Desierto Existencial
Author: B. Rimbaud / Etiquetas: Crónicas Cotidianas, Filosofía, Intermitencias, LetrasNeto, sólo nos queda ir a nuestros trabajos y luego quedarnos sentados, cruzados de brazos y ver como nuestro mundo se hace más y más pequeño? Sólo esperar no ser un daño colateral más? Sólo sentir como se nos apachurra el corazón cuando sabemos de otro granadazo, de otra balacera o de otro narcobloqueo más en nuestro México? Sólo cerrar bien las puertas de nuestras casas esperando que no lleguen los narcos, la Federal, el Ejército o la Marina? Neto?
Vuelvo a las tertulias -que no son sino solitarios monólogos- de café. A la necesidad de narrar, que no describir, el dolor que me atormenta. Los malos espíritus ya se niegan a abandonar este cuerpo consumido y maltrecho, solo escucho el eco de sus voces: "Somos Legión". La descripción es producto del ojo que avizora algo fijo, estable, mas no por ello inmutable. La narración cuenta el flujo y el reflujo, los triunfos y caídas, los espasmos que padece el ser, toda esa olla en ebullición que no cede ante el frío invernal del mundo cotidiano.
Caos e incertidumbre, un cúmulo de recuerdos que se resisten a morir. Las esperanzas que van madurado mueren un día antes de florecer. Para lo constructivo: el ciclo. Para lo negativo: el ciclo, también. Caminar muerto en vida se convierte en una costumbre, en algo cotidiano, en parte de mi ser. Fingir que todo está bien, sonreír con cara de idiota me aseguran aceptación y tan siquiera ganar un poco de lo demás. Y me aleja de mi peor terror, la soledad. Odio los consejos, odio las pendejadas que pretenden hacerme sentir bien: volteen a su alrededor, las cosas no tienden hacia su realización, el Universo no conspira para que se cumpla su leyenda personal. Todo lo contrario, el sistema está diseñado para que no seamos felices sino productivos. Vivimos en la eterna incompletud, en la frustración del día a día. Sin la Tierra prometida. Hoy maldigo al número dos. Dos años de aquella ruptura, dos declaraciones fallidas, dos intentos de relación. Solo locura y soledad me acompañan en mi transitar, mi existencia me asquía, me harta me consume, y ante todo esto no puedo detenerlo,... Necesito unos ojos que alivien mi pena con solo observarlos, un abrazo que fortalezca la fortaleza que hay en mi... La vida sigue, y eso es tan injusto...
Me extraño, me extraño con tu cariño, con la dosis de amor a la que me tenías acostumbrado, es así que mi corazón se encuentra marchito, mi hogar otrora refugio lleno de luz que nos resguardaba tras murallas de afecto del hostil y oscuro mundo exterior, se levanta cual cementerio de todo aquello que fue y ya no es. ¿Aún pensarás en mi? ¿Lo amarás como me amaste? No lo sé...no sé si te amo, pero sé que extraño, al menos lo que era yo a tu lado. La vida es un remolino de emociones, un manantial de deseos que anegan nuestra voluntad. Y heme aquí deseando ser lo que fuí, pretendiendo cruzar el inexistente puente del abismo que nos impone el incesante paso del tiempo. El presente no me gusta, es tan frío, tan insípido. Y la voz de Chavela resuena en mi interior casi a diario: "Hay momentos en que quisiera mejor rajarme", constante tentación de tirar mi vida la borda o lanzarme al mar de la inconsciencia para no respirar este contaminado aire que destruye mis pulmones y envenena mi sangre. Quisiera desear nuevamente, volver a imponer mi voluntad al mundo ciego y carente de ella. Mi seguridad...dios mi seguridad tanto me hace falta...Ya no creo en nada, no hay doctrina que siga, no hay normas de acción y me siento incapaz de elegir. Todo es tan igual, ni siquiera sirve el criterio de "escoge de los males el menor" ¿y si no creo en nada? ¿Qué he sido después de ti? ¿Que estoy siendo? ¿Qué seré si no sigo creyendo? y me responde Mercedes Sosa: "un amasijo hecho de cuerdas y tendones, un revoltijo de carne con madera". Olvido, trato de olvidarte...Recuerdo, trato de recordarme, de ver que fui yo y no otra persona la que estuvo a tu lado y sentía tantas cosas que ahora parece que soy otra persona, sombra errante en un eterno estar-añorado, con una incompletud insaciable y lastimosa, ahora pasos hacia ningún lado, sin destino fijo...
A Fausto lo salvaron las campanadas de la resurección, en Pascua, con dulces cantos angélicos de la furia atroz de la acción que pretendía contra si. A mi, en este diciembre, ¿habrá acaso de salvarme las campanadas de la Natividad, acompañadas de la ternura de los llantos del recién nacido? Sino, ¿qué o quién podrá detenerme en esta caída, donde hace tiempo pase el Tártaro? Ya no queda piedra sobre piedra, ya este cuerpo sin flores ni frutos, tristemente marchito se encuentra. ¿Habrá primavera? La desesperanza ha teñido mis cabellos tornándolos en canas que obstruyen mi mirada triste y consumida. ¿Qué sabe expresar mi voz mas que funestos lamentos de este destino cruel que me tiene al borde de la locura? En otros tiempos, mi garganta se inflamaba con los fieros alaridos de dolor, con los rugidos del leon. Ya los himnos de amor no quedan entonados con mi triste voz, la alegría es tema prohibido. Como los campos se cubren por completo por capas de pura y densa nieve, así mi alma se ha cubierto por el oscuro y grueso manto de la tristeza y la angustia en unívoca aparición. Y dime cruel hado: ¿Por qué aún continuo en este mundo si mi jardín ya no enverdece? ¿Qué tiene esta tortuosa existencia que me encadena a ella, aunque mi alma flota ligera por no sentir cercanía a nada? ¡Ay de mi! Tortuosa ironía es la gota de luz de esperanza que queda en mi, la que me mantiene en este mundo de levedad e ignominia. Ironía porque tanto deseo asesinarla, y es ella la que me conserva. ¡Oh pequeña luz! ¿Cuándo habrás de alumbrar mi mundo, o cuando te habrás de apagar? Eterno adviento se torna mi vida, ciclos sin fin, muerto en vida: " y el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz" yo aun no la veo...
Que debo de abdicar mi voluntad dicen…
Que esta pasión la debo disgregar dicen…
Que esta razón debe dejar de analizar dicen…
Que debo dejar el cayado y el manto de viajero dicen…
Que estos ojos, captadores de belleza, me los debo de arrancar dicen…
Que de un tajo debo cortar las alas de mi imaginación dicen…
Que los pies que tanto han andado deben vencerse dicen…
Que la frágil y última de mis esperanzas ha de fenecer dicen…
Que mejor es estar muerto en vida dicen…
Y yo afirmo sentado y echando puñados de tierra sobre este hueco en el suelo que a partir de ahora será mi hogar…
Los años pasan y uno también se cansa de este caminar constante, de tantas batallas por el castillo de los ideales, que hoy mas parecen un mito, que una realidad. Porque hasta el mejor guerrero se cansa de tanta lucha sino, hay una mano que, con suave tacto, le acaricie el alma. Toda lucha, para ser vivida, ha de cumplir con dos requisitos: la compañía y un para qué: no podemos cargar toneladas de lo desconocido en la soledad y aridez de un desierto, porque cuando junto a un compañero lanzamos nuestra flecha al mismo anhelo, el aire nos las para. Que tantos valores e ideales he dejado de lado, cuantos lechos calientes y de sábanas de seda he abandonado, cuantos manjares en celebraciones con copas llenas de agua cariñosa y tierna he rechazado para transformarme en el león que soy en este instante. Y quisiera rugir ahora como nunca que todo, lo cercano y lo lejano, se estremezca al escuchar mi feroz alarido, pero entre la fiera estepa, con el cielo desnudo y la melancólica luz de la luna necesito algo mas que el tosco roce de los pastizales, porque esta alma de león también necesita amor. ¿Cómo he de mutar en niño si no he de ver primero el cariño y la ternura en los ojos de uno? ¿Cómo he de decir santamente sí, sino me lo han susurrado al oído antes? Alma mía, tan lejos y tan cerca nos encontramos de ser estrella : falta bailar, iluminar, pero sobretodo amar y ser amado...

Vuelvo, mirando la vida pasar...
Author: B. Rimbaud / Etiquetas: Crónicas Cotidianas, Filosofía, La vida puede ser una canción, LetrasVuelvo mirando la vida pasar o comentario o adendum a fangoria...
"Mi indiferencia natural, curtida en mil batallas contra la pereza, borra del mapa todo amor, porque en mi vida todo acaba como empieza."
¿Puedo no ser indiferente? ¡Jamás! Es la indiferencia la que desde hoy, con mi sonrisa cínica, con un corazón que sangra por dentro, será mi bandera ante toda situación. ¿Para que alegrarse en el inicio de los trabajos si al final terminaran con dolor, sino no terminarían? ¿Para que festejar lo que podría llegar, si aunque llegase así habría de terminar? Quiero probar este cinismo, quiero escupir a la vida en la cara, y que esta actitud grosera e indiferente sea mi constante, sea mi nueva identidad y mi nuevo rostro.
"Y el plan trasvesti y radical, le doy la espalda a cualquier muestra de tristeza, melancolía o decepción, felicidad o tentación, todo podría ir a peor."
Me maquillo, tomo el rubor, el delineador, el labial, el esmalte, me trasformo soy otro. Aviento mis ideas al abismo, ahogo a mi psique en océanos de vino, mientras mi cuerpo se retuerce convulsionando en el piso. Me levanto, no hay dolor, melancolía tampoco ¿de qué podría haberlo si he borrado mi pasado?, ¿Decepción? No, el mundo es decepción en si, por lo que no podría decepcionarme más. Ya soy otro, ya visto, pienso y soy diferente, no importa las heridas y cicatrices, jamás he de mostrar el dolor, solo un gesto cínico y de indiferencia...
"Mientras tanto miro la vida pasar, y no sabes cuanto cuesta aceptar, que no volverás. Por el momento miro la vida pasar,si me miras cuento, alguien te vuelve a nombrar."
No más ingerencias, que gire el mundo en su eje de estupidez, que las blasfemias sean la música que salga de los arrabales hacia el mundo cotidiano, sean los justos los decapitados, yo no diré palabra, solo veré la vida pasar, ya todo es normal. Y en este espiral de fría contemplación el hecho de escuchar tu nombre, impacta como meteoro, en la tierra de mi alma. ¿Hasta que punto eres causante de esto? ¿Qué planta sembraste en mí, que germinó en el desencanto? Destruido y anegado...miro la vida pasar.
"Pasado el tiempo sigo igual, aveces pienso que he perdido la cabeza, y algunos días sin razón, a mi me late el corazón, en esta cárcel de rencor."
¿El mundo fluye? No, es quietud, los cambios son aparentes. Mi locura dyonisiaca volcada hacia locura desesperanzada sigue allí, alimentándome y permitiéndome levantarme en el día a día. Por que el mundo todo, es una cárcel, donde la rutina es nuestra cadena y los sentimientos nuestros fatigosos tormentos. No solo se pierde la cabeza, se pierde el corazón, se pierde el sentido, se pierde uno en el infinito torbellino de dolor, que es la vida y quedan despojos disfrazados y maquillados, de lo que otrora era un monumento y una afirmación constante de la vida.
"Siempre he sido fuerte, aunque aveces he dudado, si la suerte, no se ha reído de mi."
Sí, siempre lo he sido, sino no estaría aquí después de tanto trasnochar y de destrucción, de noches de vagabundeo en el fango social y de observar la destrucción de mis ideales en una sociedad igual o más caótica que yo.Si, soy fuerte, a mi manera pero lo soy, vivo en un eterno-estarse-derrumbando, un constante estar-al-borde-del-abismo. Pero, ¿para eso vine a esta tierra? ¿Para observar la felicidad de los otros y yo vivir a un paso del precipicio? Esa la burla, si el hado me da este destino
yo también me puedo reír, también puedo hacer resonar carcajadas y hacerme acompañar por el eco.
Venga que el mundo sigue girando sin saber por qué; sí, la gente se levante y vive por vivir, en una atroz costumbre de respirar sin sentir y sin pensar; que en el ser que debiera afirmarse a sí mismo, solo hay lucha y contradicción pero sin conciliación que supere la situación; los cánticos se suceden unos a otros, se ríe llorando y llorando se ríe, que este caos lo llamamos vida, y lo elegimos, seguimos aquí, por costumbre o no. Pero cuando se lanza la pregunta ¿para qué? Ya no hay vuelta atrás, o se responde o se pierde...:
"Mientras tanto miro la vida pasar, y no sabes cuanto cuesta aceptar, que no volverás. Por el momento miro la vida pasar,si me miras cuento, alguien te vuelve a nombrar."
Hoy vuelvo a este rincón de mi alma a sembrar más de mis flores del mal, abonándolas con la miseria humana con la cual me encuentro preso. Hace tiempo, cantaba con Lila: "ya no quiero cantar mis penas solo quiero sembrar azucenas..." pero me veo de nuevo en esta temporada en el infierno sin ninguna salida posible, ni aparente. Entre el coraje y la rabia ante la hostilidad del mundo, he escogido, mejor, el cinismo y el eterno desprecio a este mundo informe lleno de desventura.Una negación constante de las oportunidades que da este mundo. No se ven llegar esas iluminaciones, la oscuridad ha tendido su manto en todo mi horizonte, y escribo estas líneas mientras el vino se deseca en la copa, y aquel espejo hecho añicos, como imán, atrae a mis venas. Vuelvo pues, para impregnar con sangre, llanto, desesperación, este pedazo del mundo cibernético, donde patetismo y realismo se mezclarán, desesperanza y caos se hermanarán, y el escritor sus lágrimas derramara...
Canción: Miro la vida pasar
Artista: Fangoria
Imagen: Autorretrato
Artista: Francis Bacon

Es difícil abordar un fenómeno tan complejo como las marchas del orgullo gay o de la comunidad lésbico-gay-bisexual-trasgénero, o el orden que sea; pues exige un análisis agudo de los distintos factores que cofluyen en un movimiento de dicho tipo. El presente escrito encuentra relación con otro publicado hace año y medio en este blog (checar: http://bernardorimbaud.blogspot.com/2007/10/sbado-por-la-noche.html) y pretendo explicar mi postura que, adelantado, es de rechazo hacia dicha manifestación. Holga decir que las siguientes líneas no forman parte de un estudio sustantivo, sino de reflexiones basadas en la circunstancia en la que yo y muchos más, nos encontramos inmersos.
La marcha busca, desde mi perspectiva, dos cosas que se funden una sola: la primera, es un grito sórdido que espera ser escuchado por la sociedad y la autoridad, un "aquí estamos, somos nosotros, los diferentes". La segunda, es una pretensión de igualdad y normalización: "nosotros, los diferentes, somos iguales ustedes, por lo tanto exigimos sus mismos derechos para nosotros".
Hasta aquí vamos bien pues ¿no debe exigir todo ciudadano, más aún, todo ser humano, reconocimiento e igualdad de derechos que lo lleve a una aceptación y unión con la sociedad? Mas aún: si se está afirmando una identidad que se dice diferente y aquí, comienzan las complicaciones.
¿Realmente la marcha lésbico-gay, etc., afirma la diferencia? ¿O acaso no es solo la negación de un parámetro de normalización, que en este caso es una preferencia sexual? Ejemplifico. Una afirmación: esto es azul, y lo defino y lo caracterizo, de suerte que puedo identificar al azul donde lo encuentre. Una negación: esto no es azul, pero no afirmo ni defino el color de esto, de suerte que nada podré identificar, excepto que no es el azul a lo que me refiero.
¿No pasa lo mismo con la marcha? Ese tan afamado orgullo gay ¿no es un orgullo con un sustento ontológico-axiológico falso?: "Yo no soy como ustedes" pero deja la puerta abierta: ¿Quién eres entonces? El defensor se esforzará a responder: que es queer, gay, lesviana, trasgénero, etc. Pero estas definiciones, ¿no tienen más que ver con "no respondo al parámetro normalizadorindividuo y no el constitutivo básico de su existencia?
Si tomáramos el primer camino, la "homosexualidad" por ejemplo, como rasgo más, se vuelve complicado; pues la auténtica diferencia se ve coartada de tajo, pues ¿cómo yo podría predicar que soy enteramente diferente solo por el hecho de no seguir una norma sexual? Si aventuramos a decir que dicha situación nos lleva a una diferencia casi ontológica, llegamos al segundo camino. ¿Qué tipo de identidad puede crearse basándose únicamente en la diferencia de una satisfacción sexual? ¿Realmente vale la pena un individuo que tenga como centro y motor de su vida una preferencia sexual y edifique su existencia sobre arena? Pero ¿qué otros centros hay? Sencillo: amor, justicia, forman parte del menú cotidiano como en cualquier otro lugar. Y volvemos a la cuestión, más que una afirmación es una negación: "Niego la discriminación que vivo afuera y meigualdad, placer, realización, libertad, etc. Donde cofluyen creatividad, sexualidad, intelecto todo lo que es humano y no solo una burda diferencia respecto de la elección del satisfasor de un deseo sexual (que puede o no transformarse en amor).
De entrada, he problematizado el punto central: ¿qué afirma la marcha? Definitivamente: la diferencia NO. Hablamos desde un punto de vista ideológico y de identidad de los sujetos manifestantes. Y hemos llegado a la cuenta que una diferencia de facto no es posible, sino que se trata de un indeterminación basada en una negación: "no soy como ustedes, no soy normal".
El siguiente punto es abordar la tan mencionada tolerancia, que al borde del caos y de la violencia social, se antoja hartamente. No obstante creo, con Goethe, que si tomo al hombre como es, lo haré peor y si lo tomo como debería ser lo haré mejor, por lo que rechazo ese principio y antepongo el respeto como base para una auténtica convivencia. A continuación realizo una distinción de ambos
La mayoría toleramos, vamos en el camión con una persona con un fuerte olor y pese a nuestro desagrado, continuamos a su lado porque vamos tarde al trabajo y no hay más lugar, lo toleramos por fuerza. Otro día de trabajo somos puntuales, y tenemos que tolerar la mala cara del jefe, producto de una causa ajena a nosotros. ¿Es eso lo que se busca? Es decir, la mirada aparentemente de indiferencia del otro. Buscamos que se nos mimetize en el olvido y que vilmente no se nos tome en cuenta ni se nos reconozca, simplemente se nos tolere.
Esto no es respeto. Respeto, para ejemplificar, es el reconocimiento del otro como diferente y la aceptación de su riqueza personal desde mi yo, constituido en identidad. El respeto, por tanto, bien que mal, requiere de dos factores: una conciencia e la identidad y una apertura hacia lo diferente como tal. Y como analizamos primeramente, estos dos factores no se encuentran presentes pues no hay una conciencia de identidad de los marchantes ni una apertura a la diferencia en sentido estricto. Por lo que, al menos son coherentes al pedir tolerancia y no respeto.
Los intentos de afirmación de una identidad, han existido pero se han quedado en eso, pues la identidad auténtica distingue de otras, no es el caso de estos intentos. Un ejemplo son los lugares de reunión donde la diferencia es accidental y no esencial: alcohol, mercancías y enajenaciónenmurallo para protegerme" y ese mismo dolor que llevo a dicha situación, provoca de nuevo discriminación y resentimiento, pues no hay reconocimiento del otro y respeto.
Después d este esbozo de ideas "más profundas" pasemos a la más evidente de todas las críticas que se puede hacer, la cuestión económica. A todas luces el fenómeno gay es un negocio que deja, y deja mucho. Basta ver los antros, cafes y bares repletos. El único incentivo es poner una bandera para atraer a los creyentes de esta nueva fe. Dichos negocios se basan, entre otros, en un mecanismo muy fácil de explicar: la represión social de la que es fruto la persona que pasa horas allí, al no poder expresar sus sentimientos libremente, y el hecho que solo sea en ese tipo de lugares donde pueda hacer a plenitud lo que quiera, nos habla de la necesidad a que pasan dichos lugares.
¿Cómo no habrían de ser los dueños y empresarios, insertos en tal trama, los principales promotores de la marcha? Tanto patrocinador solo se explica en términos de que dicha inversión es redituable. Y no hay mejor publicidad que promover lo que las comunidades y grupos afines buscan aparentemente: derechos, respeto, etc.
¿Qué lugar ocupan los eventos culturales, la información, las actividades artísticas y deportivas? Es mínimo, por la falta de interés de ambos lados: empresarios y participantes. Lo que importa es el carnaval, los carros alegóricos, el cotorreo, el ligue, la embriaguez, el desmadre, la banda y el fetiche que provoca el ser visto dentro de un colectivo en media ciudad, exhibiendo lo que en definitiva, no se es.
Es una mentira que las personas vivan como se exhiben y aunque tuvieran la oportunidad de hacerlo no llevarían una vida de ese tipo. Así, la actividad que pretende ganar derechos para la cotidianidad, muestra como fachada lo no cotidiano, muestra el lujo y el glamour, un estilo de vida superficial que solo es asequible al que participa de los rituales de los patrocinadores que se erigen en sumos sacerdotes y benefactores de la causa.
¿A quién le importa un carajo la responsabilidad con lo que se es y la lucha por afirmarse uno mismo y el reconocimiento de los demás? Lo que se quiere es más dinero, por un lado, y por otro lado: una solución rápida a la soledad y a la vida carente de sentido: una y otra vez, semana a semana, dichos lugares se llenarán con las mismas personas que buscan lo mismos.
Una lucha con los factores que arriba menciono, es una lucha larga y prolongada, implica esfuerzos, unión, sacrificios y tal vez después vengan las recompensas. pero nada queremos saber de frustraciones. Queremos una marcha mandada a hacer, donde impere la diversión y el placer. No niego el trabajo serio y desinteresado de los colectivos en todas sus acciones; pero no basta afirmar categorías tradicionales, ya no basta la falaz pretensión de mostrar lo que no se es, el mundo cambia ¿por qué no nosotros con él?
¿Por qué no enfurecernos y de una vez exigir nuestros derechos como seres humanos con un cuerpo que es todo placer, sin estigma alguno? ¿Por qué enfrascarnos con una torpe categorización y sectorización de la sexualidad y el placer?
Prefiero, afirmar con Terencio, a decir de Unamuno: "Hombre soy, a ningún hombre estimo extraño..."
c
Siento que las esperanzas se escapan de mi corazón igual que los males de la caja de Pandora, pero aquí no ha quedado nada mas que el vacío, provocador del fiero tedio. La náusea y el asco hacia esta vil existencia vuelven a apoderarse de mi, tanto camino y aún sigo entre el fango de la ciénaga de lo absurdo. No escucho el soplido del caracol del sentido, todo se encuentra injerto en el mas horroroso de los silencios. Y las espinas y punzantes piedras que hieren mis pies descalzos, empapados se encuentran de sangre. Y heme aquí arrodillado sobre la inmundicia hacia la luna nueva, clamando con los ojos deshechos en lágrimas, las mejillas arañadas y con unos andrajos que llamo vestiduras. La maldición cayó sobre mi, y ¡ay! ¿Cuánto tiempo más ha de durar? ¿Obtendrá este torpe Sísifo perdón de los dioses y dejará la condena de su roca? Y los sollozos ni siquiera retumban ya en los árboles huecos, ya no se conmueve la maleza, pero el corazón sufre, si que se sufre. La larga agonía se sigue perpetuando. ¡Cruel tormento! Tu inicio ya no recuerdo. ¿Y tú final? ¡Ay! ¡Tan lejos se ve! Me arrancaría los ojos como Edipo si con esto algún númen generoso me llevara a una dulce morada. ¡Que va! Viviría mil veces el purgatorio o el infierno con todos sus círculos dantescos. Porque allí se está seguro: hay una razón por la cual se está ahí. Y aquí solo hay la duda desgarradora, la angustia que lacera a cada paso que doy con la sangre escurriendo de mis talones. ¡Quiero el calor abrazador del desierto! Y no la frialdad que cala hasta los huesos en este destino. Las llagas revientan y su líquido pulula por toda mi piel, el dolor viene en oleadas a mi cuerpo y alma. Lastimosa vida: ¿cómo he de nombrarte para que tu elíxir no me sepa a salitre? El torbellino de la amargura se vislumbra en el horizonte ¿qué refugio podrá guardarme? La mujer de Lot sabía que si volteaba atrás, a las ruinas y a la destrucción, se convertiría en estatua de sal, pero yo ¿a dónde no he de voltear para no convertirme en sal si de todo no queda roca sobre roca? ¿Qué blasfemia he vociferado a cielo abierto para encontrarme aquí?

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A lo lejos suenan las campanadas que indican que son las seis de la mañana, señal inequívoca de que tu noche en vela ha terminado. Has luchado ferozmente contra la almohada para poder obtener al príncipe Hypnos de tu lado, con vehemencia buscaste los brazos de Morfeo pero todo termino en la derrota de quien sufre la tortura de sus pensamientos como un cruel demonio en algún círculo del infierno dantesco. Se ha consolidado el imperio de lo efímero en tu vida y, bien lo sabes, es poco lo que puedes hacer ya. Asesinaste lo que había de divino en ti y terminaste convirtiéndote en todo lo vano y futil que siempre odiaste de este mundo terrenal. En el intento por ahogar la locura, tu locura, terminaste anegado en copas de tinto y de brandy que terminaron por eliminar la virginidad que le ofrecías a Dyonisos; dejaste de ser una báquide para convertirte en una cualquiera. Ya el templo de Apolo está cerrado para quienes ya no tienen la claridad. Ya las columnas que sostenían la mansión de tu existencia, demolidas están; tal fue tu intención: '¡que no quede piedra sobre piedra!' gritaste en otro momento. Y he aquí, oh ironía, que tu más grande anhelo se cumplió: liberarte de todo, que para que nada te una al mundo nada habrá de atarte, y te zafaste de todas las sogas. ¡Ay de ti! Ahora te lo preguntas con la claridad del suicida cuyas venas se desangran lentamente tras los feroces tajos con los que se ha envestido: '¿Por qué sigo aquí?'. Y la luz del alba hace su aparición, pero no llega la claridad. Si es cierto que, como dicen, una vida sin reflexión no vale la pena ser vivida, ¿no será igualmente cierto que una vida sin pasión tampoco vale la pena ser vivida? Las sábanas te estorban, es el calor de la existencia el que te atosiga y ya no hay agua en este desierto que cure la sed de sentido que padeces y te causa horribles dolores. Las heridas revientas pero ya no buscas curarlas, quieres que ese charco de sangre quede allí como prueba de tu lucha fatídica y fallida, y como moribundo que se aferra a ver por última vez el sol, recuerdas algunos versos de Amado Nervo:
Amaba y me decías: «analiza»,
y murió mi pasión; luchaba fiero
contigo por coraza, triza a triza,
el filo penetrante de tu acero.
Y caigo, bien lo ves, y ya no puedo
batallar sin amor, sin fe serena
que ilumine mi ruta, y tengo miedo...
¡Acógeme, por Dios! Levanta el dedo,
vestal, ¡que no me maten en la arena!
Imagen: Francis Bacon figure study II
Saludos:
Para Carlos de Atenas
y su discípulo y efebo Memógenes.
Para Nano y su Dasein aristotélico.
Para Dídac y sus deseos pintados (y escritos!).
Para Omar y su anhelo por más sexualidad.
Para Neator y su desear apagado (aparentemente).
Para Anuar y sus deseos dionisiacos.

Schopenhauer lo sabía… más ¿por qué se le acusa de pesimista cuando su pensamiento es más claro y distinto que el del mismo Descartes? Multitud de deseos, la mayoría, no se pueden saciar, algunos sí. Pero cuando logramos satisface uno, el placer dura apenas un instante cuando fugazmente desaparece, y no es eso lo que duele. Lo que angustia es la aparición de un nuevo placer (¿o nuevos placeres?) que exige ser saciado a la brevedad. Por más que se tenga mesura, esto sucede una y otra vez, lo cual nos parece, a Schopenhauer y a mí, absurdo.
Nietzsche ama la vida, quiere más, siempre más; al grado de afirmar que si tuviera que repetir su vida (su ciclo de vidas) lo haría una infinidad de veces. Es decir, que en esa infinidad de vidas quiere desear una infinidad de veces lo mismo, conseguir lo mismo y angustiarse (sí) por lo mismo: lo no obtenido. ¿No es, a todas luces, demencia? ¿Es una cierta dosis de masoquismo? Ciencia jovial no es, más bien: inocencia… la inocencia del santo decir si del niño que crea los nuevos valores (¡Pero también desea!), pero más que inocencia ¿no es ignorancia? Ha nacido deseando para no satisfacerse nunca. Nietzsche replica: lo que importa es el sentir que la voluntad de poder vence un obstáculo. Más, ¿el vivió sintiendo así? ¿No amó a Lou Salomé y a Cósima Wagner? A decir de algunos: ¿no quiso fusionar a Dyonisos y a Cristo? Estos son dos deseos concretos de un desear meramente remisional (a decir de Husserl, respecto del pensamiento, intencional). Es una estructura “humana, demasiada humana” que siempre esta allí, como flagelo interminable, como fuego que no se apagó, pero arde.
¿De qué le sirve a la voluntad sentir que ha derribado otro obstáculo para alcanzar su deseo si hay infinidad de deseos? ¿Cuándo se detendrá? ¿Con la mirada haciendo bellas todas las cosas? ¿No es acaso el hombre una máquina programada para sentir deseos con la lógica y los algoritmos de lo absurdo?
¿Hay alguna diferencia entre una existencia auténtica e inauténtica? Desde el punto de vista de este desear constante, habríamos de asumir que, en una existencia cotidiana se siente los deseos impuestos por la dictadura del Uno (para simplificar, malamente, del sistema) y en una auténtica, los propios. Cambia el origen, efectivamente, pero el mecanismo torturante sigue allí.
¿Qué nos lleva a esta continua lucha por obtener lo que deseamos? Y no supongo una voluntad que elige lo que desea. ¡Nada más estúpido! ¡Total encubrimiento! No… los deseos brotan con asombrosa espontaneidad, como las espinas de las rosas. Y siempre se hacen acompañar de la Angustia, maldita entre los dioses, por tener que satisfacerlos (no deber…tener explica más la sujeción de la voluntad). Es un imperativo que la voluntad, al instante hace suyo sin pero que valga la pena.
¿Da lo mismo satisfacer o no satisfacer dicho deseo? Werther nos enseña que no. Ama (esto es, desea) a Carlota… Deseo imposible de satisfacer, que le enloquece. Tras muchas situaciones el seseo aniquila a Werther: se suicida. Ha sido incapaz, por un lado, de satisfacer su deseo, y por otro, de desear otra cosa. Y, es que, hay deseos que por intuición se sabe que de no satisfacerlos nada será igual, nada PUEDE ser igual.
Tal vez Homero cuando afirma la miseria de la existencia humana, ha tenido tanta visión como Schopenhauer, más sin embargo su Aquiles sintió el aguijón de querer más vida aunque fuera la de un vil campesino: más existencia.
¿Pero no es está, otra cosa que el desear incesantemente? ¿Y el amor, no es así una cura? Werther nos ha dicho que no, y sabemos que los amorosos andan como locos, porque no encuentran: buscan, siempre vacíos de una costilla a otra solo con el aroma de la mujer que duerme con la mano en el sexo. ¿Y si esto, el amor, sublime aspiración humana, no es el dador del sentido de esta existencia deseante, habrá algo que se lo pueda proporcionar? ¿El hombre en sí?
¡Jamás! Sujeto ya está. Condenado, arrojado a este incesante desear. Y si el suicido es deseado también ¿no caemos en el mismo camino? ¿Es batalla perdida? ¿Derrotados habremos de afirmar, con Camus, que Sísifo era/es feliz?
No hay salida… La oscuridad cierra el alcance a los ojos de nuestro entendimiento, el saber que moriremos o el tetrafarmacon de Epicuro no nos da el consuelo necesario para continuar viviendo, eso es: satisfaciendo deseos mientras aparecen más y más: ¡Irónico! ¿Hace falta algo más para demostrar la vileza, futileza, efimeridad, desgarradura, levedad, oquedad de la existencia humana?
Dime efímero mortal si has sentido alguna vez las ansias de la destrucción. Confiesa tus instintos más violentos que arrebatan de tu ser hasta los más altos ideales. Declara como la furia te invada y carcome tus entrañas, luchando por salir a la superficie. Sin más miedo, deja que toda la ira que hay dentro salga, pues busca reunirse con lo que todo se vuelve uno. Solo en la violencia desgarradora del ser se logra fragmentar el principio de individuación. Es en el caos de la destrucción, y no en la armonía del orden, donde encontramos la posibilidad de la plenitud. Solo los azotes que hacen brotar la roja sangre nos devuelven la humanidad perdida por los instintos sublimados hacia toda moral y, en última instancia, el amor. No son las ansias de evasión las que te invaden, las ansias de la destrucción las trascienden. En la evasión hay imposibilidad, en la destrucción hay posibilidad, pero dolor mucho dolor. ¡Que todas las cicatrices sangren! ¡Que las heridas no suturen nunca! ¡Vengan dioses, dadores de vida, y pongan sobre nuestras sienes la divina corona de espina! ¡No queremos crucificados ni ser crucificados: nuestro dolor y nuestra ira son más grandes que todo eso! Tampoco aspiramos al vía crucis, ni mucho menos a la tragedia: ¡lo primero que hemos roto son los rosarios y las máscaras! ¡Que nuestras uñas crezcan afiladas, que con ellas podamos cortar nuestras venas de un tajo! ¡Ah dolor e ira, hermanos gemelos paridos al mismo tiempo que la vida, vengan e impregnen con su esencia nuestra causa! ¡no más cáliz, nos provoca nausea! ¡Que corran los ríos de sangre! Fenomenología de la desesperanza
Author: B. Rimbaud / Etiquetas: Filosofía

¿Cómo hacer asequible la tranquilidad
¿Se puede realmente amar en la vida?
¿Qué sentimiento debe embriagar al corazón para agarrarle el gusto al destino?
¿Cuál sendero lleva a tan elevado lugar?
¿Dónde se encuentra la fuente cuya agua sacie la sed existencial que me mata?
¡Luz, Luz!
Busco claridad y solo tinieblas cercan mi horizonte.
Busco evidencias y confusiones asaltan mi razón.
Suave consuelo…¡Cuánto te anhelo!
Tanto dolor me tortura. Y solo una voz escucho:
“Esperad…aquí también hay dioses…”










