada e infértil para la estrella, la ilusión, el amor y la canción. Ya el parto de ideas a remoto pretérito nos señala sin prometer su retorno ni a corto ni a largo plazo. ¡Mejor sería eliminar esas coronas de laureles marchitos! Más parecen una burla: cruel cinismo al honor y a la belleza que antes simbolizaban...

Ah, Razón mía, tan altiva y combatiente: ¿Qué he de hacer con vos en estos tiempos de paz? ¿Será acaso que no estás hecha para la vida y lo pacífico, para la cosecha y el esfuerzo cotidiano -sin guerra- permanente? ¡Destruyes y corroes todo a tu paso! Si ya de imposiciones y de anhelos quiero saber siquiera un poco.


Ya el café se agotó, el cigarro se consume, esta mano temblorosa de esta alma temerosa, se cansa y las profecías de este ser atormentado se callan... Termina el trance délfico y vuelve el asco cotidiano, vuelve la rutina, vuelve el no-yo...



Imagen:https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiohwWUfhfHptTptKmCMqGUaRytVzRnGJ52IOZdA3wm2IkiVduM2u9q_3Qxg7HnKg5FtMnS4F8znl4nc3z8Say-PI-Snf6iMJfiD7rjaC1ZR8_9Ifr8wWX3VRtg3BAbK6tm8faFjNI9-go/s320/chicatriste%5B1%5D.jpe

Presentación de "Cuaderno de la decepción. Oráculo del desencanto"

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:


Comparto el siguiente texto, con el cual presenté el libro de Erick Nolazco: "Cuaderno de la decepción. Oráculo del desencanto" las siguientes líneas son mías bajo la inspiración de este texto así como su relación con algunos otros textos. Para conseguir el libro se pueden contactar conmigo.



Rimbaud nos dice en su libro: “Temporada en el infierno”:


Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde corrían todos los vinos, donde se abrían todos los corazones.
Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié.
Yo me he armado contra la justicia.
Yo me he fugado. ¡Oh brujas, oh miseria, odio, mi tesoro fue confiado a vosotros!
Conseguí desvanecer en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre toda dicha, para estrangularla, salté con el ataque sordo del animal feroz.
Yo llamé a los verdugos para morir mordiendo la culata de sus fusiles. Invoqué a las plagas, para sofocarme con sangre, con arena. El infortunio fue mi dios. Yo me he tendido cuan largo era en el barro. Me he secado en la ráfaga del crimen. Y le he jugado malas pasadas a la locura.
Y la primavera me trajo la risa espantable del idiota.
Ahora bien, recientemente, como estuviera a punto de exhalar el último ¡cuac! pensé en buscar la llave del antiguo festín, en el que acaso recobrara el apetito.
Esa llave es la caridad. ¡Y tal inspiración demuestra que he soñado!
"Tú seguirás siendo una hiena, etc... declara el demonio que me coronó con tan amables amapolas. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y con tu egoísmo y con todos los pecados capitales".
¡Ah! ¡por demás los tengo! Pero, caro Satán, os conjuro a ello, ¡menos irritación en esos ojos! Y a la espera de las pocas y pequeñas cobardías que faltan, desprendo para vos, que amáis en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, unas cuantas páginas horrendas de mi carnet de condenado”.


Erick, más modesto, no tuvo temporada en el infierno, con sinceridad nos declara en la advertencia inicial al “Cuaderno de la Decepción” su nombre debería de ser “Cuaderno de la Estupidez”, no pretende la épica de un Dante al descender a los infiernos para regresar a contarnos los pormenores, o la tragedia de Orfeo de descender por su amada hasta el Hades mismo y mostrárnosla en toda su belleza. Su Cuaderno y su Oráculo tienen manchas de esta vida que se nos vuelve carente de sentido, no en algún inframundo. Aquí es donde Nolazco se decepciona y se desencanta, y nosotros con él: de todo lo que huele a buenos modales y moral pudorosa. Levanta el velo y detrás del amor, la amistad, la cortesía, encuentra podredumbre, la podredumbre de la miseria humana, la oquedad con su hedor hace presencia; después de todo no es un hueco que esté vacío.


Entre las cuerpos, disecados y carentes de alma, de esta sociedad, en que nos hemos convertido, encuentra el hartazgo de la no-reciprocidad, la incapacidad de la comprensión por seres, que más que humanos, semejan loros o robots de alguna aventura literaria futurista. Una irresponsabilidad del otro -hacia nosotros- que lacera la piel tornándonos pecadores a ellos y a nosotros por igual. Ellos por su impotencia del compromiso, nosotros por tener aún esa esperanza.


Nolazco se topa con todo aquello que cualquiera anhela y le encuentra un sabor más amargo que las cenizas: el calor se les ha ido del pecho no hay humedad en sus cuerpos, todo es un repetir vacuo, hasta que se dan cuenta de que también ese fuego es necesario y lo buscan y lo rebuscan restregándose para no sentir el frío, como diría Nietzsche, ignorando que fueron ellos mismos los que asumieron ese clima con su vida mediocre. Y al unirse se lastiman entre ellos como la fábula de los puercoespines de Schopenhauer.


Nolazco reta a la vida social y a los logros de esta engalanada civilización en términos de relaciones y de nuestro fuero interno. No más soledades que engalanen o den un aire de mártir a nuestros actos, no a un intelectualismo barato conseguido del consumo de clásicos y best-sellers por igual. Al respecto nos dice en su aforismo 26: “Concebir la soledad como una torpeza emocional es un engaño, decir que es digna, un sarcasmo, pensar que sirve para algo una ingenuidad y defenderla como placentera, una altivez patética.”


Se puede decir que Nietzsche profetizó al hombre que lo empequeñece todo -el de nuestra sociedad, el último hombre, el que es incapaz de aborrecerse a sí mismo- el que invento la felicidad, pero es Nolazco el que lo describe con la desilusión de quien lo ha vivido, con el relámpago de ira de la decepción, con la melancolía del desencanto.


¿Cuántas veces no hemos probado los placeres tristes sin saber que son ellos o el por qué los probamos? ¿Quién no ha caído en el pecado o en la necesidad vital de volver a creer en quién ya nos lastimó una o más veces incluso? ¿O tal vez seguir viviendo como si nada tras una hecatombe emocional? Solo cuando volvemos a nuestro destierro monadológico de manera consciente, es que caemos en cuenta de la torpeza e inutilidad de nuestra vida, de la simpleza del interior, y la preocupación inconciente de engalanarla con algo atractivo y que mantenga a los demás a nuestros lado. Nos aterra el vacío, exterior o interior. La molestia de Nolazco es para quien no lo asume, para el petulante ensorbecido por tener supuestamente colmado ese vacío que todos tenemos en mayor o menor medida, esa negación hipócrita hacia la desolación de la cual nos dice que es: “Fruto amargo de la violencia del rechazo y abandono que los otros nos brindan, la desolación no frecuenta las invitaciones del amor ni el calor de la fraternidad. Ante la envidia se muestra sarcástica; contempla con desilusión el orgullo y el triste amor propio. De muy distinta forma actúa con el odio, recibido con una deferencia suspicaz. Por otro lado, es acogedora y horrorosamente solícita con el rencor, a quien destina el sótano de los recuerdos nunca vividos.”


¿Qué esperar, pues, de este Cuaderno de la Decepción, y de este Oráculo del Desencanto? La ira y la melancolía, la repulsión de los engaños exteriores e interiores a cuya sombra hemos vivido el asco y una existencia cuyo olor nauseabundo impregna hasta nuestras prendas y pensamientos más íntimos. No es una queja, no es un martirio, es el anote puntual, la sentencia concreta de lo que se viven en el transcurrir de lo cotidiano: al charlar con el amigo vacío de toda la vida, con la amiga irresponsable e incomprometida, con el amor ridículo que padecemos. Nos dice Nolazco: “Inventamos un sufrimiento para evitar otro, la soledad es la estrategia triste y torpe contra la violencia que nos ha sido dada.”


Por otro lado, pensando en El mito de Sísifo, Camus concluía: “Sísifo enseña la fidelidad superior y levanta las rocas, asume sea serie de actos desvinculados que se convierte en su destino...Hay que imaginarse a Sísifo feliz”. Nolazco prefiere una existencia más digna: el desencanto y la decepción, la desolación, la ira, la melancolía, todas flores del mal humanas, demasiado humanas.


Finalizo estas líneas con el inicio del libro, nos dice su prologuista: Nolazco nos transita de la temporada por el infierno al umbral de las iluminaciones, agrego yo, con humildad, en un solo acto: filosofar a martillazos. En algún lugar Nietzsche nos sugiere escribir con nuestra propia sangre, Nolazco le sigue. Concluyamos pues con una muestra de esta sangre, con una sentencia más acertada, y por tanto más divina que las emitidas en Delfos: “Haber crecido bajo la sombra del sufrimiento nos inclinará a deambular por los callejones de los placeres tristes. Y a diferencia de los otros, nuestra vida estará abrumada por el dilema baladí pero desesperante, de atender nuestros deseos repentinos o satisfacer nuestras necesidades más apremiantes. Hijos sensatos del sufrimiento, desconfiemos del ideal de las felicidades ajenas, construidas con sosiego, cuidado y abundancia o de cualesquiera otras cosas que no forman parte de nuestra vida. Las versiones vulgares de esos ingredientes son para quien ha sido forjado con ellos. Démonos cuenta que esas dichas cubren las necesidades de los otros pero ignoran las nuestras. Abdiquemos del encanto poderoso pero hueco del placer ajeno, y construyamos nuestra dicha con lo que nuestra sensibilidad requiere. Brindémonos una placidez sin precedentes. Respetemos la sensibilidad, que es el único color de nuestro mundo descolorido. Resignémonos no obstante a padecer celos y envidia melancólicos y apacigüemos esa amargura con la convicción firme, de impedir que sucumba nuestra sensibilidad en el desierto de una felicidad extraña donde la frialdad la desahucie, mientras desesperada intente darse calor, con los harapos de los pocos deseos correspondidos.”

Esperanza de viajero...

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,

Tú no lo entiendes, y nunca lo vas a entender. Estos sentimientos de este caótico corazón que en tu figura adivina algunos de los razgos que tanto necesita. Y en esta locura dyonisiaca grita tu nombre a esos oídos sordos de esta fé que te profesa. Viajero errante soy y no me recibes, no habres la casa de tu alma donde encontaría el descanso que tanto necesito; te ufanas y cierras la puerta a este mendigante de amor, padecedor de muchos males. Mis letras, fieles mensajeros, no te alcanzan pues tu mirada está en la orbe celeste y cierras tu entendimiento a lo claro y distinto que te expresan mis ojos cada que razgan el velo de tu piel. ¿He de entonar mi última canción para pedir algo de tu atención? Y tomo mi manto andrajoso con el cayado y emprendo el tortuoso viaje...

De derrota y desesperanza...

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Con esta derrota que asfixia, tras mi exegética fallida de la obra nietzscheana que tuvo como corolario tu indiferencia por mensaje las palabras que nunca dijiste. Tal vez sea difícil o imposible, toda hermenéutica que nos lleve a la profundidad unívoca del contenido, pero en este caso es todo tan claro y distinto, y por tanto mas doloroso, con ese desdén que escupiste en mi rostro. Harapos de existencia, ¿cómo pretendí vestirme de manto y túnica si solo despojos miserables poseo? Más delito es ambicionar lo que nunca será nuestro que nunca haberlo querido ver. ¿Cómo afrontar este fracaso? ¿Cómo levantarme si en el fondo del abismo ya me encontraba? No hubo la caricia que suavemente levantara mi rostro, dirigiendo mis ojos hacia el horizonte de un futuro esperanzador en el que hace mucho dejé de creer. Entre más alto pretendemos volar, más duele la violenta caída, aunque nunca hayamos pasado del suelo, porque también duele cuando perdemos lo que no es nuestro. La espera que desespera parecía finalizada, la soledad de inescrutables murallas, parecía derruida como si hubieras utilizado tus palabras, cual feroces arietes. ¡Oh cruel ilusión! de nuevo escucho su voz, le conozco bien, su tortura se volvió cotidiana; y si en unos casos es dulce musa, ejecutora de tormentos se ha comportado conmigo. ¡Y yo con la fe ingenua de que me salvarías de ella! De nuevo la ceniza sobre mi cabeza y grilletes sobre mis manos: que la derrota parece eterna y el exilio de mi propia mismidad se vislumbra como un destino sin regreso. Quisiera cumplir la afirmación platónica: "los poetas mienten" y escribir escribir y escribir un relato donde tu indiferencia apareciera como fingida, donde explicar paso a paso las causas de tu actitud, negando el hecho de que brotaron espontáneamente; habría un final feliz, en el que tras desengaños sucesivos surge la verdad y nuestra unión. ¡Todo un castillo en el aire! Sino lo edifico es porque la vitalidad me abandona, y el corazón rehusa tan humillante labor: seguir soñando a aquel que lo ha lacerado violentamente. Odio continuar recluido, vi la luz tan cerca y aunque la seguí, ella se alejó siendo un consuelo efímero, un remedio que terminó por complicar esta enfermedad del alma que carcome y exprime mis fuerzas. Quisiera cantar, con José Alfredo, "Para de hoy en adelante ya el amor no me interesa...", pero mi boca solo logra entonar: "...cantaré por todo el mundo mi dolor y mi tristeza..." pero con tono dolorido y desgarrador, sin la alegría, que no es alegría, de vibrar con el Folklore. ¿Para qué citar cuestiones más eruditas, si en esas letras está mi sentir? La fuerza ya no me alcanza para decir con Sor Juana: "Finjamos que soy feliz" ¡Ni siquiera a esa actitud aspiro! Que si es triste lo que me acontece: ¿por qué no ser coherente y mostrarme así? Si mi miseria congénita me carcome ¿para qué adornarla pretendiendo disimularla. Y no miento cuando te sumo a la lista de mis males, aunque hay más que tu nombre escrito allí. Siento una impotencia ontológica de no estar completo yo solo que se traduce en un instinto vehemente de completarme, un ansia violenta que se torna caníbal y aniquila a sus hermanas, las demás ansias. Y sentí, que no pensé: sentí, que tú curarías mi voluntad con dulces bálsamos y apagarías el fuego de esa ansia carnívora. No se porque me interesa que se me entienda, si ya todo está perdido, si la derrota es un hecho, si este sentimiento de ser-vencido corre por mis ventas y es tan real que no necesito comprobación lógica o descriptiva literaria. Y se me acaba Sabina, y se me acaba
Chavela, y los cánticos para el dolor escasean, y la cura, tú, ha desaparecido. El sentimiento primigenio de aquellos que, en contadas situaciones, es recomendando, es cotidiano antes de tu fugaz presencia y ahora, con tu partida, tan fugaz como tu presencia. ¿Qué letra han de entonar estos labios marchitos de no recibir la dulce agua de los besos del amor? Todo cotidiano, todo absurdamente hueco, y esos labios que esperaban la fertilidad de los tuyos sangran en su estéril haber, y ya no sorprende... ¿Por qué no sorprende? ¿Qué me impresiona que suceda o que no sorprenda? Mis argumentos me rebaten, mi desesperanza no era tal ni la fuerza que yo le achacaba, al menos sé que dominaba mi vida hasta que la destronaste. Ahora quisiera desesperanza total imperando mi vida con la dolorida pero descansada resignación."...y todo eso pasó con nosotros. Con esta lamentosa y triste suerte nos vimos angustiados..." Tu imagen va y viene, intermitente se proyecta en mi memoria. Mientras tanto me sumerjo en esta oscuridad que no acaba, en esta tristeza que todo lo matiza, en esta copa de amargura del derrotado, en esta locura portentosa... parto...vuelvo...sigo...no veo nada...








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Sed de ser...

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Me extraño, me extraño con tu cariño, con la dosis de amor a la que me tenías acostumbrado, es así que mi corazón se encuentra marchito, mi hogar otrora refugio lleno de luz que nos resguardaba tras murallas de afecto del hostil y oscuro mundo exterior, se levanta cual cementerio de todo aquello que fue y ya no es. ¿Aún pensarás en mi? ¿Lo amarás como me amaste? No lo sé...no sé si te amo, pero sé que extraño, al menos lo que era yo a tu lado. La vida es un remolino de emociones, un manantial de deseos que anegan nuestra voluntad. Y heme aquí deseando ser lo que fuí, pretendiendo cruzar el inexistente puente del abismo que nos impone el incesante paso del tiempo. El presente no me gusta, es tan frío, tan insípido. Y la voz de Chavela resuena en mi interior casi a diario: "Hay momentos en que quisiera mejor rajarme", constante tentación de tirar mi vida la borda o lanzarme al mar de la inconsciencia para no respirar este contaminado aire que destruye mis pulmones y envenena mi sangre. Quisiera desear nuevamente, volver a imponer mi voluntad al mundo ciego y carente de ella. Mi seguridad...dios mi seguridad tanto me hace falta...Ya no creo en nada, no hay doctrina que siga, no hay normas de acción y me siento incapaz de elegir. Todo es tan igual, ni siquiera sirve el criterio de "escoge de los males el menor" ¿y si no creo en nada? ¿Qué he sido después de ti? ¿Que estoy siendo? ¿Qué seré si no sigo creyendo? y me responde Mercedes Sosa: "un amasijo hecho de cuerdas y tendones, un revoltijo de carne con madera". Olvido, trato de olvidarte...Recuerdo, trato de recordarme, de ver que fui yo y no otra persona la que estuvo a tu lado y sentía tantas cosas que ahora parece que soy otra persona, sombra errante en un eterno estar-añorado, con una incompletud insaciable y lastimosa, ahora pasos hacia ningún lado, sin destino fijo...


Imagen: Autorretraro, Francis Bacon

Fausto y Diciembre

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A Fausto lo salvaron las campanadas de la resurección, en Pascua, con dulces cantos angélicos de la furia atroz de la acción que pretendía contra si. A mi, en este diciembre, ¿habrá acaso de salvarme las campanadas de la Natividad, acompañadas de la ternura de los llantos del recién nacido? Sino, ¿qué o quién podrá detenerme en esta caída, donde hace tiempo pase el Tártaro? Ya no queda piedra sobre piedra, ya este cuerpo sin flores ni frutos, tristemente marchito se encuentra. ¿Habrá primavera? La desesperanza ha teñido mis cabellos tornándolos en canas que obstruyen mi mirada triste y consumida. ¿Qué sabe expresar mi voz mas que funestos lamentos de este destino cruel que me tiene al borde de la locura? En otros tiempos, mi garganta se inflamaba con los fieros alaridos de dolor, con los rugidos del leon. Ya los himnos de amor no quedan entonados con mi triste voz, la alegría es tema prohibido. Como los campos se cubren por completo por capas de pura y densa nieve, así mi alma se ha cubierto por el oscuro y grueso manto de la tristeza y la angustia en unívoca aparición. Y dime cruel hado: ¿Por qué aún continuo en este mundo si mi jardín ya no enverdece? ¿Qué tiene esta tortuosa existencia que me encadena a ella, aunque mi alma flota ligera por no sentir cercanía a nada? ¡Ay de mi! Tortuosa ironía es la gota de luz de esperanza que queda en mi, la que me mantiene en este mundo de levedad e ignominia. Ironía porque tanto deseo asesinarla, y es ella la que me conserva. ¡Oh pequeña luz! ¿Cuándo habrás de alumbrar mi mundo, o cuando te habrás de apagar? Eterno adviento se torna mi vida, ciclos sin fin, muerto en vida: " y el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz" yo aun no la veo...

Líneas torpes

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Otro día nublado que no me hace ya feliz como antes, esta cruel realidad que se convierte en el reflejo tortuoso de mi caótica psique. Balances negativos que avisoran una crisis sin cuartel ni precedente. Acciones que se añoran, pero falta de voluntad y de fuerza. El descenso al Hades me ha conducido al Tártaro, siendo que no pretendía llegar mas allá de la Estigia. Líneas torpes que se suceden una a otra sin ninguna conexión ni fundamento, sentimientos dolorosos independientes uno del otro que laceran mi alma... Y luego...pretensión de normalidad, aspiración a la frivolidad: Que este corazón que ha sufrido tanto se endurezca como el diamante, se convierta en impenetrable fortaleza ante los embates de los otros. Ya sin amor, lo demás es mero protocolo, rutina estúpida y futil que nos espera cada mañana tras el cafe que hace posible que nos levantemos cual autómatas. Ya sin ilusiones, no hay diferencia entre un trabajo y otro, entre tomar aguardiente o tomar cognac, entre tener vagabundos o licenciados por amigos. Los sueños abandonados deben ser dejados en el bote de la basura, solamente nos sirven de corona de espinas: que el pecado de soñar sea expiado y no volvamos a caer en él. Decadencia, no crisis, no momento de elección, no tocar fondo, sino un eterno-ir-descendiendo, un continuar-cayendo-sin-fin, ¿qué mas puedo perder? ¿a dónde puedo llegar? Llueve...que las gotas de lluvia mojen mi ser...

Abdicar

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Que debo de abdicar mi voluntad dicen…

Que esta pasión la debo disgregar dicen…

Que esta razón debe dejar de analizar dicen…

Que debo dejar el cayado y el manto de viajero dicen…

Que estos ojos, captadores de belleza, me los debo de arrancar dicen…

Que de un tajo debo cortar las alas de mi imaginación dicen…

Que los pies que tanto han andado deben vencerse dicen…

Que la frágil y última de mis esperanzas ha de fenecer dicen…

Que mejor es estar muerto en vida dicen…



Y yo afirmo sentado y echando puñados de tierra sobre este hueco en el suelo que a partir de ahora será mi hogar…





De leones y tristezas

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Los años pasan y uno también se cansa de este caminar constante, de tantas batallas por el castillo de los ideales, que hoy mas parecen un mito, que una realidad. Porque hasta el mejor guerrero se cansa de tanta lucha sino, hay una mano que, con suave tacto, le acaricie el alma. Toda lucha, para ser vivida, ha de cumplir con dos requisitos: la compañía y un para qué: no podemos cargar toneladas de lo desconocido en la soledad y aridez de un desierto, porque cuando junto a un compañero lanzamos nuestra flecha al mismo anhelo, el aire nos las para. Que tantos valores e ideales he dejado de lado, cuantos lechos calientes y de sábanas de seda he abandonado, cuantos manjares en celebraciones con copas llenas de agua cariñosa y tierna he rechazado para transformarme en el león que soy en este instante. Y quisiera rugir ahora como nunca que todo, lo cercano y lo lejano, se estremezca al escuchar mi feroz alarido, pero entre la fiera estepa, con el cielo desnudo y la melancólica luz de la luna necesito algo mas que el tosco roce de los pastizales, porque esta alma de león también necesita amor. ¿Cómo he de mutar en niño si no he de ver primero el cariño y la ternura en los ojos de uno? ¿Cómo he de decir santamente sí, sino me lo han susurrado al oído antes? Alma mía, tan lejos y tan cerca nos encontramos de ser estrella : falta bailar, iluminar, pero sobretodo amar y ser amado...



Ángel decadente

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:







En las formas de tu cuerpo, ángel de alas oscuras, vi la decadencia de este siglo apenas nacido. En tu rítmico bailar, el caos sin freno que impregna la cruel cotidianidad; y en tus ojos, ¡ay de mi!, el sin sentido, eje del mundo que gira vehementemente, y sin cesar. Tu místico trance revela la muerte de los dioses y el dolor convertido superfluamente en celebración. Y tu piel, sin mancha alguna, como la pureza del recien nacido antes de las gotas del bautismo; un cuerpo sin vello como las potencias aún no desarrolladas por el hombre. Dime, hijo de esta era, y por eso hermano mío de sangre, ¿a dónde habremos de ir si hemos cerrado todas las puertas de escape? ¿Qué cántico habremos de entonar si nuestra voz no conoce la melodía de la música? ¿Cómo sentir si el corazón en añicos se encuentra? ¿Dónde, fiel pitio de la noche, habremos de encontrar el óraculo que nos dé esperanza? ¿A qué dios habremos de sacrificar nuestra sangre, si el último fue degollado sobre este mismo altar? ¡Responde! ¿No vez que la espada acerco a mi corazón? Callas... Y después de unos cuantos pasos y giros desenvueltos de tus manos, me beses y caes dormido impasiblemente, la sombra de la historia cae sobre tus párpados: ¿no debería yo dormir para siempre? Algo me ata, como lo hace tu mano pequeña que se aferra a la mía...

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