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Amores perfectos/imperfectos

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: , ,










 





Escucha una cosa
que te voy a decir,

aunque te duela el alma
como me duele a mi.

Podría engañarte
si se me diera mentir
el caso es que
no puedo enamorarme de ti.

J. Sabina


De tu cuerpo emergen ráfagas de sentido para estos ojos ansiosos que te miran; mientras que tu alma adopta la posición de ser venerada por su belleza. Y es que son tus palabras las que hechizan mi entendimiento, y en una suerte de trance conducen a mis sentidos a exaltar, lo que de por si ya está exaltado. Son tu labios los que profieren la verdad tanto tiempo esperada para este ser errante. Y parece que la solución no es otra que borrar tu sonrisa con un beso que selle a la vez a nuestras almas, que fueron hechas para estar juntas en comunión amorosa. Y no puede resistir este corazón herido que tú, el poseedor de la cura de sus males, te niegues a sanarlo con la ambrosía de tu amor. 

No hay sentimiento filial que sirva de consuelo cuando lo que realmente se quiere es consumar la lejanía de dos existencias tendiendo un puente de cariño y caricias. 

Toda posibilidad se me escurre entre las manos cual preciado liquido en este desierto de mi vida, tú no lo entenderás. A lo más sonreirías viendome con un dejo de misericordia y alejando cualquier posibilidad con un discurso barato indigno de ambos. 

Es así que hay que fracasar antes de emprender cualquier intento, que no hay alivio que cure satisfactoriamente este mal de mi amor por ti. El silencio de la soledad empieza a resonar con las partituras de dolor en esta sinfonía de incompletud desde la que te observo callado. Después de todo, inocente soy, la naturaleza del alma es aspirar hacia lo divino pero mis alas no han alcanzado para acariciar, aunque sea, el horizonte de tu ser.


“¿Qué es el hombre, este semidios tan ensalzado? ¿No le faltan las fuerzas precisamente allí dónde más las necesita? Y cuando bate sus alas con alegría o se sumerge en el dolor, ¿no se siente detenido en ambos y es devuelto de nuevo a su obtusa y fría condición cuando más anhelaba perderse en la plenitud del infinito?”
Goethe en "Werther"




Imagen: Retrato de Lucian Freud en un sillón naranja de Francis Bacon.
http://www.foroderelojes.es/showthread.php/16432-Arte................./page13

No sé que me das...

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,








 

Puede que solo sea artificial,
puede que a mi manera me sirva para olvidar

Tal vez mi interpretación extralimite lo que eres en realidad. Que mi corazón turbe mi razón nublando los ojos de mi intuición. O quizá es una actitud que me impongo para continuar en este mundo tan hostil. Tal vez me engañe, tal me engañes, pero lo quiero creer así.

Prometí que nunca volvería a caer,
pero esta vez no lo quiero evitar

Digamos adiós a nuestros miedos, a nuestras experiencias pasadas de amor y dolor. Atrás quede ese juramento que hice de no entregar mi corazón. Quiero abrir nuevamente las puertas de mi alma. ¡Que va! Más que desearlo mi ser entero lo exige en cada respirar de mi cuerpo. Quiere superar la tormentosa desgarradura de esa soledad, la oscuridad del claustro de la tristeza que solo ofrecía una seguridad mínima. Ya solo me permitía las caídas en el abismo sin fondo de la decadencia. Ahora quiero que mi cuerpo caiga, agotado de amar, sobre el tuyo.

Y es que me hace volar
como el águila que vuela en libertad,
sobre el valle lejos de la tempestad,
como el viento cuando cruza la ciudad
con el rumbo fijo y sin mirar atrás.

La elevación que me provocan tus besos y caricias, la experiencia de ya no estar en este mundo, el corte de ataduras y cadenas hasta la inmensidad. El cese del dolor y el finiquitar la separación eterna entre el tú y el yo. Almas y cuerpos fusionados volando hacia la misma dirección. Porque esa es la verdadera esencia de la libertad, que solo se logra tras la entrega de uno mismo. Cuando ya los obstáculos no importan, cuando se fluye juntos con el Todo. Y me repito con la respiración agitada: “No, no sé que me dás, que me hace volar”.

Puede que solo dure un poco más,
dicen que lo que sube también tiene que bajar
como el sol entre las nubes hacia el horizonte irá
sabiendo que mañana amanecerá.

Asesinemos las ataduras con el pasado y el futuro, no importa cuanto dure, que sea solo este instante, este Aquí y Ahora absolutos. No pensemos en más, no sintamos sino nuestros cuerpos sudoroso y nuestras almas fatigadas. Mientras sintamos esto, lo repetiremos una y otra vez. ¿Qué importa si la vida o alguno de nosotros elegimos separarnos? Sabemos que el horizonte de lo efímero no se estingue, que la noche sin luz se avecina, pero esta luz, sol mío, se reflejará en mi corazón por mucho tiempo, será la luna en esas noches obscuras.

No, no sé que me das…
Como una montaña se vuelve volcán.
Y de un remolino surge un huracán.

¡Oh fuerza de mi ser! De mi paz provocas mi guerra, avivas el fuego de este corazón hace poco casi extinto, casi muerto. Y de esta dispersión, que he sido, la sintetizas y unificas en un feroz huracán donde el ojo y centro no eres otro sino tú. Que se preocupe la vida, porque este guerrero ha renacido, y tú, mi fiel herrero, has forjado mi espada hecha añicos y reparado los trozos de mi escudo. Todo se vuelve explosión y ríos de felicidad manan de mi corazón. Ansias infinitas se disparan de mi voluntad de poder.

No, definitivamente, no sé que me das...





Imagen: http://univisions.wordpress.com/category/jafree-ozwald-and-margot-zaher/
Canción: No sé que me das
Interpreta: Fangoria

Vuelvo, mirando la vida pasar...

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: , , ,

Vuelvo mirando la vida pasar o comentario o adendum a fangoria...













"Mi indiferencia natural, curtida en mil batallas contra la pereza, borra del mapa todo amor, porque en mi vida todo acaba como empieza."
¿Puedo no ser indiferente? ¡Jamás! Es la indiferencia la que desde hoy, con mi sonrisa cínica, con un corazón que sangra por dentro, será mi bandera ante toda situación. ¿Para que alegrarse en el inicio de los trabajos si al final terminaran con dolor, sino no terminarían? ¿Para que festejar lo que podría llegar, si aunque llegase así habría de terminar? Quiero probar este cinismo, quiero escupir a la vida en la cara, y que esta actitud grosera e indiferente sea mi constante, sea mi nueva identidad y mi nuevo rostro.


"Y el plan trasvesti y radical, le doy la espalda a cualquier muestra de tristeza, melancolía o decepción, felicidad o tentación, todo podría ir a peor."
Me maquillo, tomo el rubor, el delineador, el labial, el esmalte, me trasformo soy otro. Aviento mis ideas al abismo, ahogo a mi psique en océanos de vino, mientras mi cuerpo se retuerce convulsionando en el piso. Me levanto, no hay dolor, melancolía tampoco ¿de qué podría haberlo si he borrado mi pasado?, ¿Decepción? No, el mundo es decepción en si, por lo que no podría decepcionarme más. Ya soy otro, ya visto, pienso y soy diferente, no importa las heridas y cicatrices, jamás he de mostrar el dolor, solo un gesto cínico y de indiferencia...


"Mientras tanto miro la vida pasar, y no sabes cuanto cuesta aceptar, que no volverás. Por el momento miro la vida pasar,si me miras cuento, alguien te vuelve a nombrar."
No más ingerencias, que gire el mundo en su eje de estupidez, que las blasfemias sean la música que salga de los arrabales hacia el mundo cotidiano, sean los justos los decapitados, yo no diré palabra, solo veré la vida pasar, ya todo es normal. Y en este espiral de fría contemplación el hecho de escuchar tu nombre, impacta como meteoro, en la tierra de mi alma. ¿Hasta que punto eres causante de esto? ¿Qué planta sembraste en mí, que germinó en el desencanto? Destruido y anegado...miro la vida pasar.

"Pasado el tiempo sigo igual, aveces pienso que he perdido la cabeza, y algunos días sin razón, a mi me late el corazón, en esta cárcel de rencor."
¿El mundo fluye? No, es quietud, los cambios son aparentes. Mi locura dyonisiaca volcada hacia locura desesperanzada sigue allí, alimentándome y permitiéndome levantarme en el día a día. Por que el mundo todo, es una cárcel, donde la rutina es nuestra cadena y los sentimientos nuestros fatigosos tormentos. No solo se pierde la cabeza, se pierde el corazón, se pierde el sentido, se pierde uno en el infinito torbellino de dolor, que es la vida y quedan despojos disfrazados y maquillados, de lo que otrora era un monumento y una afirmación constante de la vida.

"Siempre he sido fuerte, aunque aveces he dudado, si la suerte, no se ha reído de mi."
Sí, siempre lo he sido, sino no estaría aquí después de tanto trasnochar y de destrucción, de noches de vagabundeo en el fango social y de observar la destrucción de mis ideales en una sociedad igual o más caótica que yo.Si, soy fuerte, a mi manera pero lo soy, vivo en un eterno-estarse-derrumbando, un constante estar-al-borde-del-abismo. Pero, ¿para eso vine a esta tierra? ¿Para observar la felicidad de los otros y yo vivir a un paso del precipicio? Esa la burla, si el hado me da este destino
yo también me puedo reír, también puedo hacer resonar carcajadas y hacerme acompañar por el eco.

Venga que el mundo sigue girando sin saber por qué; sí, la gente se levante y vive por vivir, en una atroz costumbre de respirar sin sentir y sin pensar; que en el ser que debiera afirmarse a sí mismo, solo hay lucha y contradicción pero sin conciliación que supere la situación; los cánticos se suceden unos a otros, se ríe llorando y llorando se ríe, que este caos lo llamamos vida, y lo elegimos, seguimos aquí, por costumbre o no. Pero cuando se lanza la pregunta ¿para qué? Ya no hay vuelta atrás, o se responde o se pierde...:

"Mientras tanto miro la vida pasar, y no sabes cuanto cuesta aceptar, que no volverás. Por el momento miro la vida pasar,si me miras cuento, alguien te vuelve a nombrar."


_-_-_-_-_



Epílogo

Hoy vuelvo a este rincón de mi alma a sembrar más de mis flores del mal, abonándolas con la miseria humana con la cual me encuentro preso. Hace tiempo, cantaba con Lila: "ya no quiero cantar mis penas solo quiero sembrar azucenas..." pero me veo de nuevo en esta temporada en el infierno sin ninguna salida posible, ni aparente. Entre el coraje y la rabia ante la hostilidad del mundo, he escogido, mejor, el cinismo y el eterno desprecio a este mundo informe lleno de desventura.Una negación constante de las oportunidades que da este mundo. No se ven llegar esas iluminaciones, la oscuridad ha tendido su manto en todo mi horizonte, y escribo estas líneas mientras el vino se deseca en la copa, y aquel espejo hecho añicos, como imán, atrae a mis venas. Vuelvo pues, para impregnar con sangre, llanto, desesperación, este pedazo del mundo cibernético, donde patetismo y realismo se mezclarán, desesperanza y caos se hermanarán, y el escritor sus lágrimas derramara...


Canción: Miro la vida pasar
Artista: Fangoria
Imagen: Autorretrato
Artista: Francis Bacon

Donde habita el olvido...

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: , ,








El día que llegó
tenía ojeras malvas
y barro en el tacón,
desnudos, pero extraños,
nos vio, roto el engaño
de la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir
y se fue, sin decir:
“llámame un día”.



La situación no podría ser más inadecuada: verse con un casi desconocido en vistas de compartir el lecho. José se preguntaba si haría bien, pero los sentimientos que lo obligaban a ir en búsqueda de esa otra parte que lo completaba terminaron por arrasar con el raciocinio y su torpe freno. Tras llegar al lugar del encuentro, se sentó en una banca a esperar, transcurrieron pocos minutos pero para él fueron horas, encendió un cigarro que fue muriendo poco a poco, mientras José hacía un recuento de lo que había llevado a dicha situación. Pensaba en los momentos de soledad desgarradora que lo atormentaban con una constancia inconstante: siempre brotaban no en un determinado lapso, pero brotaban. Había leído bastante sobre su situación, sabía que era ridículo esa insistencia por completarse con alguien más, que le parecía más acertado Deleuze al hablar de la inmanencia de los deseos como un desborde del ser, más que como una carencia, ¿pero podían más los argumentos que la necesidad imperiosa de sentir la piel del otro y engañarse pensando que estaba para él? La respuesta era cínica: estaba esperando a otro. El humo salía de su boca y en el último instante de agonía de aquel tabaco, el esperado apareció.


La pupila archivó
un semáforo rojo,
una mochila, un peugeot
y aquellos ojos
miopes
y la sangre al galope
por mis venas
y una nube de arena
dentro del corazón
y esta racha de amor
sin apetito.
Los besos que perdí,
por no saber decir:
“te necesito”.


José lo escaneó rápidamente. En definitiva era mejor que en la foto pero ¿pensaría igual el otro que él?

- Hola José, disculpa la tardanza.

- No te preocupes Oliver, ¿nos vamos?

- Claro.


Tras caminar juntos y platicar muy superficialmente los últimos eventos de su vida, pararon a comprar una botella de vodka con algunas botanas. Para después finalizar el recorrido que los llevaría al departamento de José

- Pasa.

- Gracias.


Ya sentados comenzaron a fluir las copas entre una música que incitaba a una buena charla. José se sentía un tanto nervioso, las señales de Oliver no le parecían muy claras, y es que él no pudo disimular desde el primer instante lo mucho que le gustó aquél, pero Oliver no daba señal alguna. Tras un buen rato y con la botella de vodka disminuida, Oliver preguntó:

- Bueno, y a parte de esto, ¿qué otros planes tenías?

- Ehm, pues lo que se diera no sabía como ibas a reaccionar.

La respuesta de José fue burda, tanto que se preguntaba si Oliver había captado todo el nerviosismo. Es más, no le quedaba claro si había tartamudeado.


No obstante, con todo el temor que llevaba dentro, fue José quien tomó la iniciativa. Tras servir las siguientes copas se acercó más a Oliver y le tomó la mano mientras intentaba aparentar normalidad con la plática. Para Oliver eso era ridículo, por lo que sin más le plantó un beso a aquél.


José cerró los ojos, y sintió la gruesa pero fina textura de los labios de Oliver. Y sentía que con cada choque y recorrido de las lenguas de ambos, asesinaba a su verdugo, a quien nombraba como Soledad. Las caricias de las manos no se hicieron esperar y comenzaron las primeras incursiones sobre los cuerpos de ambos. Cuando los cinturones ya no sostenían los pantalones de ambos, fue que José creyó conveniente continuar aquella historia que comenzaba, en su cuarto.


Con la desnudez de los cuerpos y el grito sórdido de la noche, fue que José se entregó a Oliver; sientiendo que entregaba a la nada ese profundo vacío que sentía y que ahora se encontraba repleto de Oliver. Con una sonrisa tras haber concluido los forcejeos, se recostó sobre el pecho de Oliver, y solo se quedó oservándolo.


La habitación, antes caliente, ahora se sentía fría. Oliver lo alejó de su lado, José lo miró a los ojos y encontró la dolorosa verdad que el cuerpo, ahora hostil, de Oliver le había regalado. El resto de la noche, José no durmió solo miraba a Oliver, pero como si viera un paisaje en la lejanía: una montaña que se erigía distante e inaccesible. El aire entraba por la ventana y congelaba el corazón de José, tras ver muerta su más nueva fantasía.



Cuando se despertó,
no recordaba nada
de la noche anterior,
“demasiadas cervezas”,
dijo, al ver mi cabeza,
al lado de la suya, en la almohada…
y la besé otra vez,
pero ya no era ayer,
sino mañana.
Y un insolente sol,
como un ladrón, entró
por la ventana.


En la mañana, Oliver se despidió de prisa, dijo a José que tenía que trabajar. Para José no había más incertidumbre, el dolor lo inundaba de nuevo.


Desde el balcón, la vi
perderse, en el trajín
de la Gran Vía.
Y la vida siguió,
como siguen las cosas que no
tienen mucho sentido,
una vez me contó,
un amigo común, que la vio
donde habita el olvido.




Imágenes:

http://www.vagamundos.net/2008/albums/Creatividad/Donde_habita_el_olvido_001.sized.jpg

http://lostinmongi.blogia.com/upload/20060225020042-olvido.jpg

Canción: Joaquín Sabina - Donde habita el olvido

Delirio y Cataclismo

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,







Fue la visión de este delirio
todo un desastre de locura
como si el mundo se estrellara
un cataclismo para los dos

Javier Solís



Como si ya estuviera entre tus brazos tras esa larga búsqueda que llaman vida, con el choque de besos que conmueve o desfigura los horizontes de la realidad. Las pupilas, que ya no están lejos reflejando otros rostros, fijas ahora en mí, hiriendo mi cuerpo como látigo de dulce verdugo. Desaparece el anhelo de la siembra de tus manos en mi cuerpo, tras la profanación de mis pezones ahora húmedos. La fuga de huecos, que perecen uno a uno al ser llenados por ti, que me llevan a una violenta tempestad de convulsiones que fragmentan mi pretendida unidad, arrojando torrentes de completud que desbordan las líneas limítrofes de mi ser. La voz, antes escuchada a la lejanía, ahora jadeando suspiros que rozan y acarician mi alma...



Imagen: http://www.elobservatodo.cl/tmp_images/95/noticia_4734_normal.jpg

Navidad sin tí

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Pasen felices fiestas! Salud

La noche de mi mal

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Lagrimas y sangre

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En el altar de las pasiones desoladoras
Alguien busca una bendición
Que reza en llanto y le prende tres veladoras
enterrado en su sumisión
Siente la muerte tentarlo intensamente

lleva luto en el corazón
duerme y despierta junto a la luna incierta
con sabor a consagración


Quiero llorar hasta desecar mis ojos, de manera tal que mis lágrimas dejen de producir agua y manen gotas de sangre que escurran mis mejillas con rasgos de uñas mostrando marcas rojas. Que mi garganta enronquezca y le falte lubricación por el constate flujo de alaridos. Convertir todo mi cuerpo en una escultura inspirada por el dolor de tu ausencia, masa informe con solo materia. En un sordo quejido expresar el mas grande lamento fruto de tu abandono: sí, del tuyo. Tú que me elevaste a la esfera celeste, a contemplar las ideas y que ahora me dejas encarcelado en esta prisión de carne y hueso; a quien coroné con guirnaldas y devolvió el gesto ciñendo mi cabeza con espinas. Doloroso adiós que me sumerge en una existencia del tormento. ¿Por qué tuve que probar de tus manos la esperanza a la que ya había renunciado? ¿Por qué tus labios estaban repletos de alegría, la que yo no puedo producir? ¿Por qué ungido estabas en eso que se llama sentido? Y todo lo probé, desgracia mía, abriste todas mis heridas que comenzaban a cicatrizar. Esto no es luto, es una enfermedad mortal, tu ausencia carcome mis energías, mi ansia vital, mis ganas de seguir respirando... Me convierte en una sombra de la existencia…


Mira como sangro y como lloro por tí
mira como el tiempo me ha traido hasta aquí
Mira como el manto de la noche me cubrió
mira este rostro que la identidad perdió



Canción: El altar de las pasiones desoladoras
Canta: Anabantha
Imagen: http://i17.photobucket.com/albums/b74/lisrc20/bfs.jpg

Rueda mi mente

Author: B. Rimbaud / Etiquetas:

Casi no te conozcoy no te dejo de pensar
estas tu en mis palabras
rueda mi mente donde estas
casi no te conozcoy no te dejo de pensar
.
¿Sabes? La verdad es que no soy gay.
Dijo con una voz un tanto insegura, mientras una leve risa se escuchaba en la bocina.
- Tu no dijiste que eras gay, dijiste que eras bisexual ¿recuerdas?
- Bueno como sea, el chiste es que es un momento por el que todos debemos atravesar.
La picardía que debía suponer la frase, no se desarrollo.
- Y esos momentos, ¿son por temporadas? ¿fechas? ¿ocasiones especiales?
- Pues mejor lo hablamos cuando nos veamos ¿va?

Rafael no sabía como tratar esa nueva situación en su vida. Los encuentros furtivos en otros lugares habían sido lo suyo, pero ahora esto que aparecía traía a la luz nuevos conflictos para si. ¿Qué era lo suyo? ¿Hombres? ¿Mujeres? ¿Qué implicaba tomar tal o cual decisión?

Estaba seguro de que Alberto le gustaba, le parecía atractivo y nada que pudiera normalmente disfrutar. Incluso por eso había tomado la determinación de ser él quién propusiera la actividad para ambos. Pero no sabía que pasaría realmente.
Dicen tus ojos algo
muero de curiosidadcomo seguirte al paso?
como saber a donde vas?
Casi no te conozco
y no te dejo de pensar

Las horas pasaban, los cigarros se iban terminando proporcionalmente con los segundos. A lo lejos, se escucha el sonar del timbre. De inmediato se reincorporó para abrir. Eran amigos. Después de saludos, acepto su invitación a salir, justo media hora antes de pasar por Alberto.

Pláticas sobre los eventos recientes, mientras Rafael seguía pensando en lo qué estaba por ocurrir. Participaciones en la plática para el disimule:
- Sí, yo solo me tomé 2 de tequila.
- Aún quedan vacaciones.
Y otras frases que cumplieron su objetivo.

8 minutos más tarde de lo propuesto, se encontraba fuera de la casa Alberto, y éste a su vez se encontraba afuera como lo habían pactado. Fue éste quien se quedó sorprendido. Pues al qué esperaba no venía solo como él había propuesto, sino en compañía de personas que si bien le eran indiferentes, no brindarían el espacio adecuado para la plática que se habían propuesto. No obstante, no le quedó de otra y se reunió con el contingente que se le presentaba.

Rafael no sabía por donde empezar, apenas algunas platicas referentes a las fiestas. Alberto, más sincero y decidido, abandono la reunión ante un atónito Rafael. El resto de la noche, resultó ser tan parecida a las anteriores: la música, el alcohol, la gente, etc. que nadie notó la ausencia de la personalidad que era característica de Rafael, perdido en sus pensamientos.

El día siguiente, Rafael pasó varias veces por la casa de Alberto esperando toparlo aunque sin saber precisamente que haría si aquello llegara a suceder. Después, otra fiesta logró entretenerlo y con unas cervezas encima, se fue detrás de una camioneta con sus demás amigos.
Dejas al paso huella
que yo sigo sin dudar
Como saber si sientes
lo que yo siento si te vas?
Casi no te conozco
y no te dejo de pensar

Ya pasado de copas, y sin poder agarrase, pidió a otro de aquellos amigos que le gustaba. En el transcurso, pasó por casa de Alberto quién extrañamente estaba afuera de su casa. Como pudo, Rafael se quitó los brazos de aquel amigo y trato de voltear la mirada hacia otro lado fingiendo no mirar a Alberto, que no pudo disimular su cara de decepción.

Copas más tarde, Rafael lamentaba su actuación y se dirigía a casa de Alberto. Que importaba que fuera tarde. Tenía que decirle que quién le gustaba era él, que la cita anterior había sido un fraude, que él mismo se sentía mal por lo que había pasado. Quería pedirle que esta vez si le diera aquel beso que quiso postergar para después y que no había llegado.

Tocó el timbre, cosa no hecha hasta ese momento. Todo le parecía tan caótico, que pasaría si los padres en lugar de Alberto, eran los que habrían ¿qué problemas habría de ocasionar para ambos? Pero toda duda se disipó cuando vio un rostro familiar.

Intercambiaron saludos, y Alberto no dijo palabra extra.
- Estás muy callado hoy.
- Pues no sé me ocurre nada que decir.
- Sabes, creo que la regué. Si quería estar contigo pero no sabía que hacer.
- Vaya, yo creía que ya se te había pasado ‘la’ temporada.

El cerebro de Rafael era un caos, tratando de hilar ideas que parecían inconexas.
- Es que si me gustas, pero…
- ¿Pero?
- No sé.
- ¿Sabes Rafael? Creo que fue un error, discúlpame yo también andaba demasiado ebrio cuando traté de robarte el beso en la fiesta, supongo que es mejor que dejemos de lado eso, ¿no crees?

Rafael sabía que en definitiva no quería eso, pero no se le ocurría más.
- Podríamos salir otro día.
- Me voy mañana, mis vacaciones ya se han termiando.

En definitiva todo se complicaba.
- Tengo que arreglar algunas cosas, nos veremos luego.
Le extendió la mano para despedirse. Rafael no pudo más y se abalanzó sobre él, besándolo para la sorpresa de Alberto que sintió los bellos y húmedos labios rozándole el alma.

- No te vayas.
Le susurró al oído.
- Quédate conmigo.
Imploró como un niño pequeño.
- Rafael, sabes que lo haría, creo que sobra decirte lo mucho que me gustas pero tengo que irme mañana, no puedo cambiar eso.
- Sé que desperdicie tiempo, pero entiéndeme esto no es fácil.
- Lo sé, pero yo también tengo una vida, y complicada.

Lo volvió a besar, mientras sus cuerpos se juntaban más, sin importar las personas que los observaban y que habían sido el supuesto impedimento para no concretar eso días atrás.

- No sabes cuanto te he esperado.
Fue Alberto quien tomó la palabra.
- No es poco el tiempo, pero ante la última negativa y tu actitud de hoy, creí que lo mejor sería resignarme.
- Sentí que te perdía…
- No puedo cambiar las cosas, mañana me tengo que ir Rafael.
- Por favor…no te me vayas, no ahora…
Rueda mi mente, no se detiene
presiento que ya no se detendra
todo termina siempre en tu nombre
rueda mi mente tras de ti
me temo que me voy a enamorar

Y se aferró a su cuerpo, como nunca lo había hecho con el de ningún otro humano (hombre o mujer). Mientras Alberto también sentía un ansía incontrolable de tenerlo a su lado.
- Podrías venir conmigo, unos días, si gustas…
- ¿Lo dices en serio?
- Claro.
- Tendría que ver muchas cosas.
- Piénsale, total ya tienes mi número.

Alberto lo acompañó a su casa. Ambos se tomaban de la mano. Rafael no podía ocultar lo conflictuante que era aquello para él, pero se sentía tan bien andar de la mano con aquel hombre que tanto le gusta. La noche se cerró con un beso, en las puertas de su casa.
Rueda mi mente, no se detiene
presiento que ya no se detendra
todo termina siempre en tu nombre
rueda mi mente tras de ti
me temo que me voy a enamorar

El que vive de esperanza la esperanza lo mantiene

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,

“El que vive de esperanza, la esperanza lo mantiene…"*








¿Qué pasa cuando Afrodita, Zeus, Dionisio, Hera, Apolo y todos aquellos dioses donde depositamos nuestra esperanza mueren?

Queda la esperanza flotando solo en el éter…aleteando como el espíritu del dios cristiano antes de la creación. Pero ésta buscara por todos los medios encarnarse a algo o alguien. Si lo logra, el individuo que le da su propia ansia vital ha sido salvado.

Pero cuando el individuo ve desfallecer ante sus atónitos ojos la esperanza que forjó tras mil noches en vela, derrama dos lágrimas y con el rostro, al igual que el cuerpo, petrificado no sabe que la causa eficiente de su vida se ha ido.

Ignora que se ha convertido en una cosa, apenas diferente de los objetos por respirar y deambular, que no moverse deambular. No sabe que si bien no ha perdido nada material ni vincular, al edificio que sostenía la llamada esperanza se le han arrancado los cimientos que llevan éste nombre.

¡Oh corazón! Apenas palpitaras, pero ni todo tu esfuerzo logrará que tu amo sienta tus golpes en su pecho, la sensibilidad se ha ido.

La pregunta sería: ¿es lo mismo hablar de esperanza y de sentido? Podemos estar solos: sentimental y materialmente, pero si hay un sentido en ello somos capaces de soportar tal situación. De la misma manera, si estamos esperanzados a que las cosas van a mejorar, podemos tolerar la circunstancia.

Por lo anterior, pareciera que si no son una y la misma cosa, son dos caras de la misma moneda, necesaria para comprar la vida del día a día. Perdida, el hombre se enajena, se pierde a sí mismo, ya nada le importa, ya todo le da igual. Es materia sin movimiento, pasividad eterna.

Las lágrimas fluirán formando ríos que no podrán contener sus antiguos límites; los ojos cansados de manar agua salada enrojecerán hasta el hartazgo.

Toda acción y decisión son vistas como lo mismo, es más o menos un nihilismo, pero no con la ilusión pérfida de éste, sino con un abandono que se da en automático que se da en la misma mente del individuo y que éste, per se, no lo desea.

El cuerpo se va jorobando, de suerte que podría decirse que en unos instantes han transcurrido años para el doliente. Su cuerpo pierde el vigor y su piel el aroma natural con que antes engalanaba aquel ente.

Si, inconciente de lo que ha perdido en ese momento, el individuo continúa actuando, puede que algún númen celeste se apiade y deje que la esperanza se hermane con él o le llevará suavemente a que encarne en alguna cosa del mundo sensible. Pero, por el contrario, el hombre se da cuenta de que en esa pequeña moneda ha perdido todo lo que era antes y logra hacerse la pregunta existencial cumbre: ¿Para qué vivo?, ya no habrá marcha atrás.

Buscará como un sediento en el desierto el agua que alivie su necesidad urgente, probara aquí y allá: de un pozo y de otro; hasta verse saciado. En esa actitud la vida aún es sufrible, aún se tiene la esperanza de encontrar la esperanza, lo que mantiene en pie al sujeto.

El clímax de la desesperación solo se alcanza cuando se pierde la esperanza de la esperanza, cuando se sabe que no hay nada afuera que sacié las exigencias de adentro; que la esperanza, como tal, como relación deseo-objeto, ya no es posible bajo ninguna manera.

El agua sabe diferente, el aire está enrarecido, los colores tienen tonalidades extrañas, todo lo que aparece a los sentidos se presenta como deformado. El individuo se desploma, estando de pie, se encuentra en vigilia mientras duerme, es el más solo de los hombres solos no obstante encontrándose entre la multitud, es el más miserable teniendo satisfechas todas sus necesidades.

Se encuentra en la cima de la crisis, a un paso de convertirse en un humano de carne y hueso que encuentra el sentido y la esperanza en sí mismo; no obstante todo le arrastra para que dé el paso en sentido contrario y lanzarse al abismo de la nada…

*Canción: El pescador
Interpreta: Lila Downs

Imagen:http://www.studiomezzo.com/images/Desesperanza.jpg


No puedo enamorarme de ti

Author: B. Rimbaud / Etiquetas: ,

“Solo tú, no necesito más te adoraría lo que dure la eternidad.
Debes de ser perfecta para, perfecto para, perfecto para mí mi amor.
Cómo fue que de papel cambié eres mi amiga y ahora eres mi mujer.
Debes ser perfectamente, exactamente lo que yo siempre soñé.”





Se bajó del camión y de inmediato lo observó a la lejanía, con un tanto de nervios continúo caminando para alcanzarle, mientras se quitaba los audífonos de su ipod.
-Hola Josué.
Se anticipó Oscar extendiéndole la mano.
-Hola, ¿cómo estás?
- Bien, ¿y tú?
- También.
- ¿A dónde iremos?
- Pues había pensado que podríamos ir a un café de los del centro o simplemente caminar, ¿cómo vez?
- Vayamos a un café.
- Está bien.

Comenzó a sentirse un tanto incómodo mientras caminaban, ya llevaban un buen tiempo siendo amigos y nunca había pasado de allí. ¿Estaría bien turbar esa amistad, que consideraba de sus preferidas, para intentar algo más? Ya había desglosado opciones, hecho esquemas es más, se había leído las cartas y el iching, cosas que ya había dejado hace tiempo pero que retomaba porque Feyerabend le daba permiso, pero nada le dejaba las cosas en claro.

-¿Estás bien Josué?
- Sí, solo pensaba, ¿por qué la pregunta?
- Pues la prisa porque nos viéramos hoy, y tu seriedad.
- No, realmente no es nada grave y nada que no puedas saber tú.

Mintió con una sonrisa: claro que era grave, era muy grave. Su corazón se agitaba cada vez que veía a aquel hombre, revisaba a diario su espacio a la espera de que subiera aquellas fotos que tanto le gustaban. No sentía ánimo con el tipo que estaba saliendo. Y por si fuera poco, había vuelto a las lecturas malditas de Baudelaire y se imaginaba subiendo un post a su blog con una de las imágenes de Oscar y el “Himno a la belleza”: ‘¿Bajas del hondo cielo o emerges del abismo, Belleza?’ y hoy sabría si el subiría a la cúpula celeste o si bajaría al averno.

-Fíjate que espero que me vaya bien en este semestre, ya me sentido mucho mejor.
Le dijo Josué con sinceridad.
-Eso es bueno porque el otro apenas y lograste sacarlo.
-Sí, creo que ya las cosas van mejorando pero a paso lento, demasiado lento para mi gusto.
-Paciencia, sabe…
-Lo sé pero es muy difícil.
-Nada que no puedas hacer.

Llegaron al lugar, que no se encontraba del todo lleno. Josué se adelantó a buscar un sitio un tanto más apartado, mientras Oscar le seguía. Después de unos cuantos segundos, ya se estaban instalando tras pedir un te chai y un capuchino moka.

-Pues yo no sé como me vaya a ir, la verdad es que siento que este semestre será más difícil.
-¿Y eso?
-Las materias, mi trabajo…
Mientras Oscar hablaba, Josué no pudo evitar perderse en esos ojos claros que tanto le gustaban, saliéndose de la conversación no porque no le interesara la situación personal de Oscar, sino porque tener su rostro tan cerca le producía una sensación de ansiedad, miedo y ternura, mezclados juntos.
-…Pero ya qué, espero ingeniármelas bien aunque todo depende de cómo me vaya sintiendo.
-Sí. Cambiando de tema, no se si te había comentado que he estado checando las fotos que subes.
-Vaya, has estado espiando.
Dijo con cierto tono de broma, que provocó una sonrisa de esas que a Josué tanto le gustaban.
-No, pero pues sale cuando haces cambios. Y pues creo que si logras proyectar muchas emociones a través de ellas.
-¿Crees?
-Y no solo es por tus ojos, que son muy expresivos, sino por el juego de colores que usas, los diferentes fondos. Y en el caso de los videos también usas la música adecuada.
-Gracias.
Contestó, con un leve sonrojo y un tanto de pena.
-Pienso que cómo yo escribo sentimientos, tu los fotografeas, pero ambos trabajamos con imágenes o íconos cargados de pensamientos y sentimientos, que provocan a su vez otros similares a las personas que ven o leen nuestro trabajo.
-Yo sólo las tomó por hobbie.
-Sí, pero eso no les quita la carga. Y para allá iba, creo que la mayoría de las veces nuestras publicaciones (fotos o escritos) no responden a un interés de suscitar emociones en los demás, sino a un desfogue de sentimientos.
-Eso si me suena más, allí esta la galería que tomé cuando me separé de mi ex y los videos que me ayudaron a sacar la tristeza.
-Exacto, pero a la hora de hacer público eso se transmite, de alguna manera, nuestros sentimientos y generan más con las otras personas.
-Así que a pesar de que parecen tan distintos nuestros espacios, vienen de lo mismo: nuestro cúmulo de sentimientos.

Llegaron las bebidas.
Josué se quedó pensando, ahora que estaba más desenvuelta la plática tal vez sería el mejor momento. Puso un tanto de azúcar a su té y afirmó, con un millón de dudas en la mente:
-De esos sentimientos quería hablar hoy, Oscar.
-No entiendo.
No, Oscar no comprendía, pero dado que ambos eran adeptos a hablar cosas poco comunes y que compartían, pensó que esa plática sería como las otras.
-Mira, creo que llevamos tratándonos un rato y eres una persona interesante…
-Ajá.
Sí, en definitiva, era tan difícil como se lo había imaginado, podría hablarle con soltura de la situación política del país, de los últimos chismes de su escuela, del libro en turno, incluso podría en ese momento fundamentar, con mayor fluidez, una teoría estética que sustentara sus imágenes, pero al hablar de lo que sentía por Oscar, tendía a una rigidez inmóvil émula al ser parmenídico. Pero el río de Heráclito siempre renueva la fuerza, para continuar fluyendo.

-Mira Oscar, lo que siento es que…bueno más bien, quiero decirte que me gustas, que ya hace tiempo de esto y no sabía como decírtelo. Primero eras atractivo pero al conocerte más a fondo, me he dado cuenta de que quiero otro tipo de relación contigo.
Incluso su lenguaje sonaba torpe. Josué, que le encantaba jugar con las palabras, ahora parecía como si recién estuviera aprendiendo el español.
-…
Oscar se quedó callado, se disponía a tomar de su taza, pero ante tal circunstancia no pudo más que dejarla en su lugar. Era raro lo que pasaba, realmente había muchas cosas que compartían: el gusto por el arte, por las buenas charlas, por lo común visto desde otro enfoque, aderezado por una pizca de literatura eran tan claras y distintas, pero Oscar nunca había deducido de allí que podrían ser pareja.

-Pues ahora sí que me sacaste de onda, no lo creía de ti.
-Siendo aún más sincero, desde que te conocí ya me atraías algo, y pues quería conocerte más a fondo y fue cuando me enteré de tu novio. Luego ha pasado el tiempo de que han terminado, y decidí esperar más. Quería alargar más el tiempo pero ya vez que la paciencia nada más no se me da.
-Ya veo.
Haciendo un balance de la situación, Oscar pensó que no estaría mal intentarlo, después de todo personas como Josué no se encuentran a la vuelta de la esquina: atractivo, gustos no tan comunes, interesante, gracioso, en resumen afín a todo lo que era él. Obedeciendo tal lógica, no habría problema, pero al sentir un latido de su corazón, el empuje de la vitalidad le trajo otras sensaciones. Y parecía como si en esa mesa no sólo estuvieran ellos dos, sino alguien más que no fue invitado.
-Mira, la verdad es que no sé que debería decirte.
-Solo lo que sientas y ya…

Josué se disponía a tomarle de las manos, si Oscar respondía con sentimientos similares podría besarlo más pronto y si le rechazaba tan siquiera tendría con que sostenerse del embate, pero no lo hizo, su cuerpo estaba rígido. Sí, aún dolía. Eduardo, el exnovio, aún pesaba en el corazón de Oscar. Quién había hecho hasta lo imposible por dejarlo de lado. No sabía si quería volver, si era odio el que su corazón sentía o cualquiera otra opción, pero había algo muy intenso allí.
-Josué, creo que eres una persona muy interesante y con quien podría tener una relación de pareja…
El peso de cada palabra cayó sobre él, de ese podría se deducía necesariamente otra palabra que ya estaba odiando antes de que existiese en esa conversación: ‘pero’.
-Pero debo de ser sincero y confesarte que todavía no he superado lo de mi ex…
La verdad transmitida a través de los seudónimos que usaba Oscar por el Internet y que Josué no había querido observar, le golpeaba duramente. Mientras Oscar pasaba saliva por su garganta al borde de hacerse un nudo.
-Y no creo que sea tiempo para que inicié una nueva relación.
‘Tiempo’ resonaba en la cabeza de Josué, al carajo con el tiempo como parte de la sensibilidad del sujeto, a la Kant, esta vez el tiempo era algo externo que le provocaba un intenso dolor.
-Tal vez antes, tal vez después.
-¿Es decir, no llegué a tiempo?
-No es eso Josué, pero entiéndeme…la verdad quedé muy dolido de Eduardo.
-Sí, lo entiendo. Pero también pido la misma comprensión para mí. Estar esperando el momento ‘adecuado’, generar una ilusión contigo, verte como una persona especial y que lo que contestes es que no es tiempo para eso, no es algo muy agradable que digamos.
-Lo sé, y también te entiendo. Pero siento que mi decisión no suena coherente sino sabes de quien proviene.
-Claro, de ti.
-No, me refiero a que hay muchas cosas que no sabes de mí, de mí pasado…
Josué ya no escuchaba, solo resonaban algunas palabras más que otras: timidez, terapeutas, solitario, no aceptación. Mientras observaba ese cuerpo que no sería abrazado por él, esos labios que no besaría, ese ser con el que nunca se uniría.
-Sí, pero en este caso yo estoy queriendo salir contigo, el que se animó y no porque no sea tímido. Pienso que de lo que dices no se sigue un rechazo.
-Solo quería que supieras de donde viene todo, y como es que Eduardo llegó a mi vida.
-Ya veo.
-No te puedo pedir que me esperes, sería egoísta y yo mismo no estoy seguro de muchas cosas.

Josué quería responder que sí, que lo esperaría. No importaba que cayera en su papel de víctima-mártir una vez más. Sabía que ese tiempo lo valdría porque Oscar era diferente. Pero no lo haría, cuando los sentimientos son guardados, pueden extinguirse como la mecha de una vela o pueden crecer de momento que cuando son desfogados salen con una ira tremenda en que se transmutan.
-De la misma manera creo que sería egoísta continuar insistiendo.
-Si.
-Creo que debo de irme, venía hoy a decirte esto y ya lo he hecho.
Sacó un billete que cubriría el costo de ambas bebidas, con propinas y cambio aún. Lo dejó sobre la mesa y se levantó.
-¿No esperaras tu cambio?
Josué respondió moviendo la cabeza hacia los lados y caminando, mientras Oscar no sabía que decir, pensar y sentir.

Josué salió del lugar, pensando de nuevo en aquella palabra: tiempo. Se le revelaba una nueva verdad: siempre había llegado a destiempo, a veces precoz a veces impuntual. Sus primeros amores, tan románticos y ‘maduros’, su salida del clóset que consideraba bastante tardía, su hábito por la lectura no adquirido a tiempo, su inicio en las artes marciales hasta la adolescencia, su primera y segunda pareja por quienes dejo de sentir amor muy pronto y lo más reciente: su llegada a la vida de Oscar. Parecía que no estaba hecho para ir a favor del viento y ser puntual. Le desgarraba pensar en lo que había sucedió instantes recientes: su intento por encarnar una de sus celestes ilusiones en la tierra, había fracasado y solo logró revolcar su idea, y con ella así mismo, en el fango de la realidad.

Otra etapa de duelo, no sería fácil. Era ridículo y absurdo, las relaciones que se le daban era con otros individuos, pero con gente como Oscar no. Podía culpar a la vida, al destino, a sí mismo, pero no encontró fuerza para hacerlo. Se sintió nuevamente un mendigante de cariño. La fragilidad volvía a su condición: su carne se sentía trémula, sus huesos débiles, su energía se había ido, su cabeza no hilaba ideas y él corazón parecía querer dejar de latir.

El odio por su vitalidad comenzó a volver.
-¿Sentir para qué?
Se dijo en voz baja, el desborde de sentimientos, del que antes no era capaz, hacia estragos en el campo de su vida.
-Mejor enajenación, mental y sentimental.
Pero sabía que una vez descubierta una verdad por razón y vitalidad, no había nada que pudiera oponérsele y siempre irradiaría, incluso en noches provocándole insomnio.
-Vas a doler, a doler mucho Oscar.
¿Había hecho lo correcto? ¿No hubiera sido mejor esperar o ahogar el sentimiento? La lógica se quebraba, si había hecho lo mejor ¿por qué no habría obtenido lo mejor? Era esa la incoherencia que más odiaba en el mundo y por cual se guardaba con tanto celo de lo que parecía racional.

A lo lejos pasa una pareja tomada de la mano, otra espina más que se clavaba; los ojos a punto de reventar de lágrimas, hacen un pequeño desfogue con dos lágrimas, mismas que Josué seca de inmediato. El celular suena, la llamada es de Oscar.
-Mejor no contestar.
Conclusión derivada del miedo de escuchar la voz de Oscar de nuevo. Ante tanto embate, se decide por desparramar aún más los sentimientos o tratar de asfixiarlos. Saca el ipod de la mochila y para su sorpresa olvido apagarlo. Se pone los audífonos y la música comienza a ser escuchada por él:





“Escucha una cosa que te voy a decir, aunque te duela el alma como me duele a mí. Podría engañarte si se me diera mentir, el caso es que no puedo enamorarme de ti.
No, no puedo enamorarme de ti. No, no puedo enamorarme de ti.
Nadie te roba nada, nadie ocupa tu lugar. De nadie son los besos de los labios del mar. De nadie es el camino que no mira hacia atrás, donde se desangra las estatuas de sal.
No, no puedo enamorarme de ti. No, no puedo enamorarme de ti. No, no puedo enamorarme de ti.
Si quieres quererme voy a dejar de querer, si quieres odiarme no me tengas piedad. Pero hay una cosa que no vas a lograr y es hacer negocios con la necesidad.
No, no puedo enamorarme de ti. No, no puedo enamorarme de ti. No, no puedo enamorarme de ti…”












Canciones:
‘Perfecta’
Miranda con Julieta Venegas

‘No puedo enamorarme de ti’
Joaquín Sabina

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